Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

06/01/2010

Los municipios


Del acierto que el PRI tenga para designar a sus candidatos a presidentes municipales, dependerá en gran parte, su posicionamiento político para el próximo sexenio.


Al ciudadano común, al ciudadano de a pié, como se dice ahora, le interesa sobre manera tener en la presidencia municipal de su pueblo, a una persona confiable, conocida, con la que pueda entenderse en un momento dado. Si el candidato priísta satisface esos requisitos, tenga la seguridad que los candidatos a gobernador y a diputados, obtendrán la mayoría de votos al igual que los candidatos a alcaldes, pues a la hora de votar por el candidato de un partido, por lo general se vota por todos los que ese partido presenta a la consideración de los votantes. Raros son los que emiten una votación diferenciada.


Buenos candidatos a presidentes municipales, pueden jalar muchos votos a favor de los candidatos a gobernador y diputados postulados por su mismo partido.


En la entidad poblana la lucha política se centra en dos fuerzas principalmente: el PRI y el PAN. El PRD ocupa un tercer lugar, muy alejado de los otros dos y tal vez por eso anda buscando una aberrante alianza con el partido que representa a la derecha.


Algunos perredistas, como don Jorge Méndez Spínola, de la corriente bejaranista, pretenden justificar esa alianza con argumentos absurdos. Lo cierto es que el PAN representa a las fuerzas políticas que combatieron hace poco menos de medio siglo a las fuerzas de izquierda, por el control de la Universidad Autónoma de Puebla y en esa lucha que dividió a la sociedad poblana en dos grandes bandos, perdió la derecha, que tuvo que abandonar a la UAP.


¿Cómo van a justificar ahora una alianza de esas dos fuerzas antagónicas, con el pobre argumento de que quieren evitar un cacicazgo?

 

Los casos de Atlixco e Izúcar

 

Dos municipios importantes, Atlixco e Izúcar de Matamoros, tienen serios problemas para designar a los candidatos priístas a la presidencia municipal.


En Atlixco la pretende la actual diputada local, Rocío García Olmedo, una mujer de avanzada, que en el Congreso ha dado una buena pelea a favor de la mujer oponiéndose a la penalización del aborto. Y eso, que debería favorecerle, le perjudica para su aspiración por la presidencia municipal, porque en Atlixco se mueven fuerzas conservadoras que están en contra de la postura de la diputada y que mueven a fieles de la iglesia católica.


Además, se dice que doña Rocío, aunque es de Atlixco, no ha vivido allá, aunque ha tenido los tres años de su diputación, cierta cercanía con algunos sectores.


El PAN constituye en ese municipio, una fuerza importante, que ha gobernado varios trienios y que ha tenido representantes de mayoría en el Congreso federal y local, por lo que su postulación, en momentos como el actual, no favorecería al PRI.


El PRI cuenta con otro elemento, Adrián Rodríguez Lezama, licenciado en Ciencias de la Comunicación , con una larga trayectoria dentro de los medios de la región y de esta capital, que es uno de los aspirantes con mayor conocimiento de la problemática municipal y que es apoyado por importantes sectores. Sus fortalezas son que ha vivido siempre en Atlixco, que ha hecho su carrera desde ahí, que tiene amplias relaciones con los sectores económico, político y social y que ha sido un priísta a toda prueba.


Otro aspirante con posibilidades, es Arturo Sánchez González, un comerciante ampliamente conocido, que al igual que Rodríguez Lezama, son producto de la cultura del esfuerzo, que es apoyado por un amplio sector popular.

 

El problema de Izúcar

 

Izúcar de Matamoros, es un municipio políticamente conflictivo desde siempre. En el trienio que termina, se ha cambiado de presidente municipal, tres veces: cuando detuvieron en Estados Unidos al presidente constitucional, Rubén Gil, éste tuvo que pedir licencia y lo sustituyó el regidor de Gobernación, Rubero Galileo Carrera. Al terminar la licencia y cuando se vio que el asunto del señor Gil era bastante grave, se llamó al presidente suplente Arturo Herrera Velásquez y cuando la mayoría de los regidores le pidió la renuncia al suplente, se llamó nuevamente a Galileo Carrera para sustituirlo.


Como comprenderá, la imagen del PRI en Izúcar, quedó por los suelos.


Pero los otros partidos no andan del todo bien. El que realmente tiene fuerza, es el PRD, pero está dividido ahí como en todas partes y no se ha puesto de acuerdo en quien será su candidato.


El PAN tiene dos propuestas, la doctora Evelia Rodríguez de Cázares y al doctor Cirilo Gochis, ambos con prestigio entre la población, pero el PAN nunca ha sido fuerte en Izúcar.


El PRI tiene a muchos aspirantes, pero vamos a centrarnos en los tres principales: el doctor Carlos Gordillo, que no vive en Izúcar aunque tiene un consultorio ahí que atiende regularmente y cuyo capital político es prácticamente nulo. Se trata de un prestigiado profesionista, considerado como una buena persona, pero sin trayectoria dentro de la política local.


Manuel Mastache, actual delegado de la Secretaría de Desarrollo Rural, que ha sido dirigente municipal del PRI, coordinador de campañas priístas en la zona, que cuenta con el apoyo y reconocimiento de la CNC , de los campesinos y trabajadores cañeros, de la central obrera CROM, que ahí tiene importancia; que tiene también a importantes grupos del magisterio local y de otras organizaciones priístas, pero al que se pretende eliminar ignorándolo en las encuestas previas a la selección, de lo que la gente se da cuenta.


A otro que se quiere hacer a un lado, es a Miguel Angel Velásquez Trejo, que tiene presencia y que está trabajando duro.


Si el PRI no acierta en la selección del candidato adecuado lleva un serio riesgo de perder.


Los electores del sur y en especial de Izúcar, son rebeldes. El fracaso que el PRI tuvo en la elección pasada, al postular y llevar al poder a una persona con problemas judiciales, le pesará mucho, pero más le pesará el equivocarse en la actual selección.

 

Buenos candidatos a presidentes municipales, prestigiarán al PRI y le garantizarán un triunfo inobjetable. Malos candidatos, lo meterán en problemas, esa es la cuestión.

 



 
 

 

 
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