Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca


Invitación al gobernador para informe municipal


La presidenta municipal de Puebla, Blanca Alcalá y los regidores priístas del ayuntamiento, asi como el síndico Román Lazcano y el secretario de gobernación, Juan de Dios Bravo, se reunieron con el gobernador Mario Marín Torres en Casa Puebla, para formularle una invitación para el primer informe de la primera mujer que ocupa la presidencia municipal de la capital del estado.


Fue un desayuno cordial, en el que no se habló de próximas elecciones, ni cosa por el estilo. Se hicieron comentarios durante la reunión de las obras que se han venido realizando en el municipio, de los proyectos a futuro y del acto en el que la Presidenta Municipal, Blanca Alcalá, informará a la ciudadanía del primer año de su administración.


Hubo comentarios elogiosos del mandatario poblano por el trabajo  realizado y dijo que en estos tiempos difíciles, hay que trabajar con mayor dedicación y ahínco, para servir a la ciudadanía.


La ceremonia del informe será en el Teatro de la Ciudad, planta baja del palacio municipal, el domingo 15 del actual.


Han sido invitados a este acto, diputados locales y federales, senadores, ex presidentes municipales, dirigentes de los partidos políticos, altos funcionarios estatales, magistrados del Tribunal Superior de Justicia, representantes de organismos empresariales, de sindicatos y organizaciones obreras y campesinas, así como de las clases medias populares.


El teatro está siendo remozado, no solo para el informe, sino para que en el futuro próximo, puedan realizarse ahí eventos importantes, tanto culturales como de otro tipo, con toda dignidad.

GOBIERNO CIVIL Y GOBIERNO RELIGIOSO


El laicismo del Estado Mexicano, que la derecha interpreta como agresión a la iglesia católica, no es tal, es el respeto absoluto a la libertad de los mexicanos para practicar cualquier rito religioso, sin ingerencia del estado, que además garantizará el respeto a todas las creencias, a todas las religiones.


En Puebla acaba de ser nombrado el nuevo arzobispo que sustituirá al que por 31 años, tuvo la responsabilidad de conducir a la iglesia mayoritaria. Durante ese tiempo, a diferencia de otros de sus hermanos obispos y arzobispos, monseñor Rosendo Huesca, se mantuvo ecuánime, respetuoso de la autoridad civil y no intervino en política y menos en politiquerías, lo que permitió terminar con el enfrentamiento de los sectores conservadores y progresistas, que su antecesor había alentado.


El nuevo arzobispo, Víctor Sánchez Espinosa, ya ha dicho en entrevistas por radio, que el se dedicará a lo suyo, que la política no es su ambiente y que él trabajará para todos, pero en especial para servir a la grey católica, que es para lo que fue asignado.


Eso no quiere decir, que no vaya a haber una buena relación entre el gobierno civil y el gobierno eclesiástico de Puebla. Creemos que esa relación, cordial y respetuosa, será mejor que nunca en estos primeros años del arzobispo Sánchez Espinosa, ya que se encontrará al frente del gobierno estatal, a un paisano suyo, originario de la mixteca alta (el arzobispo nació en la mixteca baja) y ambos pertenecientes a la misma generación ( el arzobispo tiene 59 años y el gobernador 54) nacidos ambos en pequeños pueblos rurales, uno en Nativitas Cuauhtempan, junta auxiliar de Coyotepec y otro, en Tlancualpicán, también en el sur del estado.


Ambos salieron niños de sus respectivos pueblos: el gobernador se trasladó con su familia a esta capital, donde estudió y el arzobispo después de cursar la primaria en Huehuetlán el Chico, ingresó al seminario menor donde hizo la secundaria y la preparatoria. Ninguno de los dos se olvidó de su pueblo natal y con frecuencia, de jóvenes y de adultos, los visitaban. Doña Guillermina Espinosa Osorio, tía del nuevo arzobispo, dice que aunque fuera de "carrerita", su sobrino pasaba a saludarlos. La mamá del arzobispo se fue a vivir a Axochiapan, un pueblo del Estado de Morelos que colinda con Puebla, muy cerca del lugar de nacimiento de don Víctor.


Nunca hubo tanta coincidencia entre un gobernante poblano y la máxima autoridad de la iglesia mayoritaria de Puebla: ambos conocen la vida sencilla del campo, los problemas que confrontan los campesinos, sus carencias, sus sentimientos. Ellos fueron parte de eso.


De los ocho arzobispos que ha tenido Puebla, desde que el Vaticano elevó a la diócesis a la categoría de Arquidiócesis, a principios del siglo XX, don Víctor Sánchez Espinosa es el segundo arzobispo nacido en la entidad y el primero en la mixteca. En los últimos cincuenta años, ha habido tres gobernadores originarios de esa región del estado y coincidentemente de la zona de Ixcaquixtla: el general Antonio Nava Castillo, el ingeniero Aarón Merino Fernández (ambos de Ixcaquixtla) y el licenciado Mario Marín Torres, que nació en un pueblo que está a cinco kilómetros de Ixcaquixtla.


LA TOMA DE POSESION SERA EL 2 DE ABRIL


Monseñor Víctor Sánchez Espinosa, recibirá la alta responsabilidad que le confiere el Papa Benedicto XVI, el 2 de abril próximo en una ceremonia que tendrá lugar en la Catedral y a la que serán invitadas las autoridades civiles, dado que México mantiene relaciones diplomáticas con el Vaticano y aunque el laicismo sigue imperando en el país desde hace 150 años, ello no implica, como ya lo dijimos, enemistad con ninguna expresión religiosa. Después de eso, habrá un saludo del nuevo pastor de la grey católica poblana, en el estadio Cuauhtémoc.


El gobierno eclesiástico del arzobispado de Puebla, no comprende a todo el territorio poblano: la región de Tehuacán, empezando en Tecamachalco, tiene su propio obispado; Teziutlán es la sede del obispado de Papantla, Ver., al que pertenece; Huauchinango, Xicotepec de Juárez y toda esa región de la sierra norte, pertenece a la diócesis de Tulancingo, Hgo., y la zona sur de Puebla, región de Acatlán, es atendida eclesiásticamente por el obispado de Huajuapan de León, Oax.


Hay un proyecto que posiblemente se realice durante el gobierno eclesiástico del nuevo arzobispo, para crear otros dos obispados, uno en Izúcar de Matamoros y otro en Cuetzalan, esto para dejar a Puebla capital, solo con las parroquias del centro del estado, de la llamada zona conurbada.

 



 
 

 

 
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