Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

27/09/2012

 

“Hágase la luz, y la luz se hizo”

 

ANTE MAESTROS DEL SETEP, encabezados por Aubdón Calderón Jiménez, Juan José López Torres y Armando García Avendaño, el delegado presidente del PRI en la entidad, Fernando Morales Flores, aseguró que su partido se ha convertido en una institución auténtica y absolutamente democrática.


A sus 83 años de edad, el Partido Revolucionario Institucional se transforma por un milagro, como esos de la Edad Media, en un partido democrático en el que las bases elegirán a sus abanderados para las presidencias municipales del estado y los diputados al Congreso local.


Las oraciones del #YoSoy132 y las protestas y críticas surgidas entre estudiantes, organizaciones de izquierda, intelectuales, etc., hicieron el milagro de la transformación.


Eso sería maravilloso si fuera real. Pero la realidad, decía un ilustre priista poblano, el doctor en economía Ángel Aceves Saucedo, ya fallecido, es muy terca.


Unos días antes de que a don Fernando Morales se le ocurriera hablar de la milagrosa transformación, en una boda a la que fueron invitados destacados priistas de todo el país, esa afirmación fue hecha añicos. En una mesa dispuesta en forma de herradura tomaron asiento los más conspicuos de los asistentes, teniendo al centro, presidiendo la reunión de tan ilustres personajes, al padre del novio, y a ambos lados de él a los líderes de la Cámara de Senadores y de la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón.


El padre del novio es nada menos que Carlos Salinas de Gortari, el jefe máximo de la tecnocracia priista.


“En política”, decía el expresidente José López Portillo, “lo que parece, es”. En el caso a que nos referimos, parece que nada ha cambiado, que el señor Salinas vuelve a tener el control del partido surgido de la Revolución mexicana; que como un nuevo Plutarco Elías Calles, que por cierto hubiera cumplido en este mes 135 años, se ostenta como el jefe máximo de la Revolución; que seguiremos en el sistema económico neoliberal que ha propiciado el derrumbe no sólo de la economía mexicana sino del mundo occidental, excepto en aquellos países que a tiempo se hicieron a un lado, como varios de Sudamérica.


Los milagros dejaron de existir en México y en el mundo. Los cambios en los hombres y en las instituciones no se dan por generación espontánea. Son producto del esfuerzo, del trabajo constante, de la organización y, sobre todo, de la educación.


Viendo la fotografía de Carlos Salinas de Gortari, con quien se inició la debacle económica, política y social de México, rodeado de quienes tienen ya el control del Poder Legislativo de este país, ¿se puede creer en una democratización en el PRI, en sus sistemas de designación de candidatos?


Ya desde la precampaña se decía que atrás del ahora presidente electo estaba Carlos Salinas. El que Peña Nieto no haya estado en la fiesta, en política no quiere decir nada.


Él andaba fuera del país, y pudo ser a propósito para no confirmar las sospechas de un gran número de mexicanos de que el señor Salinas estará atrás del poder.


En esta época de viajes espaciales, de trenes bala, de internet, de redes sociales, los milagros sólo se dan en los pueblos más atrasados. El PRI sigue siendo el PRI. Para cambiar, deberá iniciar un trabajo intenso de educación política de sus bases; deberá eliminar a los miles de oportunistas que se han colado en sus filas; deberá renovar y fortalecer su estructura, mejorar su organización.


Si no hace nada de eso, cualquier afirmación sobre su democratización no dejará de ser “un cuento chino”.


Creemos, sí, que hay priistas preocupados por las críticas generalizadas a su partido, pero un cambio verdadero exige mucho trabajo, mucha organización, mucha disciplina, y sobre todo mucha educación política. No vemos nada de eso en el PRI.

 

Los tropiezos de don Miguel Barbosa


EN VARIOS DIARIOS de la ciudad de México se comenta la pifia del líder de la bancada perredista en el Senado de la República, el poblano don Miguel Barbosa y Huerta.


Resulta que ante los ataques que en varios medios de comunicación nacionales se han lanzado contra el general colombiano Óscar Naranjo, el militar sudamericano que es asesor de seguridad del presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, salió a dar la cara y afirmó que la fuente de esos rumores y chismes es el narcotráfico, que se siente amenazado.


En ningún momento el general Naranjo afirmó que los rumores y afirmaciones en su contra tuvieran su origen en los partidos y organizaciones de izquierda.


Un reportero abordó al senador perredista poblano Barbosa Huerta, y le preguntó lo que opinaba de la afirmación hecha por Naranjo, de que “la izquierda es la que ha alborotado la situación en su contra”. La respuesta fue inmediata, sin meditación alguna, pero sin información real de lo dicho por el militar, que se había publicado en todos los diarios y cuyas declaraciones fueron divulgadas por los noticiarios de radio y televisión: “hoy lo encontramos muy protagónico, hasta desafiante, imputándole a la izquierda opiniones en su contra. Que regrese a su país, que se calle”.

 

Y todo por no leer, por no estar bien informado.

 

Don Miguel Barbosa debe entender que sus afanes protagónicos deben moderarse. Él ya es una figura nacional, pues es el coordinador de la bancada perredista en el Senado. Durante seis años será una persona importante en la vida política de este país, lo haga bien o lo haga mal, esperamos que lo haga bien. Él no es un ciudadano común y corriente, es senador de la República y coordinador de la bancada de su partido, y eso lo obliga a tener cuidado al hacer declaraciones.

 

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