Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

16/12/2011

 

La rebelión en la granja… priista

Aunque usted no lo crea, hay priistas con militancia probada que han desempeñado cargos públicos importantes, que han sido dirigentes municipales y estatales de su partido o de algún sector de su partido que creen en los Santos Reyes.


Los pobrecitos piensan que eso del nuevo PRI es una realidad y se afanan en protestar contra la alianza ventajosa, dicen ellos, con el partido de La Maestra, el Panal, al que según, se ha informado, se le concedieron una senaduría y dos diputaciones facilonas como la de Zacapoaxtla y la de Ajalpan.


Los altos mandos del PRI en Puebla: el delegado regional Jesús Aguilar Padilla y el delegado estatal del CEN, Ranulfo Márquez Hernández, los escucharon. Lo mismo hicieron Juan Carlos Lastiri Quirós y Lucero Saldaña, de la dirigencia estatal.


Al final se les dijo que sus inquietudes serán trasmitidas a la dirigencia nacional y la dirigencia nacional ya ha dicho que los acuerdos con los partidos aliados serán respetados.


Las reglas del juego en el PRI, deberían saberlo sus miembros distinguidos que protestan, siguen siendo las mismas, con algunas modificaciones sin importancia.


Se habla del nuevo PRI como frase de propaganda para el gran público, pero ¿por qué va a cambiar un partido que pudo mantenerse sin grandes problemas en el poder durante más de 70 años y lograr un crecimiento económico y social en el país, como no lo tuvieron en ese tiempo los países hermanos de Latinoamérica? Cuando el PRI fue sacado de Los Pinos por Vicente Fox y Quesada, éste, que tan duro crítico fue del partido tricolor, no hizo otra cosa que imitarlo en todo, aprovechar sus programas, sus defectos más que sus virtudes, para salir medio airoso al terminar su sexenio.


Y qué ha hecho el Presidente Calderón sino seguir con el sistema priista, imitando mal lo que el partido tricolor hacía y agravando todos los problemas que ya se tenían. Iniciando una guerra contra el narcotráfico sin estrategia y sin estrategas, que ahora constituye el principal y más grave problema de la nación; abandonar a la agricultura y a la ganadería a su suerte, haciéndonos un país dependiente alimentario, que este año ha tenido pérdidas enormes en su agricultura por fenómenos naturales y tendrá que importar mucho más alimentos básicos que antes con el agravante de que hay escasez mundial de granos y su precio se eleva cada vez más sobre todo para México cuya moneda, el peso, está a la baja en relación con el dólar.
Al PRI, el PAN lo quiere imitar hasta en su eternización en el poder. No podrá hacerlo porque los gobiernos panistas han sido tan desastrosos que la gente ya no aguanta más.


El proceso de decadencia priista empezó con los tecnócratas de Carlos Salinas de Gortari. Fue este señor quien privatizó la banca y Ernesto Zedillo la entregó a los extranjeros. Con ellos se modificaron artículos básicos de la Constitución General de la República, como el 27 y el 130, y fueron diputados y senadores priistas que tenían mayoría absoluta los que aprobaron esas reformas que daban un giro de ciento ochenta grados a la vida nacional.


El proceso de desmantelamiento del estado nacionalista, revolucionario y laico, de economía mixta y de progreso con justicia social, se inició con la tecnocracia priista que asumió el poder con Miguel de la Madrid, aunque el jefe del grupo siempre fue Salinas.


En tres sexenios, De la Madrid, Salinas y Zedillo lograron la salida del PRI de Los Pinos. La ciudadanía no aguantó más. El sistema neoliberal empobreció a la población en general propiciando el enriquecimiento de unos cuantos y el empobrecimiento de las grandes masas.


Finalmente los tecnócratas entregaron el poder al PAN, que en dos sexenios lograron hacer mucho más graves estropicios contra la nación que los que habían realizado los tecnócratas en 24 años. Si hay panistas que piensan en quedarse otro sexenio más en el poder, es porque los panistas nunca han sido realistas. Los discursos de despedida de los funcionarios que buscarán posiciones electorales fueron tan zalameros con el señor presidente que ni los priistas en sus peores tiempos los hubieran dicho.


Por eso es peligroso ver que hay priistas que ya andan fuera de la realidad y que creen las mentiras tradicionales de su partido, priistas que se enojan porque el PRI se hace aliado de Elba Esther Gordillo cuando siempre ha sido su aliado y cómplice.

 

La alianza va…


No hay vuelta de hoja. La alianza va. Los candidatos del PRI al Senado de la República serán el rector de la BUAP, Enrique Agüera, y el diputado local Guillermo Aréchiga, del Panal.


Tenemos conocimiento de que los candidatos más viables para los distritos de Ajalpan y Zacapoaxtla serán: el ingeniero Rosalío Zanata, para el primero, y uno de los hermanos Alejo Domínguez, para el segundo. Ambos priistas, pero el de Zacapoaxtla, con fuertes ligas con la maestra Elba Esther.


La expresidenta municipal Blanca Alcalá no aceptó la diputación del distrito 12 de esta capital y por eso existe la posibilidad de que el candidato sea Pablo Fernández del Campo, que encabeza la terna ya en estudio; en el distrito 6, donde se había ubicado a Enrique Doger, el candidato será Jorge Ruíz Romero, según se sabe. Claro que podría haber cambios de última hora pero por el momento no se avizoran.

 

Arturo Loyola, predicador

 

Si usted vivió los acontecimientos registrados en Puebla a finales de los años sesenta y en los setenta, en los que una aguerrida Universidad Autónoma de Puebla salía a las calles dispuesta, como hoy los normalistas de Ayotzinapa, en Guerrero, a partirse el alma con los miembros de las fuerzas policiacas, seguramente escuchó hablar de Arturo Loyola, uno de los jóvenes estudiantes más temidos por los derechistas y por los mismos policías.


Pues ahora se sorprendería, como se sorprendió un viejo conocido de don Arturo, al enterarse de que el actual regidor perredista del ayuntamiento de Puebla solicitó en Cabildo que se prohíba a las mujeres jóvenes usar minifaldas y amplios escotes.


No lo puedo creer, no lo puedo creer, casi gritaba el amigo o conocido de don Arturo al conocer la noticia.


El tiempo ha pasado desde aquellos años juveniles, aguerridos y revolucionarios de don Arturo. Habiendo ya rebasado los cincuenta y seguramente llegando a los sesenta, el fuego de su corazón se ha apagado y ha entrado en una etapa de paz y recogimiento.


Hay por ahí un dicho que más o menos dice que a los veinte, revolucionario, y a los sesenta, reaccionario. Es la ley de la vida, sobre todo cuando se alcanza el éxito económico y se pasa de estudiante prángana a empresario exitoso, aunque se milite, más por nostalgia que por convicción, en un partido de izquierda.

 

Guanajuato es una entidad gobernada por el PAN y ahí surgió eso de la prohibición de la minifalda y amplios escotes. Pero los guanajuatenses son reaccionarios con el PAN en el poder o con cualquier otro partido. Puebla es diferente, aunque también es entidad colonial con muchas escuelas confesionales, etcétera, aquí surgió la primera protesta contra lo que proponía don Arturo Loyola, en la misma sesión de Cabildo y fue una mujer la que acusó al regidor perredista de misógino, discriminador y machista, la regidora priista Sandra Montalvo. Si viviera, ¿qué hubiera opinado el ingeniero Luis Rivera Terrazas, que tanto se esforzó en formar jóvenes con ideas de avanzada en la universidad? Tal vez hubiera dicho como Simón Bolivar: “he arado en el mar”.

 



 
 

 

 
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