Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca


Mal tiempo impide a Calderón, ir a Eloxotitlán

 

Llegó a Tehuacán la noche del martes, procedente de Oaxaca. Un día antes había estado en la montaña de Guerrero. El hotel Cantarranas donde se hospedó, fue rentado en su totalidad por el Estado Mayor Presidencial y sus huespedes, acomodados en otros hoteles tehuacaneros.


Las 45 habitaciones del Cantarranas, quedaron a disposición de la Presidencia de la República.


Quienes estuvieron presentes en los actos de Tehuacán, nos dicen que Felipe Calderón en esta visita, se mostró amigable, platicador y saludador con toda la gente.


El gobernador del estado Mario Marín Torres, tuvo un cordial cambio de impresiones con el Presidente. Ambos estuvieron acompañados de sus esposas.


Firmaron un convenio, por cerca de 200 millones de pesos, para apoyar a las comunidades indígenas de la sierra negra, pero el Presidente ya no pudo ir a Eloxotitlán (donde ocurrió el derrumbe de la carretera de montaña, muriendo 30 campesinos el año pasado) porque el Estado Mayor consideró que el mal tiempo haría dificil el viaje en helicóptero,


Se decidió cancelar esa visita y adelantar la de Tehuitzingo, en la mixteca baja, entre Izúcar de Matamoros y Acatlán, que estaba anunciada a las 13 horas y se llevó a cabo a las 11.30.


¿EL CAMBIO DE ACTITUD, SERA DEFINITIVO?


La imagen que el Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa ha venido proyectando desde que asumió el poder, es la del típico panista educado por alguna de las ordenes religiosas católicas que se dedican a esos menesteres: serio, poco dado a las bromas, poco comunicativo, nada espontáneo.


Como que no hay “química” entre el pueblo y el gobernante.


Por eso llamó mucho la atención la actitud asumida ayer por el Presidente, que pese a que es cuidado como nunca lo ha sido un Presidente de la República (hay un real peligro por la guerra antinarco) haya platicado tan cordialmente con el jefe del ejecutivo local y comitiva que los acompañaba y que incluso, rompiendo el cinturón de seguridad, muy estricto, haya saludado a la gente y hasta bromeado con ella.


Seguramente alguien le habló de la necesidad de cambiar su actitud inicial y de acercarse más al pueblo.


Los panistas tienen el gravísimo problema de su falta de comunicación con la gente. No saben como hacerlo.


La casi totalidad de sus líderes, pasaron su niñez, adolescencia y primera juventud, educados en el santo temor a Dios. No saben tener una relación abierta y cordial con toda clase de gente. Casi siempre se muestran inhibidos, poco comunicativos y en muchos casos, hasta intolerantes con quienes no piensan como ellos.


Lo estamos viendo en el debate que se realiza en el Senado, por el asunto de la reforma energética: carentes de argumentos sólidos en favor de la propuesta presidencial, arremeten con ataques personales o se quedan calladitos y hasta medio escondidos.


La actitud de Calderón Hinojosa ayer en Tehuacán, gustó a muchos, que lo vieron más relajado, más abierto, más espontáneo. ¿Será un cambio de actitud definitivo o solo temporal, mientras pasa el asunto de la reforma energética?. Eso es lo que hay que ver.


Por lo pronto, la imagen que empieza a proyectar ahora, sirvió para bajar el enojo de quienes en Tehuacán y Tehitzingo, se han sentido molestos por las excesivas medidas de seguridad tomadas durante su visita. Son medidas necesarias, decimos nosotros, dadas las circunstancias.


MUCHO TRABAJO ESPERA A PARTIDOS


Los partidos políticos tendrán mucho trabajo en los próximos meses, pues contra lo que la mayor parte de sus dirigentes esperan, el panorama para las elecciones del 2009, se ve bastante complicado.


Empezando porque según una encuesta de María de las Heras, el abstencionismo sería muy elevado, ya que solo el 31 por ciento de los electores, la tercera parte del total, estaría dispuesto, si las elecciones fueran hoy, a concurrir a las urnas.


Eso habla del desprestigio de los políticos y de los partidos. Los ciudadanos no se sienten con ánimos de ir a votar, pues ven que la política se ha convertido en dimes y diretes, en chismes, en rumores y que los políticos cada día se muestran más ambiciosos de poder y de dinero y que lo que menos les interesa es tratar de resolver realmente, los graves problemas que el país confronta.


Los partidos grandes, PRI, PAN y PRD, deberán lanzar buenos candidatos, presentar buenos proyectos, buenas ideas y trabajar muy duro para poder ganar el voto de los ciudadanos. Los otros, los partidos chicos, “la chiquillada”, como les llamó alguna vez el panista Diego Fernández de Cevallos, el PT, PVEM, PANAL, Convergencia y Social Demócrata, deberán partirse el alma, no para ganar, sino para sobrevivir, porque si no alcanzan el 2 por ciento de la votación, tendrán que desaparecer, es decir, los pequeños grupos que los dirigen o que son sus dueños, dejarán de percibir el apoyo económico que les da el IFE y que es millonario. No hay vuelta de hoja: trabajan o trabajan y las condiciones para que ese trabajo rinda, no son nada halagadoras. Pero ellos han tenido la culpa.

 



 
 

 

 
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