Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca


Nuestra clase empresarial en entredicho

 

Dicen que desde el gobierno de Miguel Alemán Valdés, allá en los años cuarenta y primeros cincuenta, la preocupación de los entonces gobiernos revolucionarios, era formar una clase empresarial mexicana, que fuera impulsora del desarrollo nacional, creando empresas que dieran trabajo a miles de mexicanos, impulsando la creación de nuevas tecnologías, en fin, hacernos un país autosuficiente en todos sentidos, ya que contamos con un territorio que tiene todo para poderse desarrollar en forma autónoma.


Sesenta años después del inicio de ese proceso, tenemos empresarios que compiten en acumulación de capital, con los más ricos del mundo. La lista de una famosa revista internacional, que lleva cuenta de quienes son los hombres que han acumulado más dinero, coloca a un mexicano de origen libanés, en el segundo lugar, pero incluye a otros mexicanos en la lista de los cien primeros lugares.


Pero es el caso que nuestros gobernantes siguen viajando al extranjero para “atraer capitales” que quieran invertir en nuestro país, en nuestro estado, porque esos privilegiados mexicanos que están entre los más ricos del planeta y muchos más, que no tienen esa riqueza pero que son poseedores de importantes fortunas, no invierten, o por lo menos no lo hacen en nuestro país.


Todos sabemos que los ricos poblanos hablan siempre de grandes inversiones, pero solo para chantajear al gobierno (no todos claro) para exigirle canonjías, con el pretexto de que están creando fuentes de trabajo.


Cuando el gobierno crea polos detonadores del desarrollo, por ejemplo aquí en la ciudad de Puebla, la zona Angelópolis, son escasos los poblanos que participan en eso. Vienen las grandes tiendas como Palacio de Hierro, Liverpool, Comercial Mexicana, empresas transnacionales. Se establecen instituciones de educación superior como el Tecnológico de Monterrey, la Universidad Iberoamericana Golfo-Centro, las grandes cadenas de restaurantes, etc., pero pocos, muy pocos negocios de poblanos.


Pero no solo los ricos poblanos se abstienen de invertir, en general los mal llamados empresarios mexicanos, a los que José Angel Conchello, quien fuera dirigente nacional del PAN, senador de la república y uno de los políticos de oposición más lúcidos, activos y patriótas, designaba con el genérico nombre de “patronería nacional”, tienen la misma actitud. Acumulan capital, no para invertir e impulsar el desarrollo del país, sino para vivir como principes.


TODO LO ESPERAN DEL GOBIERNO


Nuestros “empresarios”, no emprenden nada, volvemos a decir que salvo honrosas excepciones que confirman la regla, y cuando llegan a hacerlo, al gobierno le exigen terrenos con todos los servicios a bajo precio o regalados, tasas impositivas de privilegio, infraestructura y hasta medidas que les permitan crecer libres de competencia en el mercado.


Durante mucho tiempo los gobiernos priístas andaban detrás de ellos casi suplicantes, para contar con su apoyo político, pero cometieron un error, se salieron del PRI y se pasaron al PAN y si bien es cierto que para éste partido la clase empresarial es privilegiada (gobierno de empresarios y para empresarios, dijo Fox) ellos empezaron a participar en los gobiernos panistas y enseñaron el cobre, y no solo eso, mostraron su terrible incapacidad, su ambición de poder y de dinero, su total ignorancia en el servicio público, su insensibilidad política y no digamos social. Se cayó el mito del empresario honesto, capaz, patriota, líder de la sociedad civil. Se hicieron políticos con todos los defectos que tanto criticaron desde su antigua barrera.


Ya les gustó el poder y al parecer les deja más dinero que los negocios. ¿Usted cree que don Jorge Ocejo, ex diputado, ex miembro de la dirigencia nacional del PAN, ex funcionario de Pemex y ahora senador de la república, va a regresar a hacerse cargo de alguna embotelladora de refrescos? ¿usted cree que don Francisco Fraile, después de haber sido regidor, diputado local, diputado federal, senador y otra vez diputado federal, va a volver a hacerse cargo de la comercializadora que manejaba cuando era un ciudadano de a pié? y así por el estilo, hay muchos panistas con fama de empresarios (todos medianos claro) que habiendo probado las mieles de la política, no la dejarán jamás.


Fallaron en sus cálculos los alemanistas que creyeron que los políticos millonarios se volverían empresarios nacionalistas. Los políticos enriquecidos a la sombra del poder, quieren seguir haciendo negocios, pero con el gobierno, es lo más seguro y lo que más deja. En este país se habla mucho de la corrupción de los políticos y muy poco de la corrupción de los empresarios.


EL LICENCIADO HECTOR JIMENEZ Y MENESES, quien fuera secretario de Gobernación del Estado, diputado local y quien ha ocupado otros cargos importantes dentro de la administración pública, celebrará mañana, con una comida en “Cantarranas”, un lugar de fiestas de la vecina ciudad de Atlixco, sus primeros cuarenta años como miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Ha invitado a muchos amigos de esta capital y de otras partes del estado.


Actualmente es notario público precisamente en Atlixco, donde ya se le menciona como un aspirante a la candidatura a la diputación federal por ese distrito. La credencial que como militante del PRI le fue expedida el 14 de junio de 1968, ostenta las firmas de don Alfonso Martínez Domínguez, como presidente nacional de ese partido y del profesor Enrique Olivares Santana, como secretario general. Ambos políticos fueron personajes muy destacados de la política nacional.

 



 
 

 

 
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