Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

21/05/2012

 

La afirmación hecha por la candidata presidencial panista, Josefina Vázquez

 

Mota, en un mitin de su campaña, afirmando que Elba Esther Gordillo, “en su gobierno”, no volverá a ser obstáculo para que México tenga una educación de calidad, fue la respuesta que la panista dio a la líder vitalicia del SNTE, que unos días antes, cuando un reportero le preguntó su opinión sobre unas declaraciones de la candidata blanquiazul, respondió con otra pregunta: “¿quién es Vázquez Mota?”.


El agarrón entre la candidata del PAN y la dirigente del SNTE promete ser algo de lo más interesante de esta campaña política, que fuera de algunos elementos de la llamada “guerra sucia”, que ya no tienen impacto real entre los posibles votantes, sino que por el contrario, resultan contraproducentes para quien hace esta guerra (generalmente es el PAN). Pero, además, no hay que olvidar que, como decía el promocional de una obra de teatro, “las mujeres podemos hacernos pedazos, pero jamás nos haremos daño”, es decir, el pleito no pasará de declaraciones tronantes de una contra otra. Y ahí acabará todo.


Fuera de los maestros de la CNTE, opositores a Elba Esther, el magisterio en general está tranquilo. La CNTE sólo tiene presencia importante en los estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, parte de Michoacán y parte del Distrito Federal, que aunque llegan a realizar movimientos importantes en esas entidades, a nivel nacional constituyen una minoría. Sus protestas, que casi siempre culminan en un paro de labores, en vez de ayudarlos los perjudican, porque eso enojan a los padres de familia. Pero bueno, ésa ha sido la mecánica con la que muestran su descontento.

 

Los opositores de Bartlett en la izquierda


Quienes dentro de la izquierda se oponen a Manuel Bartlett como candidato de esa corriente para una senaduría por Puebla, desconocen por completo la trayectoria del exgobernante poblano y sólo se dejan llevar por chismes y rumores que, por lo mismo, no han sido comprobados en ningún momento.


Es necesario que de vez en cuando lean algo sobre la trayectoria del candidato del Movimiento Progresista para que se den cuenta de que el aspirante a la senaduría por Puebla ha sido siempre congruente con su pensamiento político y que, si abandonó al PRI, lo ha dicho repetidas veces, fue porque ese partido, surgido de la Revolución Mexicana, abandonó los principios revolucionarios que le dieron origen y que lo comprometían con los sectores más necesitados de la población, como los obreros, los campesinos y los miembros de las clases medias populares.


En octubre de 2002, hace 10 años, el diario ya desaparecido El Heraldo de México publicó la opinión de un conocido periodista mexicano que, como él dice, lo expresado en su columna del 26 de octubre de aquel año, lo dijo como riguroso observador. Nos referimos al comentarista de televisión y columnista ahora en el diario Milenio, Joaquín López Dóriga.


En su columna “En Privado” señala: “el hoy senador Manuel Bartlett es uno de los actores más interesantes en el escenario político nacional. Inteligente como pocos, sabe que pasa por su mejor momento. Sí, y no lo digo con sarcasmo, sino como riguroso observador.


”No lo recuerdo en su paso por la dirección general de gobierno de la Secretaría de Gobernación, en tiempos de Mario Moya Palencia (1970-76), aunque sí en alguna reunión del entonces Consejo Federal Electoral que presidía el titular de Segob y las sesiones se celebraban ahí en el salón Juárez de Bucareli. Fue secretario del CFE aquel sexenio.


”Lo identifico plenamente en la primera mitad del gobierno de José López Portillo: su secretario de Relaciones Exteriores, Santiago Roel, lo designó jefe para asuntos políticos de la SRE con rango de embajador, cargo que ocupó hasta aquélla, para Roel desafortunada tarde de junio de 1979, cuando en la víspera de la visita de Fidel Castro a Cozumel y Cancún, en un acuerdo tripartido en Los Pinos, López Portillo le presentara a su relevo, don Jorge Castañeda de la Rosa, un diplomático excepcional, y ya no se diga como persona”.


En la misma jornada, aquella misma tarde, don José también presentó a Ricardo García Sainz, su reemplazo en la Secretaría de Programación y Presupuesto, Miguel de la Madrid, y a don Jesús Reyes Heroles, al que iba a tomar su lugar como secretario de Gobernación, Enrique Olivares Santana.


