Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

23/10/2009

La hipocresía del PAN y la ingenuidad del PRI


Los viejos lobos de la política priísta, que se mantuvieron en el poder por más de 70 años, dominando todo el escenario político, desde la presidencia de la república hasta la más humilde presidencia auxiliar, están convertidos, por obra y gracia de los tecnócratas, en unos mansos, humildes e ingenuos corderos.


Los panistas, sin oficio político, sin experiencia administrativa, sin contacto con el pueblo, con una ideología conservadora, totalmente fuera de la realidad nacional, se los han llevado al baile con esto del “Paquete Fiscal”. Los llaman a lo obscurito y los priístas van; les proponen arreglos y los priístas aceptan y aprueban lo que el gobierno panista les dice que aprueben y se provoca una conmoción nacional, pues el tal “Paquete” afecta primordialmente a las clases medias urbanas, que son los llamados causantes cautivos, mientras los 400 grupos empresariales más importantes del país, siguen gozando de los privilegios que se han visto acrecentados desde la época de don Vicente de Fox y Quesada, creador y guía del Centro Fox, allá en el rancho de Guanajuato.


Doña Beatriz Paredes, don Manlio Fabio, don Francisco Rojas y el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, son señalados por los propios priístas (en lo oscurito, claro, porque son muy institucionales) como los responsables de la andanada de críticas que su partido ha recibido en los dos últimos días, por su entreguismo al “señor presidente”.


Pero lo peor no es eso, sino que una vez que el PAN los embarcó en el asunto ese, los desconoce y los señala como responsables directos de la aprobación del paquete fiscal que tanta molestia ha causado entre el respetable. El PAN se desliga y grita a los cuatro vientos: fueron ellos, fueron ellos.

 

Pero nadie les cree

 

Lo malo para los panistas, es que nadie les cree y la gente culpa a los dos, a los diputados del PRI y a los diputados del PAN. Ambos están en la lona, ante la opinión pública. A los dos partidos se les acusa de haber incumplido sus promesas y haber traicionado a los electores.


Pero si analizamos objetivamente lo que pasó en el Congreso esta semana, veremos que no ha sido como el PAN quiere pintar las cosas.


La miscelánea o paquete fiscal, fue aprobado por 415 de 500 diputados. Dieron su voto por la afirmativa 207 diputados del PRI, 137 del PAN, 50 del PRD, 13 del Verde Ecologista, uno del PT, 7 DE Nueva Alianza y ninguno de Convergencia.


Votaron en contra: 6 del PRI, 8 del PRD, 7 del PT y 3 de Convergencia; se abstuvieron: 6 del PRI, uno del PAN y 3 del PRD. No se presentaron a la sesión: 18 del PRI, 5 del PAN, 10 del PRD, 8 DEL Verde, 5 del PT, 2 de Nueva Alianza y 3 de Convergencia.


Total 415 votos a favor, 24 votos en contra, 10 abstenciones y 51 diputados ausentes.


Los diputados de todos los partidos, no solo los priístas, tuvieron disidencia, menos el PAN, que solo tuvo una abstención y 5 ausencias.


La votación no debe sorprender a nadie, sobre todo ahora en que nuestra clase política es cada día más mediocre y que fácilmente es convencida de votar a favor de una iniciativa, aunque vaya en contra del interés de la mayor parte de los electores.


Lo que nuestros diputados, hablo de todos por igual, cada día tienen menos imaginación por su falta de oficio político, por su desmedida ambición personal, para resolver los grandes problemas del país que cada día se agravan más.


Como dicen muchos comentaristas, en ningún país del mundo se aumentan los impuestos a los causantes cautivos, para resolver una crisis, porque sería contraproducente, pues reduciría el consumo interno y agravaría el desempleo.

 

Arremeten contra el Niño Naranja

 

Miembros del Partido Convergencia, señalan que el protagonismo de su presunto dirigente, José Juan Espinosa, lo llevan a dar tumbos políticos y a amenazar a quien se le pone enfrente, con denunciarlo ante el Instituto Estatal Electoral, como ocurre con el secretario de Finanzas del Estado, Gerardo Pérez Salazar.


El funcionario ha sido acusado, sin pruebas, de hacer campaña anticipada. Si fuera congruente el señor Espinosa, debería denunciar a todos los aspirantes del PRI, del PAN y de otros partidos, que desde hace meses, dicen, andan en la locura de las precampañas y de las encuestas.


En vez de andar haciendo escándalos mediáticos con esas amenazas, dicen los convergentes, lo que don José Juan Espinosa debería hacer, incluso para ganarse la simpatía de los propios militantes de su partido, que se oponen a su reelección, es ponerse a trabajar para fortalecer a Convergencia para evitar que pierda el registro, como ya lo perdió en Coahuila y Tabasco, en las recientes elecciones.


En Puebla su debilidad es tal, que en recientes encuestas aparece con un porcentaje de posible votación del uno por ciento. El PT, está por arriba de Convergencia, con el 1.5 por ciento.


Convergencia es un partido que no tiene trabajo de campo, no tiene comités ni siquiera en los 16 distritos electorales federales y menos en los 217 municipios, no tiene estructura, no tiene organización, es un partidito sin vocación de poder, aunque sí de sobrevivir con las prerrogativas que recibe del IEE y de cuyo monto y destino, los escasos militantes que protestan, no saben absolutamente nada.

 

NOTAS BREVES: El gobernador del estado, Mario Marín Torres, estará en la ciudad de México el martes próximo, para dialogar con los integrantes de la Comisión de Presupuesto y presentarles los proyectos y las necesidades de la entidad, para el años 2010. Es miembro de dicha comisión el diputado poblano Fernando Morales Martínez, quien será el encargado de recibirlo a su llegada al Congreso…….Puebla está convertida en un centro deportivo de primer orden. Se realizan aquí los juegos estudiantiles de Centro América y el Caribe y en la Universidad Autónoma de Puebla, la Universiada en la que participan cientos de jóvenes de todas las facultades de la UAP y de universidades incorporadas. Solo un detalle: a los deportistas que nos visitan de los países centroamericanos, los transportan en camiones de tercera, de esos que se llaman “totoleros”. Como dicen los chavos, “no se vale”.

 



 
 

 

 
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