Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca


LA REVOLUCION EDUCATIVA QUE VIENE

 

En nuestra trayectoria como periodistas, hemos visto pasar, cada sexenio federal, un plan, un proyecto, para sacar adelante a la educación, sin duda uno de los renglones más importantes y trascendentes para cualquier administación pública.


La educación de niños y jóvenes, es básica para cualquier pueblo que desee avanzar hacia mejores condiciones de vida, eso es un hecho incuestionable.


Pero resulta que en nuestro país, todos esos planes y proyectos educativos terminan en fracaso. Hemos venido de más a menos desde Lázaro Cárdenas hasta Calderón Hinojosa.


Lázaro Cárdenas es recordado, no solo por la expropiación petrolera, sino por otras cosas de gran trascendencia para el país, como la reforma agraria, la educación pública laica y gratuita, las normales rurales, el Instituto Politécnico Nacional, las escuelas agropecuarias, las campañas de vacunación, etc.


Con él se inicia en los años treinta, la modernización real de México, que continuaron con variantes, los siguientes gobiernos revolucionarios, hasta llegar a los tecnócratas encabezados por Carlos Salinas, con quienes se frenó ese proceso.


Pues bien, la educación tuvo su mejor época, precisamente con Lázaro Cárdenas. Fue en su sexenio cuando los maestros, la mayor parte con gran vocación social, fueron considerados apóstoles, por su dedicación y esfuerzo, por el trabajo que desempeñaban no solo en las aulas, sino incluso fuera de ellas, con obreros y campesinos, con pequeños comerciantes, con personas de todas las clases sociales.


De ahí para acá, la educación ha venido declinando en calidad. Se dice que por el crecimiento poblacional, pero también porque los maestros perdieron ese sentido social derivado de un profundo nacionalismo que también se fue diluyendo.


Hay quienes afirman y no sin razón, que el sindicalismo corrupto ha tenido la culpa por la baja calidad de la educación que ahora se imparte. Y si eso es cierto, como lo es en un alto porcentaje, ¿cómo va a hacer el gobierno de Felipe Calderón para llevar a cabo su “revolución educativa de calidad” apoyándose precisamente en el sindicato, que está en el momento de mayor corrupción de su historia?.


La Secretaría de Educación Pública ha tenido al frente a intelectuales y políticos de primer orden. En los dos gobiernos panistas, los responsables de la educación en México han sido personas de las que se ha tenido noticia a partir del momento en que han sido designados para desempeñar el cargo. ¿Con un sindicato que está en el momento de mayor corrupción, por la politiquería que ha imperado en él y con una secretaría en manos de personajes mediocres y sin experiencia, se va a hacer la revolución educativa de calidad?. Como dicen los clásicos, son preguntas, conste.


LA VIOLENCIA ES UN PROBLEMA NACIONAL


Los hechos violentos que han ocurrido en la entidad en las últimas semanas, no son aislados, sino parte del problema nacional que se vive y del que Puebla es una de las entidades mejor libradas.


Las autoridades del estado, ya habían anunciado, hace dos meses aproximadamente, la adopción de medidas para frenar los hechos delictivos que llegaran a cometerse en territorio poblano, pues se veía venir el problema por el llamado “efecto cucaracha”.


Hasta ahora, no se ha comprobado que estén operando en Puebla bandas del crimen organizado. Tal vez haya habido algunos hechos esporádicos, pero por lo general, los delitos recientemente cometidos, son del fuero común y están siendo abordados con éxito por las autoridades del ramo.


Las autoridades tampoco pueden cantar victoria y afirmar que Puebla está libre de todo mal. La entidad poblana pertenece a la república mexicana y ésta, tiene un grave problema, el de la violencia desatada por el crimen organizado. Si actualmente las organizaciones criminales no han actuado en Puebla, no quiere decir que no puedan hacerlo. Es obligación del gobierno estar preparado para enfrentar cualquier cosa que pueda trastornar el clima de tanquilidad y de trabajo que la inmensa mayoría de los habitantes del estado requiere y demanda, para poder desarrollar sus actividades productivas cotidianas.


Las cosas deben verse con objetividad, con realismo: Puebla ha sido uno de los estados mejor librados, en este problema de la violencia, pero no es una isla. Si en el país el problema existe y es grave, en Puebla puede presentarse. Las autoridades no deben negarlo, por el contrario, prevenir a la población para obtener su apoyo en un momento dado. Los cuerpos de seguridad solos, no pueden hacer gran cosa, necesitan el apoyo y la colaboración de toda la ciudadanía, para vencer a un enemigo común fuerte y organizado.


El gobernador Mario Marín Torres, acaba de hacer un llamado a todos los presidentes municipales para estar alertas, para solicitar el apoyo del gobierno estatal, en caso de que en sus municipios se presenten problemas de violencia. En los pueblos todos se conocen, les dijo, hay que cuidar que las personas que lleguen de otras partes, sean gente de bien. Si llegaran a notar cosas raras, hay que avisar a las autoridades estatales para que realicen las investigaciones pertinentes y puedan actuar en caso necesario.


En situaciones como las que vive el país actualmente, con una violencia desatada en muchos estados del norte, del sur y del centro, la obligación de las autoridades de entidades donde el problema aun no es grave, es la prevención.


Hasta ahora, los cuerpos de seguridad y las autoridades encargadas de atender este renglón, como la Procuraduría General de Justicia, han dado buenos golpes a la delincuencia, al lograr la detención de los autores de los delitos más sonados y han aclarado otros a cuyos autores ya se busca.


El asunto de la seguridad, copete a todos, a autoridades de todos los niveles: federales, estatales y municipales y a los ciudadanos. Actuando coordinadamente podrá frenarse la ola delictiva en poco tiempo. Si no hay esa coordinación, si no hay cooperación, el problema tenderá a agravarse y eso es algo, que nadie desea.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas