Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca


El PRD, se juega su destino


Este domingo 16 de marzo, los perredistas elegirán dirigencias nacional y locales en todo el país.


En estas elecciones internas el Partido de la Revolución Democrática se estará jugando su destino: sale del hoyo en que se encuentra o se hunde definitivamente.


Los mismos perredistas tienen una gran desconfianza de ellos mismos. Saben que el padrón de miembros formulado para estas elecciones, ha sido gravemente alterado. Municipios de las regiones poblanas de Tehuacán, Tecamachalco, Ciudad Serdán y otras, donde en las elecciones constitucionales pasadas obtuvieron menos de cien votos, en el padrón perredista aparecen con quinientos o mil miembros.


El municipio capital del Estado, donde el PAN que es la segunda fuerza política estatal, que dos veces ha ganado las elecciones municipales en la capital, acaba de reconocer que tiene poco menos de 3 mil afiliados. El PRD, que siempre ha perdido la elección quedando en tercer lugar, afirma tener 25 mil miembros y por eso, se instalarán en el zócalo, 19 casillas, para recibir esos 25 mil votos que emitirán los supuestos militantes perredistas de la ciudad de Puebla.


¿Quién está tratando de hacer trampas?


Todos los grupos se echan la culpa y todos dicen estar preparados para enfrentar el fraude que curiosamente, todas las tribus esperan.


INFANCIA ES DESTINO


Los psicólogos afirman que «infancia es destino». El PRD ha tenido una infancia desastrosa. Formado por disidentes de todos los partidos llamados de izquierda o progresistas, nunca ha logrado cohesionarse, nunca ha podido fijarse una meta común, un objetivo preciso. Sus miembros pertenecen a las más diversas connotaciones llamadas genericamente de izquierda y en este proceso interno para elegir a sus dirigentes nacionales y locales, está demostrando la inmadurez propia de la adolescencia.


Creen que engañan a la ciudadanía afirmando que tienen 138 mil 340 miembros en el estado de Puebla y que la mayoría de ellos concurrirá a depositar su voto a las 126 casillas que se instalarán en toda la geografía poblana, 19 de ellas, como ya dijimos, en esta capital y un número menor en municipios como Tehuacán, Atlixco, Teziutlán, Huauchinango y otros.


Han venido a Puebla los candidatos a dirigir al PRD nacionalmente, sobre todo los dos contendientes principales: Jesús Ortega Martínez y Alejandro Encinas. Ambos han dialogado con sus partidarios y han prometido cosas y se han lanzado acusaciones mutuamente.


Ortega Martínez, el candidato de la corriente denominada Nueva Izquierda, ha amenazado con imponer la unidad, si gana la elección, olvidándose de que pretende presidir un partido que se dice «democrático» donde las «imposiciones» nunca son aceptadas. Pero además, la unidad es consecuencia del convencimiento, del diálogo, de la negociación y nunca de la imposición. Bueno, hay unidades impuestas desde arriba: la de la Alemania nacionalsocialista de Hitler; la de la España falangista de Francisco Franco; la de la Italia fascista de Musolini o la de la Unión Soviética de Stalin. ¿Eso pretenderá don Chucho en el PRD?.


Don Alejandro Encinas estuvo en varios municipios y aquí afirmó que el gobierno estatal tenía las manos metidas en el PRD, señalando a «Los Chuchos» como los responsables de eso. Suponiendo sin conceder que eso fuera cierto, el gobierno del Estado sería el menos culpable de ello, pues por lo que señaló durante su estancia, hay perredistas que fueron a pedir a algunos funcionarios estatales apoyos para la lucha interna. Las manos pues, serían de algunos funcionarios en particular a petición de parte.


SALE DEL HOYO O SE HUNDE


Acaba de pasar un proceso electoral federal, en el que el PRD tuvo un candidato muy carismático, que ganó la voluntad de millones de mexicanos y que llevó a ese partido, a lograr la votación más alta de su historia.


Pero Andrés Manuel López Obrador, ha sido eso, un líder carismático que es visto por la mayoría de la gente que lo sigue, como un político capaz de sacar al país de la situación en que se encuentra. Los ciudadanos que por millones votaron por él, tienen confianza en su persona, pero no en su partido y la prueba está en que en la elección local (nos referimos al Estado de Puebla en concreto) los perredistas volvieron a su bajísima votación de siempre logrando lo de siempre: dos diputados locales (uno de primera minoría y otro de representación proporcional) y menos ayuntamientos que otras veces, la mayor parte de ellos, de municipios de tercera y cuarta categoría.


Perreditas de todas las corrientes que hay en Puebla, sienten que ganará esta elección Jesús Ortega, a nivel nacional y de la Rosa, a nivel local. ¿La razón? ellos controlan la estrutura partidista desde hace diez años, ellos manejan el proceso y desde luego, están mejor organizados. De hecho, ellos han manejado al PRD en la entidad poblana y los demás grupos han sido incapaces de derrotarlos ni por las buenas, ni por las malas.


Ahora bien, Miguel Barbosa, el que ha sido el poderoso representante de Nueva Izquierda en Puebla, es candidato a consejero nacional, que también se elegirá el domingo y figura en primer lugar de la lista de los aspirantes poblanos.


Si este vaticinio de los propios militantes del PRD se cumple, va a ser dificil lograr la unidad y sobre todo el crecimiento del PRD en Puebla y en el país.


Los grupos compiten en acusaciones, en insultos, en denostaciones, pero no en propuestas viables para llevar al sedicente partido de la izquierda mexicana, a un proceso de unidad real, para que su lucha convenza a una mayoría de ciudadanos a apoyar sus proyectos.


El país está urgido de contar con un partido de izquierda bien estructurado, bien organizado, fuerte, serio y responsable, que pueda hacer alianzas con los sectores liberales del PRI para frenar a la derecha panista y a la derecha priísta, que están poniendo en riesgo no solo el patrimonio de la nación, sino la misma paz interna. ¿Usted cree que un PRD, como lo conocemos, sería capaz de eso?.




 
 

 

 
Todos los Columnistas