Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

03/04/2009

Los retos del nuevo arzobispo


Ayer todo fue fiesta, fue una fiesta, como nunca se había hecho en un cambio de autoridad eclesiástica en Puebla. Las condiciones políticas que se viven en el país, con un gobierno federal de derecha, proclive a acatar los mandatos de la Santa Madre Iglesia y la fama que Puebla ha tenido siempre, de ser un bastión del catolicismo en México, con un sistema educativo confesional fuerte, que comprende desde jardín de niños hasta instituciones de educación superior, con un clero preparado en uno de los seminarios, el Palafoxiano, de más prestigio en el país, pueden hacer pensar que la tarea del nuevo arzobispo, don Víctor Sánchez Espinosa, será fácil.


Sin embargo, no es así. La fiesta estuvo muy bonita, pero ya pasó. Tal vez los saludos y los homenajes a la nueva autoridad religiosa, se prolonguen unos días más, pero pronto, más pronto que tarde, monseñor Sánchez Espinosa, habrá de enfrentar la realidad y la realidad no es tan bella ni tan armoniosa como podría verse desde fuera.


Dentro del clero católico poblano, hay problemas, pero esos no afloran porque todos sus integrantes son gente culta, que sabe perfectamente que debe acatar ciertas reglas, no romper la disciplina y acatar cualquier determinación de sus superiores. Todos los sacerdotes se pasan por lo menos diez años de estudios en sus seminarios, donde se les educa en la obediencia, en el respeto a sus superiores y en el trabajo que deben desempeñar.


Pero la tarea más difícil para un dignatario católico, no es tanto el arreglo de los problemas al interior de la Iglesia, sino la comprensión y el cuidado para enfrentar los problemas de fuera, de los feligreses.


Los fieles católicos a los que guió don Octaviano Márquez y Toriz, fueron muy diferentes, en su actuar, a los que le tocaron a don Rosendo Huesca.


Al primero lo rodearon las rancias y nuevas familias que se suponían aristocráticas y lo tuvieron en exclusiva para celebrar sus matrimonios y bautizos, solo hay que ver las páginas de sociales del Sol de Puebla de los años cincuenta, sesenta y parte de los setenta, para darse cuenta, que ellos, los ricos, eran los más cercanos a su corazón.


Don Rosendo rompió con esa cursi costumbre, de ser el empleado de una clase social que basa su fuerza en el dinero y que pretende erigirse como defensora acérrima de la religión católica, marcando incluso la pauta que deben seguir los católicos poco afortunados desde el punto de vista económico.


Su trabajo más importante y en el que tuvo éxito, fue el de restablecer la armonía social, rota a partir del movimiento universitario de 1961, cuando maestros y estudiantes de la UAP, cansados del dominio oprobioso de esa clase, que llegaba hasta el recinto universitario a través del famoso Consejo de Honor, iniciaron una lucha que se vio coronada con la salida de los maestros y alumnos de la derecha, para formar su propio plantel universitario, en 1973.


El trabajo de don Rosendo, fue callado pero permanente y siempre respetuoso. Fue abandonado por los grupos guerreros de la corriente derechista, que opinaban que a los “comunistas” había que acabarlos, pues solo exterminados, dejarían de ser un peligro para las familias cristianas, modelo de todas las virtudes habidas y por haber.


LAS CONSECUENCIAS DEL EXTREMISMO


Los extremistas de derecha, cansaron a la población creyente con sus despropósitos y lo único que lograron, ya en aquél tiempo, fue el lento pero inexorable alejamiento de la población de su iglesia, sin que hayan dejado de ser creyentes.


La manifestación realizada contra la UAP en la catedral en 1961, convocada por el arzobispo de entonces y sus aliados de las agrupaciones empresariales, fue inolvidable por el número de asistentes que se calculó en cien mil. Tres años después, cuando se protestó contra una novatada en la que hubo estudiantes disfrazados de monjes, los asistentes ni siquiera llenaron el atrio.


Los extremos, de derecha o de izquierda, siempre son malos y provocan decepción, desencanto, a la corta o a la larga.


Las iglesias cristianas en Puebla, empezaron a crecer, sobre todo en el medio rural y sub urbano.


La Puebla de ahora, la que le tocará a monseñor Víctor Sánchez guiar en el terreno religioso, ya no es la misma. La población es mucho más numerosa y proviene de diferentes entidades del país. Su percepción de las cuestiones religiosas, no se parece en nada a la que tenían los poblanos de hace cuarenta años, aunque sean egresados de instituciones educativas católicas.


Las mujeres, ya no son como las de antes. Ahora conocen sus derechos y exigen que se les respeten. No quieren ser simples amas de casa, ni soportar a un marido incomprensivo y menos maltratador.


Son mujeres con estudios, muchas de ellas universitarias, que se rebelan contra la situación que han vivido a lo largo de la historia, de total sometimiento al hombre.


El nuevo arzobispo, es originario de la mixteca poblana y conoce el grave problema de la emigración de miles de sus paisanos a los Estados Unidos en busca del empleo que les permita dar a su familia una vida digna. Sabe de los graves, gravísimos problemas sociales que confrontan las mujeres, los niños y los jóvenes que se quedan aquí, solo en espera de que les lleguen las remesas.


El abandono de las familias por los padres que tienen que emigrar en busca de empleo, no ha sido abordado ni por los gobiernos, ni por la Iglesia católica con la debida atención. Si usted alguna vez viaja por la mixteca, pregunte cuál ha sido el trabajo de los católicos a favor de los familiares de los emigrados, para evitar que los niños y los jóvenes tomen un camino equivocado y caigan en las drogas o el alcoholismo. Los curas de la región se concretan a celebrar la misa dominical y a realizar el trabajo de bautizar y casar a sus feligreses.


No toda la región sur de Puebla pertenece al obispado de esta capital, una buena parte es atendida por Huajuapan de León, Oax., pero hasta ahora, no ha habido ningún trabajo conjunto para enfrentar esa realidad que repercute en la vida social y religiosa de los habitantes de la región.


Son muchos los problemas que tendrá que enfrentar el nuevo arzobispo y hay católicos que piensan que lo hará con éxito, toda vez que él nació y vivió en un pueblo, que le hace ver las cosas con mayor realismo. Ojala.

 

DESDE AQUÍ, ENVIAMOS nuestras sinceras condolencias a la esposa e hijos de nuestro amigo el maestro Marco Antonio Ibarra, quien falleció la mañana del miércoles y fue sepultado ayer en el panteón de la Piedad. Marco Antonio Ibarra, fue un apasionado de la política y de las cuestiones de seguridad. Muy estudioso de esos temas, habiendo desempeñado cargos dentro de la administración pública, relacionados con ello. Su fallecimiento fue sorpresivo para todos los que le conocíamos. Muchos lo vieron un día antes caminando por el centro, por eso la noticia resultó impactante para todos los que le conocíamos y le estimábamos. Descanse en paz.

 



 
 

 

 
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