Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

20/07/2010

Entregan constancias a cuatro diputados priistas


Al entregar constancias a los cuatro diputados priístas de representación proporcional: Enrique Doger Guerrero, Jesús Morales Flores, Víctor Hugo Islas y José Luis Márquez, el dirigente estatal del PRI, Alejandro Armenta, afirmó que su partido está en proceso de reconstrucción.


El partido se reconstruye con gente leal y honorable, dijo, para ser una oposición crítica pero constructiva, que contribuya a hacer de Puebla una entidad más democrática y justa. Afirmó que su partido ha sido generoso y que cuenta con gente leal, aquella que milita en el PRI no en busca de una chamba, sino porque considera que sus principios y sus programas son los que el país necesita para la solución de sus grandes problemas.


Ofreció trabajar en el inicio de la nueva etapa del Revolucionario Institucional, con verdadera pasión, para que su partido se fortalezca y pueda llegar a las elecciones del 2012, con la estructura y la organización necesarias para vencer en esas elecciones tan importantes para el país.


El PRI obtuvo en las elecciones que acaban de pasar, casi 900 mil votos para gobernador, ganó 17 diputaciones federales de mayoría relativa y 101 presidencias municipales. “Somos un partido fuerte y lo seremos más en la medida que nos organicemos mejor, seamos leales a nuestros principios y nos acerquemos más a la sociedad, a los electores, a los jóvenes”.

 

La arenga fue bien recibida

 

Los priístas recibieron con entusiasmo la arenga de su dirigente. Hasta ahora todo eran comentarios, rumores y chismes que no conducen absolutamente a nada, sino a propiciar resentimientos y rencores.


El PRI a pesar de su derrota, sigue siendo el partido mejor estructurado y mejor organizado.


Una prueba de su fuerza, es el triunfo que obtuvo en las elecciones del 4 de julio pasado, una coalición de partidos, PAN-PRD, etc., etc., que ganó por haber lanzado como candidatos a gobernador y a muchas presidencias municipales, a ex priístas y que tuvo como operadores en el proceso electoral, a ex priístas.


Incluso la tranquilidad que se ha observado en Puebla después del proceso electoral, se debe a eso, a que quienes llegarán al poder son personas ampliamente conocidas por haber ocupado diversos puestos públicos, tanto de elección popular, como administrativos, en gobiernos priístas. Los comentarios que se escuchan son en el sentido de que aunque hayan ganado por el PAN, se trata de personas que tienen oficio político, que saben ejercer el poder.


La confianza que el ciudadano común tiene en el próximo gobierno, incluso empleados públicos, es porque quienes llegan, en un tiempo fueron priístas.


No queremos decir con esto que los priístas sean lo máximo y que la gente los adore. Muchas veces, sobre todo cuando son limitados de entendederas, llegan a ser soberbios y arbitrarios y lógicamente se hacen odiar, pero en las condiciones actuales de nuestro país, cuando todo parece estarse derrumbando, existe la percepción entre la gente de que son los que mejor pueden afrontar situaciones difíciles, porque tienen oficio político, sensibilidad social, porque han estado mucho tiempo en el poder y saben ejercerlo.


Lo que sí parecen no saber, es asimilar una derrota. No hacen un balance de la situación, no analizan, no reconocen errores, piensan que hubo traiciones y sí las hubo, pero ¿porqué? Por los errores que se cometieron en el proceso y antes del proceso.

 

El debilitamiento de los partidos

 

Los partidos políticos en Puebla, todos, han quedado debilitados después de las elecciones del 4 de julio.


Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática , se perdieron, se borraron.


La elección fue ganada no por el PAN, no por el PRD y menos por los partidos menores, fue ganada por Rafael Moreno Valle Rosas, que ha venido luchando por la candidatura para ese puesto, desde sus tiempos de priísta y que al ver que no la lograría por ese partido, se pasó a Acción Nacional.


En este caso como en ningún otro, se demuestra que los partidos políticos han perdido fuerza, no son confiables para la sociedad y que el voto se da más a la persona que al partido.


La alianza PAN-PRD, desdibujó a la derecha y desdibujó a la izquierda. Después de esto, ¿quién va a creer en la lucha de clases que pregonan los del PRD? Se supone que en el PAN militan los patrones y en el PRD los trabajadores. La unión de los dos factores de la producción para llevar al poder a una determinada persona o a un grupo, ¿no borra sus diferencias?


En la lucha de los campesinos por las tierras que les son arrebatadas en las zonas urbanas para hacer fraccionamientos, ¿quién los va a defender? ¿La derecha o la izquierda? Ahora que las dos corrientes políticas antagónicas se han unido, ¿por quién serán vencidas?

 

Hay una corriente dentro del PRD, que después de esta alianza está pensando en la recomposición de la izquierda, pero desde fuera de ese partido, es decir, lo que pretende es convocar a los izquierdistas todos, para agruparse al margen del que ha sido su partido. ¿Lo lograrán? La izquierda mexicana tiene una maldición, que jamás ha podido presentar un frente unido y cuando esporádicamente varios grupos izquierdistas logran unificarse para algo en concreto, al poco tiempo vuelven a surgir las divisiones. Parece que su problema es no aceptar la disciplina que toda organización política debe tener para existir primero y para adquirir fuerza después.

 



 
 

 

 
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