Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

25/02/2011

 

El IMSS, sin medicinas; negocios en el Infonavit


En el marco de la celebración del 75 aniversario de la CTM, su dirigente en la entidad, el diputado Leobardo Soto, expuso la queja de los trabajadores poblanos por la crónica escasez de medicamentos en el Seguro Social, por la mala atención que se presta a las esposas de los trabajadores o a las trabajadoras, en el área de maternidad y por los jugosos negocios que se hacen en el Infonavit a costa de la clase trabajadora.


Dijo Soto Martínez que, mientras se derrochan muchos millones de pesos en un Seguro Popular que es más propaganda que realidad, la institución destinada a atender la salud de los trabajadores y de sus familias carece de lo básico, de medicamentos, y se niega a dar atención a compañeras o esposas de compañeros en el área de maternidad.


Señaló que el gobernador Rafael Moreno Valle, en su campaña y en su discurso de toma de posesión, ofreció hacer realidad en Puebla el Seguro Popular y que la CTM está dispuesta a colaborar en ello.


En relación con el Infonavit, dijo que ya se aprobó la ley cuyo proyecto fue presentado por la representación cetemista, para que se dejen de hacer negocios millonarios a costa de la clase trabajadora, a la que despojan de su casa o departamento por algún atraso involuntario en sus pagos, para luego rematar esa cuenta en 30 mil o 40 mil pesos a alguna empresa extranjera, generalmente, que invierte un poco en el arreglo del inmueble y luego lo saca a la venta en 300 mil o hasta en 500 mil pesos.
Con la nueva ley, que ya fue aprobada y está a punto de ser publicada, eso se acabó.


En Puebla hay 5 mil casos de esos. Los trabajadores ya podrán denunciar esa injusticia y se podrá proceder contra los funcionarios y empresarios que realicen este tipo de negocios.


Despojar al trabajador de su único patrimonio para malbaratarlo con algún empresario, como se dice que hicieron los hijos de la señora Marta, cuyo caso está en investigación, es un negocio descarado en el que todos ganan y el único que sale perdiendo es el trabajador. Pero eso ya llegó a su fin.


No se pretende que le regalen su casa al trabajador, sino que le den facilidades, cuando por alguna causa haya fallado en los pagos, para que se ponga al corriente.


En el acto habló también el dirigente del PRI, Juan Carlos Lastiri Quirós, quien manifestó que la central obrera cuyo aniversario se celebraba ha sido pilar, desde sus fundación, del Partido Revolucionario Institucional. Se refirió a la situación actual del país y urgió a los cetemistas a mantener la unidad en torno al partido de la revolución para recobrar el poder federal en el 2012 y salvar a México de un derrumbe total.


Finalmente, el representante del gobernador, Juan Pablo Piña Kurczyn, informó a los presentes que por razones de agenda el mandatario no pudo asistir al acto, pero que la semana próxima desayunaría con la dirigencia cetemista en Casa Puebla.

 

También el Día de la Bandera cumplió 75 años


Ayer también se cumplieron 75 años de la celebración del Día de la Bandera en nuestro país. Y fue en Puebla, precisamente, donde se llevó a cabo esa celebración.


Fueron los conservadores mexicanos quienes enojados con el régimen de Lázaro Cárdenas por sus políticas revolucionarias y considerando que se pretendía sustituir con la bandera rojinegra de la huelga, que ondeaba en muchas empresas por los trabajadores que exigían salarios justos y trato digno, lanzaron la iniciativa utilizando para ello a un comité ciudadano de personas de clase media con el fin de “rescatar” el lábaro patrio.


Fue una auténtica fiesta cívica, según cuentan quienes la vivieron siendo niños o jóvenes. Hubo una concentración en el Paseo Bravo, en la que los participantes portaban miles de banderas tricolores, pero una bandera monumental, que fue tomada por decenas de hombres y mujeres, extendida en todo lo que daba, fue la que recibió el homenaje de los poblanos de hace tres cuartos de siglo. De balcones y azoteas llovían flores, principalmente claveles, sobre el lábaro patrio, que prácticamente ya se arrastraba vencido por el peso de las flores.


El recorrido fue del Paseo Bravo al zócalo, en medio de gritos de viva México, viva la Bandera Nacional, y de repiques de campanas, entre ellas las de la Catedral.


A raíz de esa celebración en Puebla, al año siguiente fueron varias las ciudades del país que repitieron el homenaje a la enseña tricolor y en 1938, ese día fue tomado como propio por la Unión Nacional Sinarquista, una organización política de ultraderecha con fuerza en el Bajío y en algunos estados del centro como Querétaro, Aguascalientes, San Luis Potosí y Puebla.
El gobierno cardenista no tardó en hacer oficial dicha celebración y desde entonces, cada 24 de febrero, se rinden honores a la Bandera Nacional en todas las escuelas de la República.

 

 



 
 

 

 
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