Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

25/04/2011

 

Los partidos y las juntas auxiliares

Las elecciones de ayer en más de 600 juntas auxiliares del estado, pusieron en evidencia que los partidos políticos sí intervienen en el proceso pese a la prohibición expresa establecida en la ley de la materia.


Eso, según los expertos, anula las elecciones al contravenir la norma.


Al medio día de ayer, ya se había reportado la suspensión de los procesos electorales en numerosos municipios de la geografía poblana: Puebla capital, Tehuacán, Atlixco, Cuautlancingo, Izúcar de Matamoros y muchos más.


¿Las razones? Numerosas anomalías denunciadas, curiosamente, por y contra partidos políticos que, según la ley, no deben intervenir en los procesos.


Los partidos son parte importante en las elecciones de presidente de la República, diputados federales, senadores, gobernadores, diputados locales y presidentes municipales. Las juntas auxiliares son las únicas en las que la participación debe ser de los ciudadanos ajenos a cualquier partido y a cualquier credo religioso.


Pero todos sabemos que los partidos intervienen abierta o soterradamente, pero intervienen. Y no con una planilla, sino con dos o tres, para ver cuál pega.


Al politizar las elecciones las echan a perder, como estamos viendo, pues llevan a este proceso —que debería ser exclusivamente ciudadano— los vicios que los partidos arrastran, convirtiendo la elección en un verdadero campo de batalla en el que cada instituto quiere imponer su voluntad.


¿Vamos a avanzar así hacia el progreso social y económico, si la unidad más pequeña de nuestra organización social, las juntas auxiliares, se encuentran plagadas de pleitos, de gritos y sombrerazos y hasta de agresiones físicas?


Siempre se ha sabido que los presidentes municipales del PRI, del PAN, del PRD o de cualquier otro partido desprecian, no ayudan, no entregan a tiempo las participaciones que les corresponden a las juntas auxiliares que son de un partido diferente al suyo y que, en ocasiones, llegan hasta a humillar a las autoridades de los pequeños pueblos de su jurisdicción por esa causa.


Es decir, los partidos practican una doble moral política, en este caso, de las juntas auxiliares: aparentemente cumplen con la ley, absteniéndose de tomar parte en el proceso, pero participando realmente con una o varias planillas, alentando las protestas a veces justas y a veces no de las planillas participantes y creando divisiones en las pequeñas y medianas comunidades rurales o suburbanas que dificultan cualquier intento de mejoría social o económica.


No hay en esa participación indebida e ilegal de los partidos ninguna intención de beneficio para los pueblos, sino un objetivo eminentemente electorero. Creen que controlando las juntas auxiliares tienen garantizado el voto rural o suburbano para elecciones próximas, como es el caso de las del 2012.


Urge que los diputados del Congreso del estado estudien bien esta situación y procedan a realizar los cambios que la ley requiera para evitar conflictos que derivan en el atraso de las pequeñas y medianas comunidades.

 

Los cien días de gobierno


En este espacio dijimos que los llamados primeros cien días de gobierno son una medida mediática más que real, pues en tan poco tiempo es imposible medir la efectividad o inefectividad de un gobierno, sea estatal, municipal o federal.


Todos los inicios, en cualquier actividad humana, son difíciles, pero en el servicio público lo son más. Llegan nuevos funcionarios, nuevos empleados, muchas veces inexpertos en el servicio público. Tiene que haber un acoplamiento entre los que llegan con los empleados que se quedan y de éstos con aquéllos.


Ese acoplamiento es difícil, aun cuando los que se van y los que lleguen sean del mismo partido. Imagínese cuando unos y otros vienen de formaciones políticas diferentes…


Sin embargo, el gobierno actual, el de Rafael Moreno Valle Rosas, ha logrado —en los cien días que se cumplen el 11 de mayo— evitar que el cambio tenga repercusiones negativas en la vida social, política y económica de los poblanos y, también, armar un andamiaje muy sólido para el inicio de un gobierno comprometido con las clases populares.


Porque los convenios que ha firmado con altos funcionarios federales, con instituciones como la UNAM, la UAP y con empresas privadas han sido para resolver graves problemas sociales y económicos, como la pobreza, la falta de una educación de calidad; ha brindado apoyos para los agricultores, sobre todo los más pobres; inscribir a miles de familias en el Seguro Popular, crear fuentes de empleo en las ciudades e iniciar obras públicas importantes. Es decir, los primeros cien días han sido importantes para construir la plataforma desde la cual se lanzarán los programas y proyectos que permitirán hacer de la entidad poblana una de las mejor equipadas para el desarrollo en los próximos seis años.


Este gobierno se ajusta a las modernas técnicas de la administración pública. No será un gobierno de ocurrencias o del clásico “ahí se va”, sino un gobierno con proyecto, con programa y con objetivos claros y precisos. Si usted se fija bien, desde la campaña el actual gobernador ha insistido en combatir la pobreza, en elevar la calidad de la educación pública, en inscribir a todos los poblanos en el Seguro Popular, en impulsar la agricultura y la ganadería, en atraer inversiones para crear fuentes de empleo y en atender los graves problemas ecológicos que existen en la entidad, entre otras cosas.

 

Blanca Alcalá está bien de salud


Dos intervenciones quirúrgicas le fueron practicadas hace poco a la expresidenta municipal de Puebla, Blanca Alcalá. Fueron, según un comunicado de prensa, operaciones no complicadas de las que salió bastante bien.


Se encuentra en su domicilio particular reponiéndose de las intervenciones que sufrió, totalmente fuera de peligro.

 

Agradece a todos sus amigos y personas que se han interesado por su estado de salud, su preocupación y sus atenciones.

 



 
 

 

 
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