Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

31/08/2011

 

Inclusión, clave del éxito priista


En un acto de toma de posesión de un dirigente juvenil de una agrupación denominada Corporativo Poblano AC, adherida al PRI, el dirigente estatal de este partido, Juan Carlos Lastiri Quirós, dijo algo cierto, pero que pertenece al pasado.


Afirmó que el Partido Revolucionario Institucional ha sido incluyente, un instituto político en el que todos los sectores sociales cuentan con espacio de atención y participación, desde los jóvenes hasta los adultos mayores.


Dijo que el PRI ha sido el partido más incluyente y que así continuará pues esa ha sido una de las claves de su éxito.


Todo lo dicho por el dirigente priista, fue cierto hasta la llegada de los tecnócratas que lo echaron a perder. Es algo que los priistas de ahora, lo dicen y lo comentan en privado, pero jamás lo reconocen en público.


Efectivamente, el PRI fue el partido más incluyente. Todos sus militantes, de la clase social que fuera, tenían oportunidad de hacer carrera dentro de la política, militando en el Revolucionario Institucional: líderes obreros, magisteriales, burócratas, campesinos, profesionistas, empleados, pequeños y medianos empresarios, todos tenían la oportunidad de crecer y de escalar posiciones políticas importantes.


Pero llegó el remolino (la tecnocracia) y los alevantó. Los tecnócratas empezaron a ocupar posiciones en los gobiernos de Luis Echeverría y de José López Portillo y tomaron el gobierno con Miguel de la Madrid. La tecnocracia priista estuvo capitaneada por Carlos Salinas de Gortari, desde un principio y ahí empezó la debacle del priismo.


La clase política era despreciada por la tecnocracia y fue relegada hasta ser eliminada por jóvenes doctorados en las mejores universidades de los Estados Unidos. Los doctorados en Europa, eran vistos con desconfianza.


Implantaron el sistema económico neoliberal, que persistió en los dos gobiernos panistas, contrario a la política económica y social de la Revolución, plasmada en la Constitución General del país y en la declaración de principios y programa de acción del Partido Revolucionario Institucional.


Eso provocó el descontento, no sólo de las bases priistas que lo hicieron patente en una asamblea nacional del PRI en tiempos de Ernesto Zedillo, sino de toda la población que empezó a sentir los efectos de una política económica formulada a conveniencia de los Estados Unidos y no a los de los intereses del pueblo mexicano.


Desplazada del poder la clase política priista, fue fácil entregar el gobierno de la República al partido que tradicionalmente había venido representando a la derecha y que continuó con la misma política económica neoliberal hasta la fecha, pese a sus estruendosos fracasos, no sólo en México, sino en todos los países que han adoptado ese sistema.


Sin políticos con oficio, con sensibilidad social y sin ideología, el PRI entró en un proceso de descomposición: empezaron a formarse grupos de interés, cuya meta era adueñarse del poder vía la dirigencia del partido, para imponer candidatos pertenecientes a su grupo y así adueñarse de todo el aparato, haciendo planes a largo plazo, es decir, no soltar el poder en 20 o 30 años.


Los mismos priistas se han encargado de ir bloqueando a esos grupos oponiéndoles a otros grupos con similares intenciones.


Los llamados constantes de las dirigencias priistas nacional y local a la unidad, ponen de manifiesto que hay graves problemas internos derivados de esa división interna.


El que el dirigente estatal del PRI, Lastiri Quirós, tenga que recalcar en su discurso ante un grupo juvenil de una agrupación adherente a su partido, que el partido surgido de la Revolución Mexicana es incluyente e insistir en que es el más incluyente del país, pretende ser una respuesta a las críticas internas que surgen frecuentemente en el interior del mismo.


Los candidatos presidenciales del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador, fueron priistas. Lo fueron también Porfirio Muñoz Ledo y Camacho Solís, lo fue el actual gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle Rosas y el gobernador de Guerrero Ángel Heladio Aguirre y muchos más. Fueron priistas, diputados, senadores y gran cantidad de presidentes municipales, que ahora militan en diferentes partidos.


La diáspora priista empezó cuando la tecnocracia, elitista y excluyente, se hizo del poder en México.

 

Las juntas auxiliares, entran a la modernización

 

Las 17 juntas auxiliares del municipio de Puebla, han sido permanentemente marginadas del progreso de la ciudad capital del estado. Administraciones van y vienen y las juntas siguen en condiciones de marginación.


Pero eso parece que llegará a su fin, por lo menos eso prometió el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, al poner en marcha los trabajos de ampliación y modernización del boulevard Lafragua, en San Francisco Totimehuacán, que unirá al bulevar Valsequillo con el Circuito Ecológico, beneficiando a 750 mil habitantes, entre ellos 13 mil automovilistas que circulan diariamente por esas vías.


El mandatario afirmó que en las juntas auxiliares de Puebla se realizarán obras de gran metrópoli y que ello beneficiará a los habitantes de los pueblos que prácticamente están conurbados con la capital.

 

En esa obra, cuya primera etapa se ha iniciado, se invertirán 52 millones de pesos. Pero el proyecto es ambicioso y se pretende que los beneficios lleguen a las 17 juntas, donde viven millares de familias que muchas veces carecen de los más indispensables servicios.

 



 
 

 

 
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