“Bartlett reapareció unas semanas después como asesor del secretario de Programación y Presupuesto, Miguel de la Madrid, desde donde ambos partieron a la campaña presidencial la tarde del viernes 25 de septiembre de 1981: él de coordinador de la campaña y de la Madrid de candidato presidencial. A los pocos días, luego de la crisis con Javier García Paniagua, quien cesó en la presidencia del PRI, López Portillo lo sustituyó con Pedro Ojeda Paullada y de la Madrid pudo meter a Bartlett como secretario general además de coordinador de campaña. Ojeda solo reinó, el gran operador fue Bartlett, como había ocurrido casi siempre.


”Al inicio de su sexenio, De la Madrid lo designó secretario de Gobernación, uno de los más poderosos, desde donde fue finalista en la sucesión presidencial que recayó en Carlos Salinas.


“En la parte final de su paso por Gobernación, se le complicaron las cosas, no sólo el no lograr la candidatura, entonces de perdía para siempre, sino en el conflicto que se empezó a gestar a raíz del asesinato de Manuel Buendía del que fue acusado, ya en el gobierno de Salinas, quien fuera su director de la Federal de Seguridad, José Antonio Zorrilla, a quien el propio De la Madrid, en el velorio de Buendía, lo responsabilizó de la investigación del homicidio. A Bartlett le cargaron una serie de acusaciones relacionadas con la coparticipación de la muerte del periodista y, años más tarde, de nexos con el submundo del narcotráfico, que nunca le comprobaron formalmente.


”Lo peor parecía haber sido su papel aquella noche del domingo de elecciones de 1988, cuando anunció la caída del sistema, que siempre se interpretó como una maniobra para disfrazar de victoria la derrota electoral de Carlos Salinas, como reivindicó siempre Cuauhtémoc Cárdenas y lo reiteró el candidato y futuro presidente de Brasil, Lula Da Silva, en su cierre de campaña en Sao Paolo.


”Parecía el fin de su vida política, pero reapareció sorpresivamente en el gabinete de Carlos Salinas como secretario de Educación Pública, donde fue relevado el 6 de enero de 1992 por Ernesto Zedillo, a la desaparición de la secretaría de Programación y Presupuesto.


”De nuevo eliminado, pero no aniquilado, reapareció en un extraño cargo que le creó Salinas: Comisionado de Evaluación y Promoción de Proyectos de Desarrollo de la Zona Centro de la República Mexicana, desde donde pasó a la candidatura del PRI al gobierno de Puebla, gobernador de 1992 a 1999 y en 2000 a senador de la República.


”Desde esa posición se ha significado por encabezar una línea dura contra la reforma eléctrica y contra cualquier otra que, a su juicio, lesione la Constitución.


”Desde el gobierno se han escuchado algunas voces que sugieren, a la mejor algunos ya saben como ‘sugieren’ algunas voces del gobierno, que ‘aprieten’ a Bartlett para acabar con su intransigencia y que no se oponga a las reformas.


”Y Bartlett se ríe en su mejor momento.


”O a poco ahora, como significado senador de oposición, ¿no está muchísimo mejor que cuando lo acusaron de participar en el asesinato de Buendía? ¿O de trampear en las elecciones presidenciales del 88 a favor de Carlos Salinas y en contra de la democracia? ¿O cuando lo relacionaron con el narcotráfico? ¿O cuando perdió la candidatura presidencial? ¿O cuando lo sacaron de la SEP para meter a Zedillo?


”Ah y la ofensiva provino siempre de priistas en el gobierno.


”¿No está hoy como senador de la República, es presidente de la influyente Comisión de Puntos Constitucionales, mucho mejor que entonces, cuando todos eran priistas…?


”No veo, pues, con qué método lo vayan a persuadir, ahora que insisto, está en su mejor momento.


”¿Qué más le van a decir…?


”Porque no les queda nada.

 

”Ah. Y desde que lo conozco le he visto el mismo reloj: un viejo Rolex de acero que compró en la frontera en una gira de cuando era presidente del PRI Lauro Ortega y él uno de sus secretarios auxiliares”.

 



 
 

 

 
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