Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

02/03/2010

Acción Nacional, en su peor momento


La alianza PAN-PRD, no puso a temblar al PRI, como suponen los dirigentes de esos partidos, más bien esa alianza se dio, por el debilitamiento de los partidos que la integran, que hicieron un esfuerzo desesperado para por lo menos hacerle una competencia decorosa al PRI, que se ha fortalecido por el fracaso de los dos gobiernos panistas que ha tenido la república en los últimos diez años.


A lo largo de los setenta y un años de gobiernos priístas, nunca los mexicanos recuerdan tanto problema, tanto desorden, tanta pobreza, tanto desempleo, tanta inseguridad. De los priístas, nos comenta un amigo, se pueden decir muchas cosas, pero los panistas en el poder, sencillamente no funcionan: no tienen oficio político, no tienen carisma, hasta parece que hacen las cosas al revés de cómo debían hacerlas. No tienen sentido común, ni conocimiento de nuestra historia, que en sus colegios la aprendieron al revés.


La descomposición política, económica y social de México, se inició con los gobiernos tecnócratas que fueron manejados por Carlos Salinas de Gortari desde la presidencia de Miguel de la Madrid y fue por eso que perdieron el consenso con el que contaron los llamados gobiernos revolucionarios, desde el término de la lucha armada.


Los dos últimos presidentes priístas: Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, son en gran parte culpables de lo que está pasando, pues fueron ellos los que sentaron las bases para el arribo del PAN al poder federal. Y estos aficionados de la política, como les llamó un diputado priísta, lo han venido a complicar todo y ahora estamos a un paso del abismo, con más pobres, más desempleo, más violencia, con un deterioro espantoso de servicios como el educativo y el de salud, en fin….


No es pues extraño, que la intención de voto para las próximas elecciones locales, según todas las encuestas, favorezcan a los candidatos del PRI.


Los ciudadanos son gente inteligente, que sabe valorar el trabajo de un gobierno y que ya experimentó con los panistas y sencillamente no lo convencen. La situación personal de cada uno, en su inmensa mayoría, es peor que la que tuvo en el peor gobierno priísta.

 

El candidato del PAN a la alcaldía, será un panista

 

Por fin, parece que les hicieron caso, allá en el centro, a los panistas de base de Puebla, al permitirles que la candidatura para la presidencia municipal de Puebla-capital, fuera disputada solo entre panistas militantes: el senador Humberto Aguilar Coronado y el diputado local con licencia Eduardo Rivera, serán quienes participen en la elección interna y nadie más.


Aunque no ganen la elección constitucional, por lo menos los panistas de la base ya obtuvieron un triunfo, al lograr que no les impusieran desde el comité ejecutivo nacional de su partido, a un ex priísta como candidato o a un representante “de la sociedad civil”, como se llama a los candidatos sin partido, sin ideología, sin proyecto y sin oficio político, que son apoyados por pequeños grupos de interés.


Los aliados del PAN, los sedicentes “izquierdistas”, también deben estar muy contentos: trabajarán codo con codo con los derechistas, para llevar a la gubernatura a un ex priísta y a la presidencia municipal a un panista. Es la democracia en todo su esplendor, es la unidad total del pueblo mexicano, sin cochinas ideologías que solo sirven para dividir.


Eso sí, los perredistas en su interior, siguen divididos como siempre y los panistas, están siguiendo su sabio ejemplo.

 

En el PRI, Montero tiene todas las de ganar

 

Por lo que se refiere al Partido Revolucionario Institucional, el ex secretario de Gobernación del Estado, Mario Montero Serrano, es el mejor ubicado en las encuestas, de todos los priístas que se han inscrito para competir por esa posición.


En esta preferencia juega un papel importante, el trabajo político realizado por Montero, tanto en su partido como en el servicio público.


Muchos estados del país quisieran tener el clima de tranquilidad que hay en Puebla. No queremos decir que no haya problemas, sino que éstos no han rebasado en ningún momento, la capacidad de las autoridades para solucionarlos por la vía pacífica.


El grado de seguridad que se respira en la entidad, la colocan en el cuarto lugar a nivel nacional. Una política de diálogo y de negociación, ha sido la clave para mantener a Puebla entre los estados más tranquilos y seguros en momentos en que el país se ve sacudido por una serie de hechos violentos que han llenado de pavor a los mexicanos.


No se esperan problemas internos en el PRI, por la designación del candidato a la presidencia municipal de la capital, sobre todo después de que el gobernador Mario Marín, habló con los aspirantes. Los priístas saben que la unidad interna en estos momentos, es factor importantísimo para el triunfo, por eso incluso se esmeran por elegir buenos candidatos para los 217 municipios, basta con dejar que la gente sea la que los escoja.

 

Blanca Alcalá, la presidenta municipal de Puebla, firmó un convenio con el Instituto Estatal Electoral, para impedir que la propaganda política de los próximos meses, ensucie y afee el centro histórico y las principales avenidas de la ciudad. Habrá lugares especiales para que partidos y candidatos coloquen su propaganda, como en los países civilizados. Las autoridades municipales pretenden que la ciudad, sobre todo el centro histórico, luzca limpio de plásticos y carteles con propaganda política, pues el turismo se ha convertido desde hace poco, en una fuente de ingresos importante para la ciudad…….Falleció en la ciudad de México, el escritor, poeta, periodista y académico chihuahuense, Carlos Montemayor,  uno de los intelectuales mayormente comprometidos socialmente, con su país. Montemayor se hizo famoso con su libro “Guerra en el Paraíso”, que constituye todo un documento sobre la guerrilla de Lucio Cabañas, pero escribió mucho más y participó en movimientos sociales, sobre todo en defensa de los pueblos indios de México y de América. Lo mejor de él, es que siempre fue un hombre sencillo. Nunca sintió que México dependiera de su pensamiento o de que el país en el que nació y se desarrolló, no lo mereciera, como muchos otros miembros de la intelectualidad nacional. Su prematura muerte ocurre a los 62 años de edad, cuando todavía tenía mucho que dar. Descanse en paz

 



 
 

 

 
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