Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

08/07/2009

El triunfo de hoy, no garantiza el 2010


Hay priístas que creen que el triunfo obtenido el pasado domingo en las urnas, para elegir a dieciséis diputados federales de Puebla, garantiza el triunfo de su partido en el 2010, en que tendrán que ser renovados los poderes locales (gobernador, diputados del Congreso local y ayuntamientos) y eso no es cierto.


Sí es un buen referente, pero los priístas no deben confiarse. Una elección federal, no es igual a una elección local. En ésta influyen factores y situaciones que no se presentan en las elecciones federales.


Para empezar, los diputados federales que acaban de ser electos, deben tener muy presente, que el triunfo que obtuvieron, fue producto del hartazgo de los ciudadanos, por dos gobiernos federales panistas, que no han sabido administrar al país y que han provocado, en tan solo ocho años, un verdadero caos político, económico y social, por el desconocimiento que tienen de la administración pública, por su falta de oficio político y por su insensibilidad social; que hubo otros factores que influyeron en su triunfo, como el trabajo de equipo que realizó el comité directivo estatal del PRI encabezado por Alejandro Armenta y el buen desempeño que ha tenido el gobernador Mario Marín Torres, cuya labor en las ciudades y en el campo, es ampliamente reconocido.


Algunos de ellos ni siquiera desarrollaron un trabajo eficiente como candidatos y tuvieron que ser apoyados en todo, por su partido. Lo que queremos decir con todo esto, es que deben ser humildes en el triunfo y ponerse a trabajar en serio para cumplir lo que prometieron, para legislar en beneficio de quienes menos tienen y para ser activos gestores de las comunidades pertenecientes a cada uno de sus distritos.

 

HAY MADUREZ EN LA DIRIGENCIA

 

Por fortuna el dirigente estatal del Revolucionario Institucional, licenciado Alejandro Armenta Mier, no es de los políticos inmaduros que se envanezcan con el rotundo triunfo que obtuvo su partido en Puebla. El está plenamente consciente de que obtenido el triunfo en las urnas, su partido adquiere un serio compromiso con la ciudadanía que tiene que cumplir cabalmente y además, que tiene que prepararse para la jornada del 2010 que será complicada y difícil.


Las elecciones locales no son una fiesta para los dirigentes del partido que ha vuelto a ser la primera fuerza política en la entidad.


Para empezar hay varios aspirantes a la candidatura para gobernador del Estado, aspirantes que  en algunos casos, iniciaron precampañas desde hace algunos años y a estas alturas tienen grupos que luchan, por ahora amigablemente, dentro de su partido, pero que podrían llegar a la confrontación, si no hay un buen manejo político. Y está visto que lo que más afecta a un partido político en una elección, es el no poder mantener la unidad interna.


Pero suponiendo que en la designación del candidato a gobernador no surja ningún problema, sí podría haberlo entre las decenas de priístas que aspirarán a una diputación local o entre los cientos o más de mil aspirantes a una de las 217 presidencias municipales.


Por lo general y desde que la “democracia” llegó para quedarse, todos los aspirantes a políticos, creen que ya lo son, con el solo hecho de aspirar a un puesto público. El oportunismo se ha adueñado no solo del PRI, sino de la mayor parte de los partidos y es por eso que partidos y políticos se han desprestigiado tanto ante la opinión pública. El voto nulo lo dice todo: fue mayor el número de ciudadanos que anularon su voto como protesta contra el estado en que se encuentra el país, 103 mil 49, que los que votaron por el PRD, que era la tercera fuerza política en la entidad, 82 mil 728 y más también, que los votos obtenidos por el Partido Verde Ecologista de México, que pasó al tercer lugar dejando al del sol azteca en el cuarto, con 92 mil 259 votos. Si eso no les dice nada a los políticos, deberían suicidarse o dedicarse a otra cosa muy distinta al quehacer político.

 

HA CRECIDO LA FIGURA DE ARMENTA

 

Entre los priístas y no priístas, la figura del dirigente del partido tricolor en Puebla, ha crecido mucho con este triunfo. Se trata de un joven, hoy o mañana cumple 39 años, capaz, maduro, con oficio político (ha sido presidente municipal a los 21 años, diputado local, director general del DIF, secretario general del PRI, secretario de Desarrollo Social y dirigente estatal del PRI, además de haber desempeñado otros puestos menores) tiene militancia, experiencia y gran sensibilidad política y social.


Le auguran un gran futuro, pero mientras son peras o son manzanas, él está dedicado por entero a su trabajo, con una gran lealtad al gobernador y a su partido.


Ya está ideando una jornada de capacitación para los aspirantes a presidentes municipales a fin de que si llegan a obtener la candidatura, tengan una idea clara de lo que les espera, de la forma en que tendrán que trabajar, de lo que su partido les va a exigir.

 

Ha expresado, su interés en mantener la unidad dentro del priísmo local y ha demandado a los candidatos triunfadores, que se pongan a trabajar y que procuren con humildad, servir a sus conciudadanos, sin distingos de ninguna especie. Es la forma, dice, de recobrar la confianza de la ciudadanía.

 



 
 

 

 
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