Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca


Triunfó el abstencionismo


En unas elecciones marcadas por el abstencionismo, el triunfo de la candidata priísta a la presidencia municipal de Puebla, Blanca Alcalá, era a las 15 horas de ayer, irreversible.


Será la primera presidenta municipal de la capital del estado, en toda la historia de esta ciudad.


Su carisma, su sensibilidad política y social, su experiencia en el servicio público y su condición de mujer, la hicieron triunfar sobre sus adversarios: Antonio Sánchez Díaz de Rivera, del PAN; Samuel Malpica Uribe, del PRD-Convergencia; Roberto Ruíz Esparza, del Panal; Gabriel Hinojosa Rivero, del PT; Federico Chilián, del partido Alternativa Social y Luis Enrique Fernández, del partido local Esperanza Ciudadana.


Aunque los candidatos a la presidencia municipal de Puebla fueron siete, en realidad la lucha fue entre dos: la candidata del PRI, Blanca Alcalá y el candidato del PAN, Antonio Sánchez Díaz de Rivera y desde un principio se notó la ventaja que la priísta tenía sobre el panista.


Los dirigentes de Acción Nacional tuvieron, en la etapa pre electoral, una actitud prepotente y altanera, creyendo que eran practicamente dueños, no solo de su partido, sino de la ciudad y del Estado.


Ese talante soberbio, lo exhibían en sus conferencias de prensa y provocaron un rechazo no solo entre el votante común y corriente, sino entre muchos de sus seguidores, porque actuaron al interior de su partido, como «burbuja», como grupo cerrado, algo que ya no funciona en la política actual.


El resultado fue devastador para sus ambiciones personales. La gente, su gente, simplemente se alejó y los dejó solos. Al finalizar la campaña, la candidatura del PAN ya estaba muerta.


LAS VENTAJAS DE SER MUJER


Un electorado cansado de tanta politiquería, de tanto chisme, de tanto rumor, de la guerra sucia que desde Vicente Fox se implantó en este país como forma de hacer política, tuvo la esperanza de que con una mujer como candidata del PRI, partido que gobierna al municipio, las cosas mejorarían y Blanca Alcalá, no decepcionó.


Su campaña fue limpia, transparente, alejada de dimes y diretes. En ningún momento dio entrada a chismes y rumores y se mantuvo propositiva y atenta con todo mundo. El resultado fue que los panistas tuvieran que abstenerse de hacer la guerra sucia que tenían preparada y que la campaña se haya desarrollado tranquila y civilizadamente.


Además, el ser mujer, le dio a la candidata priísta, muchas ventajas: mujeres de todos los partidos, de todas las corrientes políticas e ideológicas, simpatizaron con ella por razones de género, pero también lo hicieron muchos hombres, muchos ciudadanos que están seguros de que una mujer puede gobernar con mayor acierto y más sensibilidad, que personas del sexo masculino, que en casi quinientos años de vida de esta ciudad, han ejercido el mando.


Darle la oportunidad a una mujer de gobernar al municipio más importante de la entidad, parece que fue la idea de la mayor parte de los votantes.


A las 15 horas de ayer, los primeros reportes de las encuestas de salida, eran de más del 50 por ciento para Blanca y de poco más del 20 por ciento para Toño. Ese porcentaje de votación seguramente que iba a tener una variación al finalizar la contienda, pero daba idea de como se presentaban las cosas.


ABSTENCIONISMO EN TODO EL ESTADO


En este espacio le comentamos, que importantes dirigentes del PRI, tenían la seguridad de que habría un elevado abstencionismo en el interior del Estado. Y aunque no lo crea (porque los dirigentes priístas no son muy acertados que digamos, sobre todo cuando designan candidatos) dieron en el clavo.


En la inmensa mayoría de los 216 municipios foráneos, el abstencionismo fue evidente. Desde temprano se vio poca concurrencia a las urnas. En el sur y en el norte de la entidad, en el oriente, el poniente y el centro, los reportes fueron los mismos.


Los incidentes por cuestiones electorales, fueron mínimos y es lógico. Si hay poco interés de la ciudadanía, casi no hay problemas.


Debemos aceptar que los candidatos de todos los partidos, pusieron empeño en su trabajo. Hubo propaganda hasta de más, ellos hicieron recorridos por los municipios o distritos que pretendían representar, se esforzaron. Unos con mayor capacidad que otros, pero todos cumplieron.


El abstencionismo no fue su culpa. El abstencionismo es consecuencia del desentanto que han provocado en el ciudadano común, políticos deshonestos, pero sobre todo ineptos y que van desde un ex presidente de la república llamado Vicente Fox, hasta un alcalde del más pequeño y humilde de los municipios poblanos, pasando por personas como Luis Eduardo del Sagrado Corazón de Jesús y otras.


Al abstencionismo nos conducen partidos sin identidad ideológica, sin estructura, sin organización, con militantes sin preparación, sin oficio, dirigentes sin sensibilidad política y social, partidos que son controlados por pequeñas camarillas de amigos o cómplices y cuya única meta es llegar al poder para obtener un rápido enriquecimiento. Es lo que está de moda, es lo que se estila.




 
 

 

 
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