Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

14/12/2012

 

Se derrumba el PAN en Puebla

 

Sólo 4 mil de 16 mil militantes que el PAN creía tener en Puebla refrendaron su militancia.


Hoy termina el plazo para hacerlo, pero ya las cifras, como ocurre en las elecciones, son irreversibles.


Durante los 12 años que los panistas estuvieron en el gobierno federal, dieron muestras fehacientes de que tienen una gran debilidad: la de no ser realistas. Sueñan demasiado y lo peor es que creen que sus sueños son realidades tangibles.


Acción Nacional en Puebla siempre ha sido un partido de mediana importancia, cuyo crecimiento electoral se ha debido, casi siempre, a las equivocaciones del PRI al designar candidatos a puestos de elección popular.


Con una población mayoritaria de tipo conservador, sobre todo en la capital del estado, educada en colegios privados de tipo confesional y con organizaciones patronales de tendencia derechista, el PAN creció gracias a los graves errores que cometía el PRI, tanto en el gobierno como en el partido. Los priistas con décadas de estar en el poder, llegaron a sentirse dueños del estado y del país.


Llegaron los tecnócratas de Carlos Salinas de Gortari al poder y provocaron el derrumbe de los logros alcanzados durante los gobiernos revolucionarios, provocando el agudizamiento de todos los problemas del país, especialmente en el terreno económico y el resultado fue que el PRI tuvo que entregar el poder a su tradicional enemigo representante de la corriente conservadora, el Partido Acción Nacional.


Los dos gobiernos panistas que desde 2000 hasta el día último de noviembre de este año tuvieron en sus manos el poder federal, dieron muestras de falta de oficio político, de desconocimiento de lo que es la administración pública, de insensibilidad social, en fin, fueron un fracaso.


El gobierno de Fox, dicho por él mismo, fue un gobierno de empresarios y para empresarios y el resultado fue fatal, pero más lo fue el gobierno de Calderón, al grado de que el partido del poder, el PAN, cayó al tercer lugar en la votación de las elecciones federales.


Entre sus reflexiones, los panistas se dieron cuenta de que el crecimiento de su partido era ficticio y decidieron hacer un llamado a la militancia para que concurriera a las oficinas de sus comités municipales a ratificar su deseo de seguir siendo del PAN y por lo que a Puebla corresponde, el padrón de panistas tuvo una caída dramática de las dos terceras partes, es decir, de 16 mil militantes que creían tener, sólo reafirmaron ser panistas 4 mil. Ocho mil simplemente se agacharon y se fueron de frente.


Ahora sí, los panistas podrán iniciar una nueva etapa sobre bases firmes. Ya saben que son un partido pequeño, sin estructura suficiente y fuerte, con una pobre organización. Además, deberán reconocer que fracasaron en el gobierno federal, que entregaron un país peor de como lo encontraron y que para volver a tener la confianza del electorado deberán trabajar mucho, prepararse mejor, ser humildes (esto les cuesta mucho trabajo) y tener muy en cuenta que en este estado de mayoría católica y por lo tanto anticomunista, como ellos mismos decían hace unas décadas, en las elecciones pasadas ganó la tan odiada (por ellos) izquierda con López Obrador y no doña Josefina Vázquez Mota, representante de un partido que se dice defensor de nuestras costumbres y tradiciones, con lo que querían decir que se trataba de un partido católico.


Los puntos fuertes del panismo en la entidad son, además de la capital del estado cuyo control ya casi se ha extinguido, Tehuacán, donde tienen el comité municipal más activo y mejor conformado; Texmelucan, Huauchinango y Teziutlán, municipios que ganan cuando el PRI impone candidatos no populares.


Pero para un partido de empresarios y para empresarios, los retos deben ser adrenalina pura. Pues ahí tienen uno: conformar un partido bien estructurado, bien organizado, con ideología y con cuadros bien adiestrados para el servicio público. Si lo logran, podrán competir con el PRI de tú a tú y también con Morena, el partido de izquierda en formación, que amenaza con sustituir al PRD en la entidad, en el segundo o tercer lugar.

 

Melquiades Morales en organización del PRI


Le dijimos ayer que el exgobernador Melquiades Morales Flores tenía grandes posibilidades de integrarse al Comité Nacional del PRI. Ayer mismo prensa, radio y televisión, informaron que es el nuevo secretario de organización del priismo nacional.


Ha sido una designación acertada: Melquiades ha sido un soldado del PRI desde sus épocas de estudiante, fue dirigente juvenil de la CNOP, dirigente de la Liga de Comunidades Agrarias, dirigente del PRI municipal, dirigente del PRI estatal, diputado local y coordinador del Congreso en dos ocasiones, diputado federal y coordinador de la bancada poblana, dos veces senador de la República y gobernador del estado, además de haber ocupado numerosos cargos administrativos, como secretario general del Ayuntamiento, secretario de Gobernación del estado y otros.


Tiene un entrenamiento político de primera. Desde muy joven estuvo cerca de los gobernadores Rafael Moreno Valle (el médico militar, abuelo del actual gobernante) doctor Alfredo Toxqui, licenciado Guillermo Jiménez Morales y Manuel Bartlett.


Ha sido delegado del comité nacional de su partido en los estados de Chihuahua, México, Guerrero y otros más, con un desempeño muy eficiente, en fin, tiene 40 años de carrera política ininterrumpida. El puesto de secretario de organización en la estructura priista es el tercero en importancia del comité nacional.

 

Murió José Luis Crespo


Un viejo periodista que fue durante muchos años jefe de redacción del vespertino ya desaparecido La Voz de Puebla, de la Cadena García Balseca, falleció el miércoles y fue cremado ayer en el panteón de La Piedad. Nos referimos a don José Luis Crespo.


Fue en su juventud un estupendo novillero, que brilló en las corridas de toros que se realizaban en plazas de la provincia mexicana y en las de Centroamérica.


Compañero de Antonio Campos, “El Imposible”, muerto trágicamente de una cornada, muchas veces cosechó orejas, rabo y salió en hombros de los aficionados a la Fiesta Brava.

 

Como periodista fue siempre disciplinado y cumplido, se ganó el aprecio de todos sus compañeros. Se retiró del periodismo al jubilarse y ya enfermo se mantuvo recluido en su casa hasta su muerte ocurrida el pasado día 12. Descanse en paz.

 

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