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Invitado Especal
La Quintacolumna


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Barbosa nunca pierde y cuando pierde arrebata

Ya habíamos anunciado aquí con anticipación, lo que iba a ocurrir en la asamblea de delegados y en la convención del consejo estatal del PRD, a efectuarse el sábado y el domingo pasados.


El Partido de la Revolución Democrática, que supuestamente representa a la izquierda poblana, ha estado dominado, en los últimos diez años, por un solo grupo, el de Nueva Izquierda, que encabeza en Puebla, el señor licenciado don Luis Miguel de Barbosa y Huerta, con exclusión de todos los demás grupos, expresiones o tribus perredistas.


Ese grupo estuvo haciendo y deshaciendo a su antojo, pues su comportamiento fue abiertamente caciquil a la poblana, es decir, al sistema que en Puebla impuso el avilacamachismo desde los años treinta y que continuó hasta el inicio de los sesenta, cuando un movimiento estudiantil de la UAP, terminó con él y dio paso a una sociedad politicamente más abierta y tolerante.


El dirigente en Puebla de Nueva Izquierda, don Luis Miguel Barbosa, pertenece a esa escuela caciquil. De origen priísta, es sobrino político del señor Amador Hernández, ya fallecido, quien fuera dirigente nacional de la CNC y eterno cacique de la región de Tehuacán, donde ahora su hijo, Jesús Hernández Barbosa, exige al PRI, que lo designe candidato a presidente municipal y como no lo hizo, ya denunció al dirigente estatal de su partido por amenazas y golpes.


Don Miguel Barbosa pues, responde a la educación política que recibió en su adolescencia y juventud, con el ejemplo de su familia, y en un partido, que pretende hacer en el país una Revolución Democrática, él solo puede comportarse como cacique, como dueño del partido: el decide y los demás obedecen. El viejo PRI, basado en caciquismos regionales, está presente en el PRD poblano.


SE EQUIVOCO DE TIEMPO Y DE PARTIDO
Al igual que el PRI y el PAN, el PRD confronta una grave crisis interna, solo que en este partido ha sido permanente y se ha agudizado desde que al frente de Nueva Izquierda, el señor licenciado Barbosa Huerta, ejerce un predominio total en su partido.


El gruperío perredista, sin unidad ideológica y con enfrentamientos constantes entre sí, ha sido fácil presa del predominio de un grupo, el de Nueva Izquierda, que encabezado por Barbosa, aplica el viejo y ya desaparecido sistema caciquil priísta.


Cuando sintió que su poder estaba en peligro, no tuvo empacho en contratar (los porros detenidos cuando iniciaron la violencia, dijeron que fueron contratados por Arturo Loyola y Miguel Barbosa) a golpeadores y porros para romper la asamblea de delegados, obligando a la presidenta del comité estatal perredista a refugiarse en un despacho vecino e impidiendo que se continuara la reunión, en la que sus intenciones eran las de imponer como candidatos a diputados plurinominales en los primeros lugares, a la licenciada Irma Ramos y al regidor con licencia Arturo Loyola y destituir como presidenta del comité ejecutivo estatal a la doctora María Elena Cruz Gutiérrez, porque ya no sirve a sus intereses.


Pero ahora las cosas se le complican más: ante la opinión público ha quedado demostrada la total y absoluta falta de democracia en el Partido de la Revolución Democrática.


Tuvo que suspenderse la asamblea de delegados, del sábado y la convención de consejeros estatales, el domingo, por determinación de la dirigencia estatal y de las delegadas del comité ejecutivo nacional Elba Eugenia Roldán y Verónica Juárez Piña, por considerar que no había garantías para continuar el proceso.


Será el comité ejecutivo nacional, quien determine lo que se hará en el futuro para la designación de candidatos y aunque dicho comité está dominado por Nueva Izquierda, los mismos miembros de esa corriente, que nacionalmente dirige Jesús Ortega, tendrán que considerar seriamente el problema, pues en ello está de por medio el partido del sol azteca: sigue siendo el mismo partidito que es ahora en Puebla, ganando una veintena de pequeños municipios y dos diputados de representación proporcional en el Congreso y uno a nivel federal o se recomponen las cosas y crece y se fortalece como opción política. Se hace un partido democrático o sigue siendo un partidito caciquil en el que su presencia se concreta a declaraciones de prensa del gruperío que lo conforma.


LA CRISIS PERREDISTA TOCO FONDO
Lo que pasó el sábado, puso en evidencia lo que los perredistas de buena fé, han estado informando constantemente a su dirigencia nacional desde hace varios años, sin que esa dirigencia les haga el menor caso.


Dentro del perredismo poblano, las cosas se han venido descomponiendo al grado de estallar en actos violentos como los que acaban de ocurrir, poniendo en peligro la existencia misma del partido.


Los electores del siglo XXI, ya no son como los de antes. Son muchos los que se hacen algunas preguntas que les parecen lógicas, sin que encuentren una sola respuesta que los convenza: el que puede lo más, puede lo menos, pero quien no puede lo menos, menos podrá lo más, nos dice un perredista preocupado por lo que está pasando.


Nos explica: si la dirigencia nacional no ha podido poner orden entre los perredistas de un estado como Puebla, si no ha intervenido para nada a fin de convertir a este partido en una opción realmente válida y atractiva para la ciudadanía, protegiendo a un grupo caciquil que se ha hecho dueño del partido, ¿podrá gobernar al país? ¿podrá gobernar un estado importante?. Los resultados que ha estado dando en Michoacán y Guerrero, no son nada alentadores.


¿Cederá a las exigencias de Barbosa y su grupo, para deponer a la doctora Cruz Gutiérrez, como dirigente estatal, solo porque ya no le sirve a sus intereses? ¿impondrá como candidatos a diputados a Irma Ramos y Arturo Loyola y a presidente municipal a Rodolfo Huerta y a regidor plurinominal a Miguel Calderón?. Si la dirigencia nacional lo hace, todo estará perdido, nos dice.


Luego nos explica que dentro del PRD hay militantes de base que están seriamente preocupados por lo que pasa en su partido. Ellos ya no se hacen presentes, porque fueron excluidos por el grupo dominante que controla Barbosa, pero podrían intervenir una vez que las cosas cambien al interior de ese partido.


Fue muy claro en el pasado proceso electoral federal, el rechazo de gente de izquierda de buena fe, a la forma en que funciona el PRD. Prefirieron apoyar a Andrés Manuel López Obrador, desde fuera, a través de las redes y no dentro del partido, donde lo que priva son los intereses personales y de grupo y donde existe un cacicazgo feroz y arbitrario, que nada tiene de democrático.

 

El comité ejecutivo nacional, tiene un grave problema en Puebla. ¿Podrá resolverlo o dejará como ya lo ha hecho en otras ocasiones, que las cosas sigan su curso y que continúe la descomposición hasta que esto truene definitivamente?. Sería una verdadera lastima.

 

 

 

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