Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

27/05/2011

 

El presidente de Izúcar, en la cuerda floja


A las 18:30 horas de ayer, Izúcar de Matamoros era un hervidero de rumores. Lo único claro era que el presidente municipal, doctor Carlos Gordillo Ramírez, estaba a punto de caer: la totalidad de los regidores y el síndico le exigieron que solicitara licencia; habitantes de barrios y juntas auxiliares como Ayutla, Alchichica, San Nicolás Tolentino y Santiago Mihuacán habían tomado el palacio municipal.


Diez patrullas de la Policía Estatal, con elementos uniformados y bien armados, recorrían las calles de la cabecera municipal y resguardaban los accesos a la fábrica de agroquímicos El Dragón, cerrada desde hace poco más de un año por decisión municipal, después de un episodio de explosión que fue controlado, pero que alarmó a los habitantes.


El asunto de El Dragón fue “la gota que derramó el vaso” y que estaba a punto de terminar con el mandato del doctor Gordillo ayer en la tarde. Un estudio serio, realizado por la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente, determinó que la empresa de agroquímicos no representaba ningún peligro para los habitantes de la región ni para el medio ambiente, por lo tanto, debería reabrirse para que sus 150 trabajadores pudieran volver a trabajar.


El presidente municipal se opuso a esa decisión, apoyado por un grupo de personas que han venido exigiendo que la empresa salga de la región.


Los primeros cien días del gobierno municipal de Izúcar, encabezado por el doctor Carlos Gordillo, han sido especialmente conflictivos. Entró en problemas con el sindicato de trabajadores del ayuntamiento que a punto estuvieron de estallar una huelga, se enemistó con los presidentes auxiliares, con varios de los dirigentes de los barrios y colonias, rompió lanzas con el anterior presidente municipal, Rubero Galileo Suárez Matías, y a últimas fechas se había distanciado del diputado priista, como él, Filiberto Guevara.


Como decimos líneas arriba, el asunto de El Dragón, fue “la gota que derramó el vaso”, pues la decisión de la delegación de Profepa, una dependencia federal, tuvo como principal obstáculo la cerrada oposición del presidente y de un grupo de la población. Los regidores lo acusaron de haberles obligado a firmar su oposición a la reapertura de la empresa y de actuar impositivamente, sin tomar en cuenta su opinión.


A las 19 horas los rumores en el municipio suriano eran que el suplente del doctor Gordillo, Arturo Medel, lo sustituiría en el cargo.


Hay que decir que en los primeros cien días de gobierno del doctor Gordillo nada importante pudo hacerse, ya que le surgieron tantos problemas que además eran atizados por grupos políticos contrarios, que lo tuvieron ocupado más en defenderse que en hacer obras o en planearlas.


Tal vez porque demostró desde un principio su falta de oficio político, el doctor Gordillo Ramírez no logró el apoyo de su partido, el PRI. Por el contrario, a últimas fechas todos los regidores, incluyendo los priistas, que forman la mayor parte de los integrantes del ayuntamiento, y el síndico municipal, se pusieron en su contra.

 

La historia se repite


Izúcar de Matamoros, ha sido un municipio especialmente conflictivo. En los años 60, un grupo político priista hizo caer al entonces presidente municipal, doctor Manuel Mastache, exclusivamente por conflicto de intereses. Se movilizó a la gente de los 14 barrios que rodean a la ciudad; el alcalde, su familia y su auto tuvieron que huir brincando hacia la casa del vecino.


En los años 80, durante una gira de trabajo a ese municipio del gobernador entonces Guillermo Jiménez Morales, varios cientos de personas irrumpieron en el palacio municipal para exigir la salida del presidente municipal, José Luis Brito, y cuando la agresividad de la gente aumentó, el alcalde salió protegido por algunas personas y corrió hacia un auto que le esperaba para sacarlo de la población. Ya no regresó.


En el gobierno del licenciado Manuel Bartlett Díaz hubo una rebelión popular contra el alcalde priista, pues se decía que el triunfo había sido del candidato de una coalición de partidos encabezada por el Frente Cívico Matamorense. Hubo necesidad de llevar contingentes policiacos estatales que permanecieron varios meses en la cabecera municipal, hasta que los ánimos se apaciguaron.


Más recientemente, en el gobierno del licenciado Mario Marín, el PRI postuló a un próspero emigrante, Rubén Gil Campos, que no fue aceptado por gran parte de los grupos políticos matamorenses desde el principio, y cuando ya estaba en el poder, fue a la ciudad estadunidense de Los Angeles para un chequeo médico y fue aprehendido por conspiración contra Estados Unidos (tráfico de estupefacientes). Lo sustituyó el suplente, que era su cuñado, profesor Herrera, que unos meses más tarde fue depuesto por un movimiento popular en su contra.

 

Fue sustituido por el regidor de Gobernación, licenciado Rubero Galileo Suárez Matías, quien le entregó el poder al doctor Gordillo, que ayer en la tarde-noche estaba en capilla.

 



 
 

 

 
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