Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

05/10/2009

Los campesinos, de Puebla capital


¿Sabía usted que en el municipio de Puebla, viven y trabajan entre 20 y 25 mil campesinos? ¿Qué viven mal, comen mal y visten mal, porque no reciben los apoyos adecuados para el desempeño de su actividad? Dice el dirigente de la Liga de Comunidades Agrarias del municipio, Carlos Gil, que se sigue brindando a los hombres y mujeres del campo en la zona que rodea a la capital del estado, un apoyo asistencialista, que nunca les va a permitir salir de su difícil situación.


Lo que requieren es asistencia técnica, semillas mejoradas, orientación para crear pequeñas granjas avícolas o porcícolas o pequeños establos. Ni hombres ni mujeres son inútiles, pero con la asistencia que se les brinda, que más bien es limosna, se van a hacer inútiles.


Carlos Gil es abogado, pero es un apasionado del agrarismo, siempre ha estado ligado a la Confederación Nacional Campesina a través de la Liga de Comunidades Agrarias. Desde muy joven lo hemos visto atendiendo asuntos agrarios y despachando en las oficinas que esa organización tiene en Puebla. Hoy dirige a la Liga en el municipio capital del estado y pretende dejar huella, pretende lograr un real mejoramiento de las condiciones de vida de los hombres y mujeres que viven en diez juntas auxiliares, donde hay diecinueve ejidos.


Todos son minifundistas: tienen entre una y dos hectáreas que en algunas zonas les producen apenas 500 kilos por hectárea de maíz, totalmente insuficientes para satisfacer sus necesidades.


Los campesinos del municipio cuyos pueblos y tierras están dentro de los 546 kilómetros cuadrados que lo conforman, para sobrevivir, vienen a la ciudad para alquilarse como peones de albañilería o en otras actividades ajenas a su ocupación original, que es la de hacer producir al campo.


Dice Carlos Gil, que las tierras productivas están en la zona norte: Canoa, La Resurrección , Xonacatepec y algunas zonas de San Sebastián Aparicio, donde se cosechan hasta 2 toneladas y media por hectárea de maíz, pero en las tierras de Azumiatla, Tetela, Zacachimalpa, la producción apenas y alcanza la media tonelada por hectárea.


La CNC, dice nuestro entrevistado siempre ha pensado que en municipios como el de la capital poblana, debe haber una secretaría o dirección de Desarrollo Social y Agropecuario, que atienda a los campesinos cuyas necesidades son diferentes a las de quienes viven en colonias populares. Los campesinos requieren una atención integral, diferente a la de quienes viven en la periferia y no tienen ninguna relación con el campo.


Los campesinos, hombres y mujeres, son igualmente pobres, pero con requerimientos distintos. Los campesinos aun de avanzada edad, trabajan, se valen por sí mismos. Si aparentemente no avanzan, se debe a que nadie les proporciona los elementos necesarios para ello. Requieren de agrónomos y médicos veterinarios que les brinden orientación para crear sus propias unidades de producción; necesitan implementos para trabajar, semillas, abonos, pies de cría. El gobierno municipal debe invertir en el campo para crear empleos y si hay necesidad de ampliar la mancha urbana, se necesita que a los campesinos se les paguen precios justos por las tierras que haya necesidad de expropiarles, pues ellos viven de eso, de lo que obtienen con su trabajo en el cultivo de sus pequeñas parcelas.

 

La atención a la salud también es primordial

 

Independientemente de los apoyos para hacer a los campesinos de la zona urbana, más productivos, menos dependientes, requieren apoyos para mejorar su salud. Muchas mujeres del campo, enferman de lo que no debían enfermarse si se hicieran pequeños cambios a su sistema de vida.


A través de la organización campesina de la que Carlos Gil es dirigente, se están introduciendo un tipo de cocinas llamadas “Lorena”, para evitar enfermedades reumáticas que tanto padecen las mujeres que hacen tortillas para vender; estos implementos tienen un sistema de expulsión de humo y utilizan 20 por ciento menos leña que el sistema tradicional.


El humo acumulado en las pequeñas chozas que se utilizan como cocinas, resulta sumamente perjudicial para las mujeres que permanecen dentro. El calor y el humo y luego salir y mojarse, además de la posición incomoda de estar en cuclillas, es sumamente perjudicial, a la larga, para las mujeres y no hay que perder de vista que el 90 por ciento de las que viven en Canoa y La Resurrección , hacen tortillas para vender.


La defecación al aire libre, que se sigue dando, es causa de enfermedades que ya no se dan en la ciudad y eso constituye otro grave problema de las comunidades rurales del municipio.


El municipio de Puebla tiene 17 juntas auxiliares, de las que como ya se dijo, 10 todavía están consideradas como rurales y siempre en peligro de ser absorbidas por la mancha urbana. Por eso el reclamo del dirigente campesino, de convertir a las juntas auxiliares rurales en verdaderas unidades de producción agropecuaria, que permitirían dar empleo productivo a miles de hombres y mujeres y a los habitantes de la ciudad, recibir alimentos frescos producidos en el mismo municipio.


Un proyecto de esta naturaleza, apoyado por los gobierno estatal y municipal, permitiría mejorar las condiciones de vida de miles de familias campesinas y no requeriría de una gran inversión, pues se trata de brindar asistencia técnica y hacer llegar los apoyos necesarios como implementos de trabajo, semillas mejoradas, abonos, pies de cría para la producción pecuaria y todo mundo se pondría a trabajar en forma organizada.


“Para eso estamos nosotros”, dice Carlos Gil, “para organizar a nuestros compañeros a fin de que puedan obtener de sus pequeñas parcelas, no solo alimentos para ellos y sus familias, sino para comercializarlos en una centro urbano tan importante como Puebla. El país es dependiente alimentario y solo dejará de serlo, si se apoya a los campesinos como debe ser. Los programas asistencialistas, no van a resolver el problema de la pobreza, se debe cambiar esa política, como ya se está cambiando en la entidad por el trabajo que ha venido realizando el gobernador Mario Marín en el estado, un trabajo que se ha venido reflejando en una mayor producción de verduras, hortalizas, ganado y granos.

 

Vimos al licenciado Carlos Gil, hablar con verdadera pasión de todo esto. Ojala y logre sus propósitos que son los que deberían tener todos los políticos, sobre todo quienes aspiran a puestos de elección popular.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas