Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca


El gobierno estatal, no baja la guardia

 

El que Puebla sea una entidad relativamente tranquila, donde el problema del crimen organizado no ha alcanzado, ni con mucho, el grado que confrontan otros estados de la república, no ha hecho que el gobierno estatal, se duerma en sus laureles.

 

Por el contrario, está más alerta que nunca y trabajando para garantizar el mayor grado de seguridad para los poblanos.

 

El jefe del ejecutivo, Mario Marín Torres, en plática con algunos columnistas y comentaristas de radio y televisión, dijo que el problema existe y que si bien aquí no es tan grave, nadie puede garantizar que en el futuro no lo sea y por eso, se toman las medidas necesarias para poderlo enfrentar, en caso de que se presente, con el mayor éxito posible.

 

Se trabaja coordinadamente con la federación, se tienen identificadas las zonas o regiones del estado que tienen mayor riesgo, como las que colindan con entidades que ya tienen el problema: Veracruz, Hidalgo, Oaxaca, Morelos, Guerrero. Hay 22 módulos o centrales de policía en todo el territorio poblano, en los que los policías viven, para que puedan intervenir en cualquier momento en que se requiera su presencia en la zona que tienen encomendada.

 

Se han tomado las medidas acordadas entre la Federación y los gobernadores, como el de crear cuerpos policíacos especializados en secuestros, robo de autos, etc., así como tener un cuerpo de inteligencia encargado de realizar las investigaciones de acuerdo a los avances que se tienen en la materia. Se procura mejorar los sueldos de la policía, darles estímulos, alentarlos para que hagan carrera dentro de la corporación a la que pertenecen, en fin, se busca que en el combate a la delincuencia, haya la máxima eficiencia, que la gente tenga confianza en sus cuerpos de seguridad.

 

Pero todo el trabajo, todo el interés que un gobierno pueda poner en la solución de un problema tan grave como es el de la delincuencia organizada y la común, no podría tener resultados positivos sin la colaboración de la sociedad.

 

Por eso se está demandando que cualquier ciudadano que note movimientos sospechosos en la zona en que vive o en la que trabaja o en cualquier parte de su ciudad, de su pueblo, se comunique con las autoridades a los teléfonos donde no requiera identificarse, si no solo hablar del problema que ha detectado o de lo que le parezca digno de ser investigado. Muchos de los éxitos policíacos se deben a denunciantes anónimos. Es necesaria la colaboración de la ciudadanía, pues sin esa colaboración, dice el mandatario poblano, podremos hacer poco realmente.

 

Informó también que el Presidente Felipe Calderón pronto enviará al Congreso un proyecto de ley para establecer la pena de muerte en contra de los secuestradores de niños o personas discapacitadas o aquellos que mutilen o asesinen a sus víctimas. Una vez que ese proyecto de ley se apruebe, los gobernadores harán lo propio en sus estados, a fin de que ese delito, sea castigado con el mayor rigor, en toda la república mexicana.

 

LA MARCHA DE LOS MAESTROS EN PUEBLA

 

Sin duda que la marcha de cerca de diez mil maestros de toda la entidad en la capital poblana, constituyó todo un éxito. Los maestros poblanos han sido siempre, de los más pasivos del país, de los menos problemáticos, los que no protestan, los que nunca dicen nada. Por eso extraña que hayan salido a manifestarse tantos.

 

En esta columna ya le habíamos comentado que había inquietud en el magisterio y le informamos de la conformación de dos movimientos, uno de corte priísta y otro de corte izquierdista, pero que tenían una cosa en común. Ambos están en contra de que la maestra doña Elba Esther Gordillo, siga haciendo de las suyas con la SEP y con el magisterio.

 

Muchas de las cosas que los maestros exigen, son válidas y razonables, pero en lo que nos parece que no tienen razón, es en lo que tal vez mueve a la mayoría: la prohibición para que sigan vendiendo o heredando sus plazas, una vez que se jubilan.

 

Esa no es una conquista laboral, es un abuso, es algo que por cualquier lado que se le vea, resulta perjudicial para el país y para las nuevas generaciones de maestros.

 

Como bien lo dijo la secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, “los maestros no son dueños de las plazas. El único dueño es el Estado Mexicano”.

 

Los maestros que egresan de las normales tienen graves problemas para colocarse en el sistema de educación pública, porque los jubilados o bien le heredan su sitio a un hijo, a un sobrino, a un hermano o venden la posición al mejor postor.

 

Ah, pero hay algo más. Muchas de esas plazas, sobre todo de secundaria y preparatoria, no las adquieren profesionales con capacitación pedagógica, sino profesionistas completamente ajenos al oficio de enseñar.

 

No es casual que del 46 al 60 por ciento de los “maestros” en activo, no sean realmente maestros de profesión. ¿Ahora entiende porque ocupamos los últimos lugares en aprovechamiento educativo a nivel mundial?

 

Pero además, esa venta de plazas por parte de los maestros que se jubilan, propician la corrupción. De lo que el adquirente paga al vendedor (hasta más de cien mil pesos) cantidades respetables van a dar a manos de funcionarios de segundo o tercer nivel, que arreglan el papeleo y realizan los trámites. Hay quienes se dedican solo a esto, que les deja un buen dinero, ya que reciben recompensas de quienes venden y de quienes compran.

 

Hay muchos puntos de sus peticiones, en los que los maestros tienen razón, pero en ese de la venta de plazas que defienden con tanto ardor, no, definitivamente no.

 



 
 

 

 
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