Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

26/05/2011

 

La fundación Isidro Fabela es cultural


“Somos una Asociación Civil con una clara y categórica definición cultural, y por ello estamos abiertos a todas las posiciones filosóficas, doctrinarias o teóricas, que mantengan como común denominador a México, y su deseo de contribuir desde la posición personal que cada uno sostenga, como individuo y como ciudadano, en otras esferas del quehacer colectivo, a ese esfuerzo que es ya ineludible que se haga”.


Esas palabras pronunciadas por el licenciado Guillermo Jiménez Morales, presidente del Consejo Nacional de esa fundación, que efectuó ayer su primera jornada de promoción en Puebla, debieron caer como cubetazo de agua fría a las decenas de priistas poblanos que ya se frotaban las manos para pescar una candidatura a lo que sea, para las próximas elecciones federales.


“En esta Asociación Civil, aceptamos todos los puntos de vista, todas las opiniones que contribuyan a dar contenido práctico, eficiente y a corto plazo, a este esfuerzo común que hoy iniciamos”, dijo el exgobernador de Puebla.


Y agregó: “Todas las ideas y propuestas serán aceptadas y discutidas, siempre con el propósito de llegar a consensos para su viabilidad. En nuestra organización no cabe la frustración ni el desaliento, tampoco es un sitio para buscar dividendos”. Más claro, ni el agua.


“Es un espacio y tiempo de esfuerzos y de participación solidaria. Es tiempo de patriotismo y buena voluntad”.


A medida que el orador avanzaba en su discurso, se iban haciendo chiquitas las desmedidas ambiciones políticas que la fundación Isidro Fabela, había despertado en muchos priistas que se sintieron relegados en el pasado reciente y que creyeron que había llegado la hora de la venganza.


Muchos de los presentes, que llenaron un gran salón del hotel Presidente, tenían ya escogido el distrito por el cual buscarían su postulación. Algunos serían delegados distritales de la fundación que creían política.


Todas esas ilusiones, se derrumbaron.


Y es que ellos siguen pensando, no en el viejo PRI de los dinosaurios, donde prevalecía la disciplina y el sometimiento a la de cúpula partidista, sino en el PRI heredado por la tecnocracia salinista, sin ideología precisa, sin dirigencia fuerte, en el que no se necesitaba ni militancia, ni trabajo político, sino un buen padrino o un pequeño grupo alborotador para chantajear a los dirigentes y ganar así posiciones de representación popular.


El acto fue concurrido. Jiménez Morales cosechó un fuerte aplauso. También hablaron Alberto Amador Leal, delegado en Puebla de la fundación, que dio la bienvenida a los asistentes y Arturo Peña del Mazo, presidente nacional de la fundación.


El llamado de Jiménez Morales a “quienes quieran acompañarnos en esta ardua tarea de reconstruir el tejido social de la nación para vivir en un país, en donde a muy corto plazo podamos vivir en paz todos, esto es, sin distinción de posiciones políticas, económicas y sociales. Simplemente porque todos somos mexicanos”, fue muy bien recibido por la mayoría de los presentes.

 

Ayer se cumplió un siglo de la caída de Porfirio Díaz


El 25 de mayo de 1911, el general Porfirio Díaz Mori, presentó su renuncia al cargo de presidente de la República ante el Congreso, en medio de una serie de manifestaciones que exigían su salida del poder, que habían estremecido a la capital del país.


La ciudad de México estaba paralizada, pues el populacho se había rebelado. La calle de Plateros, que hoy es la avenida Madero, en el Centro Histórico, que era la más elegante de la época, estaba desierta y sus comercios cerrados.


En la que hoy es la avenida Venustiano Carranza, donde estaba la casa del dictador, había un plantón de ciudadanos que exigían su renuncia.


Don Porfirio tenía un terrible dolor de muelas y estaba muy hinchado de la cara. Doña Carmelita Romero Rubio lo atendía con esmero. En toda la ciudad había manifestaciones en contra del hombre que había gobernado al país por la friolera de 30 años.


Al día siguiente, el 26 en la madrugada, don Porfirio y su familia tomaron el tren que los conduciría a Veracruz, para de ahí embarcarse en el Ipiranga, el barco que los llevaría a Francia, al destierro, del que don Porfirio no regresaría jamás.


La Revolución Mexicana se había iniciado.

 

Ayer se cumplieron los cien primeros días del gobierno municipal de Eduardo Rivera Pérez y de todos los ayuntamientos del estado. Se puede afirmar categóricamente, que guardadas las proporciones, ningún ayuntamiento poblano va al parejo del gobierno estatal. Las diferencias son abismales……Había preocupación en el PRI estatal, por la guerra de correos agresivos que se estaban enviando, vía internet, el excandidato a gobernador Javier López Zavala y el exvocero de Blanca Alcalá, Guillermo Trinidad Zaldívar, pues revelaba una fuerte división en las filas tricolores. Parece que ya no habrá más correros……El problema de la empresa de agroquímicos El Dragón, de Izúcar de Matamoros, es más mediático que real. Hay dos grupos políticos que están enfrentados, uno repica las campanas y junta a 200 personas y otro convoca en Puebla a conferencias de prensa. El presidente municipal apoya a los de los repiques y con eso tiene el apoyo de algunos grupos que garantizan su permanencia en el poder. Los que pagan las consecuencias, son los trabajadores y sus familiares. Suman 150 familias que en estos tiempos de crisis quedan en el desempleo o, mejor dicho, pueden quedar.

 



 
 

 

 
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