Cerrar filas y lanzar buenos
candidatos: Bartlett

El ex gobernador de Puebla, Manuel Bartlett Díaz, al ser entrevistado al término del acto de homenaje a su persona en la CNOP local, por la postura adoptada por el también ex senador de la República, en relación a la Ley de Radio y Televisión, afirmó que ve con optimismo el futuro del PRI en Puebla: «Sigue siendo el partido con mejor estructura y organización, lo que necesitamos es cerrar filas, no dividirnos y eso sí, lanzar buenos candidatos. Así podremos cerrarle el paso a la derecha yunquista», señaló.


Efectivamente, el PRI en la entidad poblana, sigue siendo el partido con mejor estructura y organización y el que tiene a los mejores cuadros para ocupar posiciones de elección popular, pero falla y mucho, en la selección de candidatos y eso provoca decepción en las masas militantes que como consecuencia se dividen. De los más de 600 aspirantes priístas a ser presidentes de alguno de los 217 municipios, muchos irán a las filas de los partidos opositores al PRI, para participar como candidatos; igual ocurrirá con los más de 100 aspirantes a las 26 candidaturas para diputados locales. De los que queden, muchos serán «pirateados» por la oposición, principalmente por el PAN.


Pero para el PRI eso no será lo peor, sino que muchos de ellos, ganarán la elección constitucional, porque (no sabemos si por una maldición divina o por torpeza humana) las cúpulas priístas se equivocan con demasiada frecuencia y lanzan como su candidato al menos adecuado, al que menos quiere la ciudadanía.


BARTLETT TIENE RAZON
Don Manuel Bartlett, tiene toda la razón del mundo, al afirmar que su partido sigue siendo el mejor estructurado, el mejor organizado. Ninguna de las otras dos fuerzas políticas importantes, tiene ni la organización, ni la estructura del Partido Revolucionario Institucional, ninguno de esos partidos cuenta con la gente más experimentada y probada en el servicio público. Su falla siempre ha sido, la designación del candidato.
Son los mismos priístas los que derrotan al PRI, cuando hay imposición, cuando prevalece el amiguismo, el compadrazgo, los viejos vicios que siguen prevaleciendo en muchos casos, tal vez porque muchos priístas se resisten a la realidad: ya dejaron de ser el partido hegemónico, ya no lo deciden todo, ya no gobiernan al país; de los 217 municipios que gobernaban en Puebla hace 25 años, ahora gobiernan 80 municipios menos.


La unidad, el cerrar filas, está íntimamente relacionado con la designación de candidatos. El Partido Revolucionario Institucional, puede recobrar en esta ocasión, municipios importantes ahora en manos de Acción Nacional,empezando por Texmelucan, donde el gobierno panista ha sido catastrófico; seguido de Tehuacán, donde hay un gran descontento contra el ayuntamiento blanquiazul y terminando con Atlixco, donde cuatro trienios han sido suficientes para cansar a la población de gobiernos panistas.


Para recobrar esas plazas, solo se requiere tino en la designación de quienes deberán abanderar al tricolor y no es dificil lograrlo, basta con que se escuche realmente la voz de la militancia de a pié, que se escuche la voz del pueblo, para decirlo con la cursi frase tradicional, nada más, pero nada menos.

EL BUEN TRABAJO DE VALENTIN, PUEDE ZOZOBRAR
Valentín Meneses Rojas, el dirigente estatal del PRI, ha venido realizando un buen trabajo. Con tezón, con esfuerzo, logró revertir el resentimiento que muchos viejos priístas tenían contra el «gobierno de nueva generación», que llegó excluyendo no solo a las generaciones anteriores, sino a las del porvenir.


Eran los únicos dueños del poder. Eso fue causa de un gran malestar entre la clase política priísta, que fue aprovechada extraordinariamente por panistas y perredistas, para iniciar una campaña de rumores y de chismes que tanto daño hicieron al gobierno estatal. Al asumir la dirigencia partidista, Meneses Rojas inició una operación cicatriz con magníficos resultados.


Ese fue el primer paso. Logró que el priísmo estatal volviera por sus fueros, que los priístas viejos y jóvenes, se sintieran tomados en cuenta, se sintieran parte de su partido. Ahora viene la segunda etapa: la designación de candidatos. Todo mundo sabe que hay intereses, muchas veces fuertes, de por medio. Ahí está el meollo del asunto; hay que hacer prevalecer el interés
del estado, del partido, por sobre los intereses personales o de grupo. Si esto no se hace en esta elección, el PRI estará perdido. Si en esta elección el priísmo no recobra el prestigio que ha tenido y que ha ido perdiendo por torpezas de sus cúpulas, se allanará el camino a la derecha para entregarle el poder total en el estado, en unos años más.


El partido representante de esa corriente ideológica, el PAN, sin estructura y sin organización suficientes, con divisiones internas y con un gran número de oportunistas que se han trepado en él a raíz de su triunfo federal en el 2000, saldría ganando en el estado, si los intereses personales o de grupo, se hacen prevalecer.


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