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Puebla está en año electoral

Hace como mes y medio o dos meses, vino a Puebla invitado por la agrupación política Foro Democrático, de la que fue fundador, el maestro Bernardo Bátiz, ex procurador de Justicia del Distrito Federal, en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que antes fue destacado miembro del PAN, partido del que fue secretario general a nivel nacional y diputado federal.


Al preguntarle un reportero su opinión sobre el caso Lydia Cacho, el maestro afirmó: «Mire usted, ese asunto es un arma electoral del PAN, para golpear al gobierno de Puebla. Acuerdese que ustedes están iniciando un año electoral».
Bueno, pues el PAN, que durante décadas fue el partido de la decencia política, se ha convertido, desde que Fox inició su pre campaña para la presidencia de la república, en el partido de la guerra sucia.


No solo aprovecha cada vez que puede el asunto Lydia Cacho, sino que cualquier cosa la vuelve arma contra el gobierno de Mario Marín.


El derrumbe de Eloxotitlán, uno de los municipios más pobres del país, que tiene una carretera de montaña construida hace apenas tres años y que por desgracia provocó la muerte de 32 personas, ha sido aprovechado para arremeter contra el gobierno, casi señalándolo como responsable directo de la tragedia.


Si el gobernador coloca la primera piedra de La Celula, en el municipio de Oriental, que será una terminal interior con servicios de trasnferencia entre modos de transporte ferroviario y carretero y con suministro de servicios logíticos de valor agregado, que pretende crear un polo de desarrollo económico y social en una de las zonas más deprimidas del estado, le llueven críticas al proyecto y practicamente se le descalifica. Y así por el estilo.


INTERES ESPECIAL EN CRITICARLO TODO

Hay un interés especial, no solo del PAN, sino de muchos priístas y desde luego del PRD, que en casos como éste, no puede quedarse fuera, en hostilizar al gobierno estatal a como de lugar.


El fin es eminentemente político y no solo obedece, como afirmó Bátiz, al año electoral que vive Puebla, sino que han intervenido otros factores.


Mario Marín Torres, llegó al poder por el voto de casi un millón de poblanos. Su arribo fue celebrado con júbilo en todos los pueblos del estado, ya que hay una plena identificación entre el gobernante, que se elevó desde la más humilde condición social, hasta ocupar el más alto puesto político de la entidad.


Entonces ¿qué fue lo que pasó? ¿porqué hubo cambio de actitud de muchos priístas, que siguen enojados, molestos con el gobierno estatal y que parece que son los que promueven las críticas y los rumores en su contra?.


La razón debe buscarse en el comportamiento de varios funcionarios gubernamentales, que se subieron a una nube, creyeron que el estado pasaba a ser de la propiedad de un reducido grupo del que eran parte y empezaron a actuar en consecuencia.


Ya hemos dicho que uno de los errores más graves del actual gobierno, al inicio de su gestión, fue el haber despedido, sin la más elemental cortesía política, a cientos (se habla de más de dos mil) trabajadores y empleados de diversas dependencias. Muchos de ellos tenían años de estar en el servicio público y de la noche a la mañana regresaron a sus hogares, sin empleo y sin saber qué hacer. Eso dejó mal sabor de boca, no solo en los afectados directamente, sino en muchos círculos sociales donde los comentarios sobre lo ocurrido eran constantes.


Los políticos priístas que fueron importantes en su tiempo, descubrieron que habían dejado de ser priístas distinguidos y que practicamente estaban fuera de su partido, pues nadie les hacía caso.


Todo eso y más, fue consecuencia de la pre potencia de funcionarios de segunda y tercera categoría, que actuaban en contraste con la sencillez del comportamiento del jefe del ejecutivo estatal.


Valentín Meneses, como presidente estatal del PRI, vino a componer las cosas, a cicatrizar las heridas, a conciliar a los grupos y despertó muchas esperanzas.

 

Pero...


LAS GUERRAS DE GRUPOS, LO PEOR
Los priístas, de todas las épocas, no se han dado cuenta o no quieren darse cuenta, que la guerra que han iniciado, a raíz de la designación de candidatos a diputados y presidentes municipales, se les va a revertir, si no cesan en sus broncas. Serán los culpables, ahora sí, los responsables directos de la entrega del Estado de Puebla a la derecha y mire que la derecha poblana es de las más retrógradas del país.


El PAN no es en Puebla un partido fuerte, ni organizado, ni bien estructurado. Es un partido mediano, que gana posiciones por los gravísimos errores del PRI.
Cinco aspirantes había para la diputación del distrito de Zacatlán. En la lista publicada el miércoles aparece el politicamente más débil y provoca el enojo de los otros cuatro, que se unen y ahora buscan el apoyo del PRD, para hacerle la guerra al PRI.


Para Chiautla de Tapia, aparece en la lista, el pre candidato más débil, para luchar contra un buen candidato panista. Y así por el estilo.


Y eso que está pasando en las candidaturas para diputados, pasará en las candidaturas para las presidencias municipales. ¿De qué se trata? se preguntan los priístas de la base.

 


 

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