Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

15/08/2011

 

Manuel Bartlett, salta a la palestra


Cuando su nombre empieza a mencionarse en los corrillos políticos, como posible candidato ciudadano a senador de la República apoyado por los partidos de izquierda, el exgobernador de Puebla, Manuel Bartlett Díaz, salta a la palestra acusando al presidente Felipe Calderón Hinojosa, de “traición a la patria”por haber asumido compromisos con el gobierno de Estados Unidos a espaldas del Congreso, permitiendo la presencia de militares extranjeros en nuestro territorio y por avalar que el gobierno estadunidense tome el control del espionaje mexicano y de todo el sistema de información y comunicaciones.


Lo anterior se ha puesto de manifiesto por la publicación de los cables de Wikileaks y por informaciones publicadas en el diario New York Times. Señala Bartlett que eso es gravísimo, “pues se trata de la entrega del control político, económico y social del país, pues no hay que olvidar que en las guerras contemporáneas, es la información la que dirige todo”.


Pide la intervención inmediata del Senado de la República, pues se necesitan acciones concretas, reales, aunque reconoció que a excepción de unas cuantas voces (en el Senado) los demás “actúan como paleros”.


Manuel Bartlett, exgobernador de Puebla, ha sido ya senador, secretario de Gobernación y secretario de Educación, además de haber desempeñado numerosos cargos en la administración pública y en su partido, el Revolucionario Institucional.


Desde que fue senador de la República, fue marginado por el grupo que ocupó la dirigencia nacional de su partido, debido a las críticas que el exgobernante poblano les lanzaba, por su actuación colaboracionista con los gobiernos emanados de Acción Nacional.


Mucha gente, incluyendo numerosos priistas, considera a Manuel Bartlett un símbolo del priismo revolucionario y nacionalista y cuenta también con la simpatía de amplios sectores de la llamada izquierda mexicana. Tal vez por eso, su nombre, junto con el de Porfirio Muñoz Ledo empiezan a ser mencionados para una posición en el Senado.

 

Eduardo Rivera, contra los voceadores


A don Eduardo Rivera, el tercer presidente panista que preside el Ayuntamiento de Puebla, se le tiene como un panista auténtico, es decir, un panista desde sus orígenes en la actividad política, desde que era un joven estudiante de la UPAEP, donde terminó sus estudios profesionales y después fue enviado a la madreEspaña para completarlos.


Sus correligionarios que también ocuparon la presidencia municipal de Puebla, don Gabriel Hinojosa y González, y don Luis Eduardo del Sagrado Corazón Paredes y Moctezuma, son derechistas, pero panistas-panistas, no eran, ni lo han sido nunca.


El primero fue candidato impuesto por la Coparmex, el organismo empresarial que fue dueño de la franquicia del PAN en Puebla y el segundo, también ligado a grupos empresariales, pero sobre todo a grupos de choque de la derecha recalcitrante.


Tal vez por eso, los panistas poblanos esperaban mucho del actual presidente municipal, pues consideraban que por su formación política panista, podría realizar un excelente trabajo.


Los panistas desde la fundación de su partido, el 15 de septiembre de 1939, han creído que son los más honestos, los más eficientes, los más adecuados para dirigir los destinos de este país. Basta leer su entonces magnifica revista La Nación, para darse cuenta de ello.


Pero ya en el poder, han demostrado no ser honestos, salvo raras excepciones y menos ser eficientes en su desempeño como gobernantes. Si ha habido buenos gobiernos panistas en algunos estados o municipios, se debe a que, ante la falta de elementos propios, el PAN recurrió a políticos de otros partidos que han demostrado en los hechos tener más oficio y menos ambiciones materiales que sus propios militantes.


Bueno, el caso de Puebla capital es realmente dramático. El señor presidente municipal constitucional, don Eduardo, pese a su preparación académica y a su militancia partidista, da muestras fehacientes de carecer de lo que se llama oficio político, sensibilidad social.Eso es algo que no se adquiere en las aulas, sino en la brega, en el trabajo diario.


Don Manuel Gómez Morín, uno de los más esclarecidos mexicanos del siglo XX, fundador del Partido Acción Nacional, dijo desde 1939, año de la fundación del PAN, que los partidos políticos deberían ser “escuelas de política”.


No lo son y menos el PAN. Los panistas de Puebla, nunca se han preocupado por formar a sus cuadros en el trabajo político diario. La mayor parte de los dirigentes del PAN en la entidad, no conocen al estado, nunca lo han recorrido, excepto como turistas, no saben de sus diferencias regionales, de su gente y sobre todo de las necesidades de esa gente.


Los cuadros panistas se han formado en las escuelas privadas, sobre todo de tipo confesional, donde acostumbran a ver la vida de otra manera, empezando porque la historia patria que ahí les enseñan, es el revés de la que aprenden los niños y jóvenes que concurren a las escuelas públicas, que son mayoría.


Por eso, cuando alguno de estos jóvenes llegan al poder, como don Luis Eduardo del Sagrado Corazón, hacen barbaridades, como pretender hacer un pozo en el zócalo para que sirviera de estacionamiento, construir un monumento al Ángel Custodio en el bulevar 5 de Mayo, que como el mismo presidente Vicente Fox le dijera, “no parece ángel”, yque construyera un paso a desnivel por allá en La Paz, al que llenó de angelitos.


Este señor también construyó en el centro unos adefesios para puestos de periódicos, semejantes a los que vio en París, robando espacio a automovilistas y peatones en una zona tan congestionada como el centro.


Pues ahora don Eduardo, ha tenido la idea, sin lugar a dudas genial, tal vez para compensar su fracaso en eso de la pavimentación de las mil calles, de acosar a los propietarios de los puestos de periódicos, obligándolos a reducir sus espacios de trabajo, ordenándoles retirar sus exhibidores y acosándolos con inspectores que llegan hasta a meterse a los adefesios construidos por don Luis Eduardo, para “ver que tienen adentro”.


¿No será que a don Eduardo le molesta ver los encabezados de los diarios criticando su actuación como alcalde de la ciudad y que por eso quiere eliminar los aditamentos donde se exhiben esas publicaciones?


El problema es que los políticos panistas no saben dialogar. Siguen pensando como virreyes de la Nueva España, época que ellos tanto admiran, de que los pobres mortales mestizos, indios y demás razas inferiores, nacimos para callar y obedecer.

 

Hay que tener cuidado, pues ese populacho tiene capacidad de indignación y puede llegar un momento en que explote. A nadie le conviene eso, ni a quienes ejercen el poder, ni a quienes lo padecen.

 



 
 

 

 
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