Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

19/05/2011

 

La crisis política mundial


Los pueblos árabes se están rebelando contra sus gobiernos dictatoriales, casi todos con más de 20 o 30 años en el poder; los de España, Italia, Grecia, Francia, Irlanda y Portugal protestan masivamente contra las políticas económicas de sus respectivos gobiernos, y en España, además, acusan a su clase política, sin distinción de partidos, de inepta.


Desde que el llamado neoliberalismo fue impuesto como modelo económico en el mundo occidental, ha crecido la pobreza, el desempleo, la carestía. Los gobiernos han menospreciado las políticas sociales y eso ha repercutido en un mayor descontento popular, pues las clases menos favorecidas se ven abandonadas a su suerte.


Pero las clases privilegiadas, a quienes la crisis económica mundial ha favorecido, se niegan a hacer cambios sustanciales para mejorar las cosas. En Europa parece que han vuelto los viejos tiempos: la discriminación racial, el odio a los trabajadores extranjeros sean asiáticos, africanos o latinoamericanos, parece apoderarse de sectores importantes en esos países y se implementan políticas para devolver a los inmigrantes a sus lugares de origen, igual que los gringos hacen con los mexicanos.


La economía europea, como la estadunidense, anda mal y no encuentran la forma de reanimarla. Eso hará que nuestros pueblos latinoamericanos sufran las consecuencias.

 

La situación en México


Nuestro país, lo hemos estado diciendo en este espacio, ha sido uno de los países más golpeados de Latinoamérica, por su elevada dependencia de la economía estadunidense.


Sin embargo, hay salidas si se opta por apoyar a los marginados, implementando programas para la agricultura y ganadería, para el desarrollo del turismo en todos sus niveles; si se apoya a la micro, pequeña y mediana empresa, si se mejora la educación pública en calidad y cantidad, si se mejoran los sistemas de salud y se hacen llegar a toda la población…


Puebla acaba de estrenar gobierno estatal. Apenas cumplió sus primeros tres meses y días y, en ese inicio, el gobernador Rafael Moreno Valle ha tenido un discurso que puede considerarse políticamente correcto para el momento actual.


Ha sido precisamente la atención a las clases marginadas, a las que con mayor frecuencia se ha referido el nuevo gobernante. Apoyando al campo e impulsando el turismo se logra reactivar rápidamente sectores importantes de la economía local, pues esos renglones absorben mucha mano de obra y dan origen a un movimiento económico intenso en el corto plazo.
El apoyo a hombres y mujeres emprendedores para la creación de pequeñas empresas familiares, es otra buena salida.


Reforzar la seguridad, iniciar un programa de calidad educativa, extender el Seguro Popular a toda la población haciendo que éste funcione realmente y preste un buen servicio, sin descuidar inversiones, la creación de industrias, etcétera, puede reanimar la economía local y mejorar el futuro para cientos de miles de niños y jóvenes.


Es lo que el gobierno actual ha dicho que va a hacer y en los primeros cien días ha puesto las bases para ello.


Pero no basta la buena intención del gobernador. El equipo de gobierno tiene que colaborar para que todo funcione y funcione bien.


De acuerdo con la ley, el gobernador es el responsable de nombrar a sus colaboradores y de removerlos cuando considere que no están respondiendo a lo que de ellos se espera. En esto no puede haber consideraciones de tipo personal, amistad, compadrazgos, compromisos. Y todo parece indicar que hay la voluntad política del gobernante, de hacerlo así.

 

Los partidos deben tomar nota


La gente inteligente que milita o dirige los partidos políticos en México debe observar lo que está pasando en el mundo y actuar en consecuencia.


Por lo general, los políticos, una vez que se suben a su nubecita de poder, se sienten en otro planeta y se alejan de nuestra realidad. Empiezan a desvariar y se olvidan de todo y de todos, dedicándose en cuerpo y alma a saborear las mieles que su nueva situación les permite disfrutar.


Deberían asomarse un poco al mundo real para ver que los ciudadanos de este país ya no son las masas de analfabetos de antaño que podían ser acarreadas en camiones de redilas o en autobuses de tercera clase como carne de mitin; que hay mucha gente que piensa y que es crítica de lo que hacen los políticos, de lo que dicen y de lo que no hacen ni dicen.


También aquí, como en España, en Italia, en Francia y en otros países de Europa, hay descontento contra una clase política que hace ostentación de buena vida, cuando la mayoría de la población sufre carencias. Es necesario que lo sepan para que adopten un comportamiento más humilde, más cercano a la gente.


Los protagonismos no convencen a nadie, por el contrario, resultan contraproducentes para quienes los practican. El ciudadano común disfruta los rumores y chismes cuando éstos van dirigidos contra políticos encumbrados.


Los partidos deberían imponer a sus militantes con posiciones de poder, un código de conducta social aceptable para la mayoría de los ciudadanos.

 

No es que deban observar los diez mandamientos que en su momento impuso a los miembros del Ayuntamiento del panista Gabriel Hinojosa Rivero, pero sí que tengan actitudes de mayor cercanía con la gente, de atención real a sus problemas… Si no lo hacen así, llevan el riesgo de seguir irritando a la población y convertir al estado o al país, en un polvorín.

 



 
 

 

 
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