Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

18/12/2012

 

Se desinfló el padrón panista

 

El desplome de la militancia panista en el país ha alarmado a muchos, quienes sinceramente se unieron al PAN desde hace años y culpan de lo que está aconteciendo al desvío que ese partido sufrió al llegar al poder federal.


Le informamos a usted que en Puebla, de 16 mil militantes que decía tener el PAN, sólo 4 mil refrendaron su militancia en el plazo que la dirigencia nacional otorgó (que venció el 14 de diciembre), es decir, perdió las dos terceras partes a raíz de que el panismo fue expulsado de Los Pinos en las elecciones del pasado 1 de julio.


En opinión del exdiputado federal panista, Agustín Castilla Marroquín, el crecimiento explosivo de Acción Nacional a raíz de su triunfo en el año 2000, se debió a que para ganar una elección interna, un aspirante tenía la necesidad de afiliar masivamente a sus partidarios y eso hizo crecer sin bases sólida al PAN.


Ahora que Acción Nacional fue sacado de Los Pinos, llegó la hora de la verdad, de enfrentarse a la realidad y la realidad es amarga, pues no sólo dejaron de afiliarse más de las dos terceras partes de los supuestos miembros del partido, sino que también lo hicieron muchos panistas, dice el diputado Castilla Marroquín, con un gran compromiso y una gran convicción que están decepcionados y que ven al partido desdibujado y atrapado en intereses económicos.


Este columnista conoció al PAN de fines de los 60. Era un partido pequeño, pero muy aguerrido aquí en Puebla, que logró en 1973 su primer triunfo electoral de mayoría, al vencer sus candidatos a las dos diputaciones federales que entonces tenía la ciudad de Puebla, Miguel Fernández del Campo y Rafael Cañedo Benítez, ambos contadores públicos, frente a los líderes de las centrales obreras CTM y FROC, algo que parecía imposible.


Y ese pequeño partido provocó una gran tensión y dio un verdadero susto al PRI en dos ocasiones en que se luchaba por la presidencia municipal de esta capital.


Pero los panistas de ese entonces eran personas muy ideologizadas, que luchaban sinceramente por los principios de su partido y lo hacían incluso sin recursos económicos, con primitivos sistemas de propaganda que consistían en pintado de bardas y volanteo.


Manuel Espino, el exdirigente nacional del PAN, dijo previendo la ola de afiliaciones que se tendrían si llegaban al poder, que había que tener cuidado de que ganando el poder, no perdieran al partido y lo que está evidenciando el refrendo de su militancia, es que perdieron el partido en sólo dos elecciones federales.


El dirigente nacional del PAN, Gustavo Madero, estima que del millón 800 mil militantes que tenía empadronados, el partido blanquiazul se queda sólo con 500 mil, menos de la tercera parte.


En el Distrito Federal, Acción Nacional tenía afiliados como miembros activos a 18 mil personas (muy pocos para los millones de ciudadanos de la capital del país) cuando seis años antes, la afiliación no rebasaba los 6 mil. Pero algo debió indicarles el hecho de que el PAN no haya podido cubrir nunca, con representantes, las más de 12 mil casillas electorales que se instalan en la capital.


El caso de Vicente Fox


El expresidente de la República Vicente Fox, el primer panista que llegó a ocupar el máximo puesto político, la presidencia del país, no fue a refrendar su militancia y por lo tanto quedó ya fuera del partido que lo llevó al poder.


Pero estaba amenazado de expulsión, pues se le acusaba de traidor al haber dado públicamente su apoyo al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto.


En realidad, y pese a que antes de ser candidato a la presidencia fue diputado federal, Fox nunca fue panista. El representó a una corriente empresarial.


Fue gobernador de Guanajuato por el PAN y desde el cuarto año de su gobierno en ese estado, empezó a hacer campaña para la Presidencia de la República, pero no con el PAN, sino con un grupo de amigos, empresarios claro, que le apoyaron económicamente.


El PAN, que como le ocurre casi siempre, no contaba con un candidato carismático y ampliamente conocido, se montó en la popularidad que el ranchero de San Francisco del Rincón había alcanzado, y en su organización de “amigos”, y lo lanzó como el candidato panista a la Presidencia. Y ganó.


Pero Fox dijo que su gobierno era de empresarios y para empresarios, y así actuó. En realidad nunca hizo un planteamiento apegado a la doctrina de Acción Nacional e incluso el nombre del fundador de ese partido, Manuel Gómez Morín, uno de los más brillantes intelectuales del siglo XX en México, empezó a ser sustituido por el dirigente empresarial sinaloense Manuel J. Clouthier, quien fue candidato a la Presidencia de la República, después de que grupos empresariales de la derecha, se adueñaron del PAN y eliminaron a la vieja guardia panista o ésta se fue al no estar de acuerdo con las formas de hacer política de los nuevos dueños de Acción Nacional.

 

En Puebla, el PAN tiene ya un nuevo dirigente, bueno, vuelve un antiguo dirigente a presidir a las huestes blanquiazules. Se trata de Rafael Micalco, que recibe un partido achicado, en número de militantes y en ánimo de los que quedan, y no es para menos. En las pasadas elecciones federales les fue como en feria y bajaron hasta el tercer lugar, y ahora con su caída interna las cosas se ponen más difíciles.

 

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