Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

11/03/2009

Las elecciones, en lo más duro de la crisis


Cuando llegue el primer domingo de julio de este año, día en que serán las elecciones de 300 diputados de mayoría relativa y 200 de representación proporcional, para renovar el Congreso federal, la crisis económica estará en su punto más difícil, según dicen los expertos.


Si el proceso electoral federal solo interesa, según reciente encuesta, al 10 por ciento de los electores, imagínese el grado de abstencionismo que habrá para julio, cuando el interés de la mayor parte de los mexicanos estará en la solución de sus problemas de subsistencia: el desempleo ha empezado a agravarse, la depreciación del dólar continúa, lo mismo que la inflación y el incremento de las tasas de interés bancarias.


Los pronósticos más recientes sobre la caída del Producto Interno Bruto (PIB) son en el sentido de que rebasará el 3 por ciento y no el 1.6 por ciento como se había dicho. El comportamiento, como dicen los economistas, de las variables económicas en nuestro país, son mucho más graves de lo que se había pensado y se había dicho.


El problema económico es una cadena que afecta a todos: se habla de la reducción de matrícula en escuelas particulares, de la pérdida de clientela en hospitales privados, de las ventas en restaurantes, en tiendas de autoservicio, en pequeños comercios, en los mercados, en la venta de automóviles, etc.


ANTE ESE PANORAMA ¿QUE PROPONEN LOS PARTIDOS?


El panorama pues, no es nada bueno (si decimos catastrófico nos pueden acusar de catastrofistas) pero lo peor, es que ni el gobierno federal, ni los partidos políticos, parecen tener respuestas a las interrogantes de los ciudadanos.


La responsabilidad de los gobiernos estatales, es relativa. La política económica del país, la marca el gobierno federal.


Los gobiernos estatales y municipales, pueden ayudar en casos como éstos, realizando obras que utilicen mucha mano de obra, creando tiendas de productos alimenticios básicos, como maíz, frijol, aceite, azúcar, huevo, para venderlos a precios justos y evitar la especulación, impulsando la agricultura y la ganadería de traspatio o en pequeña escala y algunas otras cosas que contribuyan a paliar los problemas económicos de la población más vulnerable.


Pero al gobierno federal, en este caso el del panista Felipe Calderón, le corresponde fijar la política económica, cambiar la que no funcione o haya fracasado, como es el caso del neoliberalismo que padecemos y adoptar las medidas que se requieran para evitar la caída del empleo, la depreciación de nuestra moneda, los abusos de los bancos con los tarjetahabientes, evitar o aminorar la caída de nuestra economía, cambiando incluso nuestro sistema económico.


El problema es que hay la percepción generalizada, de que el gobierno o no quiere o no puede cambiar el sistema neoliberal, que está visto que solo ha servido para incrementar el número de pobres, el desempleo, el empobrecimiento de las clases medias y el desmedido enriquecimiento de unos cuantos. Además, con el neoliberalismo se ha disparado la corrupción a límites nunca vistos.


Por lo que a los partidos se refiere, ninguno de ellos ha hecho propuestas serias para enfrentar el gravísimo problema económico.


El PAN quiere iniciar una guerra contra el PRI, para culparlo de todo lo malo que ha pasado en los últimos años y salvar su imagen, imaginando que con eso, pueden obtener mayoría en el Congreso; el PRI anda feliz porque las encuestas le favorecen y el PRD, anda dividido, como siempre.


GRAN RESPONSABILIDAD DE LOS CANDIDATOS


En estas circunstancias, los candidatos a diputados que disputarán los escaños del Congreso, 16 en Puebla, deberán realizar campañas en base a la problemática que enfrentan el país y sus estados.


Si los panistas, por ejemplo, siguen la tónica que su dirigente nacional, don Germán Martínez, está tratando de dar a la lucha electoral, estarán perdidos, como estarán perdidos los priístas si caen en la trampa de don Germán y se ponen al tú por tú con los panistas.


Los del PAN fueron los inventores de la guerra sucia. Se la hicieron al PRI, se la hicieron al PRD, pero cansaron a la gente en poco tiempo y ahora ya nadie hace caso de sus bravuconadas.


La gente quiere soluciones a los difíciles problemas que confronta, quiere seguridad, quiere trabajo, quiere servicios eficientes de salud, de educación, quiere vivienda digna. Los pleitos entre políticos, entre partidos, ya la tienen harta. Tal vez por eso es tan bajo el porcentaje de ciudadanos interesados en las próximas elecciones.


Los candidatos de todos los partidos, pero especialmente de los tres más importantes, deben tener un comportamiento, en estas campañas que están por iniciarse, serio, responsable, con un discurso que aborde la realidad y haga propuestas válidas para cambiarla. Tienen que convencer al elector, de que concurra a las urnas.

 



 
 

 

 
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