Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca


El Ayuntamiento de Izúcar, se aplica el harakiri


Al desconocer al presidente interino de Izúcar de Matamoros, Rubero Galileo Suárez Matías (el sábado pasado) y llamar al suplente de Rubén Gil Campos, para que asumiera el cargo, con el pretexto de que se había recibido una solicitud de licencia indefinida del alcalde detenido en los Estados Unidos, los regidores del ayuntamiento de ese municipio, se colocan al márgen de la ley y propician la intervención del Congreso del Estado.


Si lo que quisieron fue garantizar su permanencia como regidores en el ayuntamiento, acelerando la designación del cuñado del señor Gil Campos, el profesor Arturo Herrera Velázquez, lo que lograron fue ponerla en serio peligro.


Resulta que la ley Orgánica Municipal, en su artículo 52, establece muy claramente que las ausencias temporales del presidente municipal, se cubrirán con el regidor de Gobernación o en su caso (que no aceptara) con el regidor de Hacienda y las ausencias definitivas (impedimentos legales, enfermedad o muerte) por el suplente o quien designe el Congreso del Estado, es decir, el Cabildo, nada tiene que hacer en un caso de éstos.


Lo anterior coloca a los regidores que aprobaron la medida, fuera de la ley. Dos regidores del PRI, el propio Rubero Galileo Suárez, que hasta el 26 de abril debería fungir como presidente interino y el dirigente de la CROM en la región, Juan González Torres, así como los dos regidores del Partido de la Revolución Democrática, abandonaron la sesión del Cabildo en señal de protesta. Los demás priístas, pertenecientes al grupo de Gil Campos y del cuñado de éste, Herrera Velázquez, así como el regidor panista, votaron a favor.


PUEDE HABER CONCEJO MUNICIPAL


Por ignorancia de la ley, los señores regidores se aplicaron el harakiri. Simplemente cometieron, no un error, sino una seria violación a los ordenamientos legales que los hace merecedores de un castigo.


Con su proceder ilegal, obligan al Congreso del Estado a intervenir para recomponer las cosas.


Los diputados, sean del PRI, del PAN, del PRD y de los partidos menores, están obligados a hacer respetar la ley.


Si no lo hicieran, con cualquier pretexto los alcaldes de los 217 municipios del estado, pueden ser depuestos en una sesión de Cabildo y llamar a los suplentes o nombrar al que quisiera el grupito que le hubiera movido el tapete al presidente en funciones.


Pero no es así. Es el Congreso y no el Cabildo, quien decide las faltas definitivas de cualquier presidente municipal según lo establece la ley.


Se aceleraron los regidores de Izúcar y han puesto en serio peligro su puesto como integrantes del ayuntamiento, pues en casos como éstos, se impone la necesidad de que el Poder Legislativo desconozca al ayuntamiento electo (que está fuera de la ley) y en su lugar integre un Concejo Municipal, con representantes de las fuerzas políticas existentes en la comunidad.


Prece que las manifestaciones organizadas por el PRD, segunda fuerza política en la región y los comentarios de gran número de ciudadanos, pusieron nerviosos a los regidores partidarios del señor Gil y apresuraron un proceso que les hubiera beneficiado totalmente, si hubieran sido respetuosos de los ordenamientos legales.


TODO SEGUIRA IGUAL EN EL PRD LOCAL


El triunfo de don Miguel Angel de la Rosa, del grupo Nueva Izquierda, como dirigente estatal del PRD, anuncia que todo seguirá igual en ese partido aquí en la entidad poblana.


Desde hace tiempo, los grupos o tribus perredistas asumieron una actitud frente a sus dirigentes locales: ignorarlos.


Ese fue el comportamiento que tuvieron con la doctora María Elena Cruz Gutiérrez, que pasó, junto con la secretaria general, la ahora diputada Irma Ramos, sin pena ni gloria.


La total y absoluta falta de democracia interna en el partido que se ostenta como de la Revolución Democrática; la imposición de dirigentes por el grupo que controla la estructura de ese partido, que se hace llamar «Nueva» Izquierda, han sido la causa principal de la permanente y al parecer irresolubre división interna del PRD.


Todo seguirá igual en el partido del sol azteca, aquí en Puebla: continuarán las corrientes o tribus, con sus constantes conferencias de prensa semanarias (cada quien por su lado) sin relación alguna con la dirigencia del partido; consecuentemente no habrá trabajo partidista y el PRD seguirá siendo un partido con pobre estructura y pésima organización; seguirán ganando, cada vez con menos votos, los dos escaños de representación proporcional que tienen en el Congreso del Estado; seguirán teniendo un escaño en la Cámara de Diputados federal, también de representación proporcional y seguirán ganando, cada vez menos, pequeños municipios rurales. Los grupos seguirán confrontándose cada vez que puedan, aunque jamás se hagan daño. Esa es la izquierda que tenemos y ni modo.

 



 
 

 

 
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