Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

22/04/2009

Los dioses ciegan, a quienes quieren perder


Y por lo visto, el resultado de las encuestas que se han venido realizando a lo largo de las pre campañas electorales, ha contribuido a que los panistas de todo el país y de Puebla por supuesto, se aloquen y anden cometiendo barbaridades que contribuyen muy eficazmente a que esas encuestas resulten veraces.


A nivel nacional, don Vicente de Fox y Quesada, folklórico ex presidente de la república, pasa a la historia nacional por ser el primer jefe del ejecutivo nacional de origen panista, pero también, por ser el primero a quien no aprueban sus cuentas públicas, por falta de claridad y precisión, pues no informan de la enorme suma que México recibió de los excedentes del petróleo durante su mandato. Como consecuencia de eso, don Chente se alocó y llamó a los diputados tontos y locos. Lógicamente ya obtuvo respuesta de los diputados y senadores, pero el presidente nacional de su partido, don Germán Martínez, le echó gasolina al fuego y acusó a los priístas de ser los causantes de la devolución de la cuenta a comisiones pronunciando una frase, que quiso ser chistosa, pero los chistes no se le dan a don Germán: “Que poca…..congruencia de los priístas”, dijo don Germán.


Ahora es casi seguro que el Congreso, haciendo uso de sus facultades, le apriete más las tuercas a don Vicente y a su partido.


Pero eso no es todo: Los panistas andan en luchas internas en busca de posiciones, igual que en todos los partidos políticos, pero tal vez porque siempre se presentaron como los buenos de la película, los católicos, apostólicos y romanos defensores de la religión mayoritaria, los honestos y eficientes funcionarios, la lucha interna que sostienen, se ve, como dice don Germán, incongruente.


Doña Ana Teresa Aranda Orozco, la ilustre poblana-guanajuatense que fue echa a un lado en este proceso electoral y a la que al parecer, se pretende cortar su carrera política, por cierto exitosa, ya sacó la casta: va por la candidatura de su partido para la gubernatura, en lucha abierta contra el senador panista Rafael Moreno Valle Rosas, ilustre ex priísta.


Ya tienen como candidato a la diputación por Huauchinango, al señor licenciado don  René Meza Cabrera, otro ilustre ex priísta que fue director general de Tránsito en el Estado y diputado federal, además de representante del gobierno local en el Distrito Federal.


Y por si todo lo anterior fuera poco, el pasado fin de semana el diputado federal panista por el distrito de Tepeaca, don Luis Contreras, abusó de su fuero: Resulta que el nuevo arzobispo de Puebla, monseñor Víctor Sánchez Espinosa, realizó su primera visita a ese lugar aprovechando la festividad del Niño Doctor, a la que acuden miles de peregrinos de varias partes del país.


Se esperaba al jerarca de la Iglesia Católica poblana y lógicamente se habían cerrado al paso de vehículos varias calles por donde pasaría el prelado.


En esos momentos, don Luis, que había sido también presidente municipal y ahora es diputado federal, quiso pasar a la fuerza y ante los mayordomos que impedían su paso, ordenó a su chofer, que lanzara el vehículo contra los que le impedían circular y arrolló a uno de los mayordomos y ofendió a los agentes de tránsito, amenazándolos con pistola en mano.


Intervino el presidente municipal Martín Huerta, priísta él y también lo agredió de palabra y de hecho.


El pasado lunes, el diputado panista don Luis Contreras, se presentó ante el alcalde, para pedirle disculpas.


Pero quien no lo va a disculpar, será el pueblo católico (qué ironía) por su comportamiento agresivo y grosero, durante la fiesta religiosa más importante de Tepeaca.


Como consecuencia de su comportamiento, ahora ya andan vinculando al diputado de Acción Nacional, con la delincuencia organizada y se afirma que hasta lo andan investigando. Ver para creer.


Al Partido Acción Nacional, le hizo mucho daño, llegar al poder.


Durante medio siglo fue un excelente partido de oposición al PRI. Conservador, partido de derecha, pero formado por gente honesta y congruente entre su pensar y su actual, fue asaltado por grupos de ultraderecha empresarial, a raíz de la nacionalización de la banca por López Portillo, y llegó a posiciones de poder y en el año 2000, asumió la Presidencia de la República.

 

A raíz de eso, el comportamiento de sus miembros, muchos de ellos arribistas y oportunistas, fue de abierta oposición a sus principios iniciales. No solo no combatió la corrupción, sino que ésta la practicaron los nuevos gobernantes, con mayor entusiasmo y por su ignorancia de las formas, con mayor cinismo que los priístas; la lucha interna por posiciones se hizo cada vez más agresiva y eso ha provocado divisiones. Su tan decantada eficacia en el arte de gobernar, no se ve por ninguna parte, lo que se nota es mucho menos oficio político que los priístas, menos vocación social, más protagonismo, más fanfarronería y más torpeza en el manejo de los asuntos públicos. ¿Los querrán perder los dioses?

 



 
 

 

 
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