Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

25/02/2010

¿Armando Echeverri o Rodolfo Huerta, para el PT?


Inicialmente el Partido del Trabajo había manifestado su intención de postular como candidato a gobernador del Estado, al ingeniero petrolero Armando Echeverri,  un ciudadano prestigiado, catedrático universitario, hombre sin militancia partidista pero luchador social, férreo opositor a la privatización de PEMEX, tema en el que es experto, según lo ha probado en las conferencias que ha dictado al respecto en diversas instituciones educativas de nivel superior y en sindicatos y ante organizaciones  sociales.


Su destape, podríamos llamarlo así, lo hizo la senadora de la república, del PT, doña Rosario Ibarra de Piedra, en el mes de diciembre ante dirigentes izquierdistas poblanos en un desayuno en el que estuvieron presentes los representantes de los medios de comunicación.


La noticia fue bien recibida por todos, sobre todo por quienes conocen la limpia trayectoria del ingeniero Echeverri.


Vino lo de la famosa alianza de la izquierda con la derecha y el casi candidato, dijo “no”. Si hay esa alianza, “yo no participaré en ella”.


El PT, se decidió a no entrarle y a luchar en solitario en las elecciones de Puebla y entonces se afianzó la precandidatura del ingeniero. El mismo habló con la dirigencia nacional, que le aseguró que no habría cambio y que él seguía firme.


Sin embargo hay rumores y dice un refrán popular, que cuando el río suena, agua lleva, en el sentido de que hay tratos en lo oscurito y que otro podría ser el agraciado con la candidatura petista. De esto le informamos ayer.


Pues bien, ayer en la mañana, quien fuera diputado local por el Partido de la Revolución Democrática , Rodolfo Huerta, que también ha sido un férreo opositor a la alianza PAN-PRD, ofreció una conferencia de prensa para anunciar que sigue oponiéndose a esa inconcebible unión de la derecha con la izquierda y que en vista de que esa alianza ya es un hecho, él y muchos de quienes lo siguen, se pasan a las filas del PT y que a través de ese partido presentarán sus candidatos a diputaciones locales y presidencias municipales. Pero surgió el rumor de que el propio arquitecto Huerta, sería el candidato a gobernador y no el ingeniero Echeverri.


En la política mexicana y a la mexicana y sobre todo, en el lado izquierdo, todo, absolutamente todo puede suceder. Hay que esperar unos días para comprobar la versión o callar para siempre.

 

En Puebla tuvo su origen, el Día de la Bandera

 

Ayer se celebró en todo el país, el llamado Día de la Bandera , una celebración que tuvo su origen en 1936 en esta ciudad de Puebla, por iniciativa de agrupaciones de derecha, que se oponían a la política socializante de Lázaro Cárdenas.


Los derechistas poblanos, decían que por las constantes movilizaciones obreras, las huelgas, etc., “el trapo roji-negro, estaba sustituyendo a la Enseña Nacional ” y que por lo tanto, había que rescatarla.


Formaron un comité pro Día de la Bandera , en el que tuvieron el cuidado de incluir a algunos trabajadores independientes, como un señor de apellido Romero Feital  y otro, ascendiente de un sacerdote católico poblano, de apellido Paz y Puente.


La idea prendió en el pueblo y el 24 de febrero de 1936, Puebla vivió una apoteosis.


Cuando llegamos a esta ciudad procedentes del Estado de Guerrero, todavía vivían personas que habían presenciado el acontecimiento, entre ellos el señor Romero Feital, a quien conocimos.


Dicen que nunca tanta gente se había reunido a lo largo de la avenida Reforma, desde el Paseo Bravo, hasta el zócalo, sólo para saludar al Lábaro Patrio.


Un enorme lienzo, como nadie recordaba haber visto otro, con los tres colores, verde, blanco y rojo, fue cargado extendido por decenas de hombres y sobre él llegaban, de la gente apostada en las banquetas y de los balcones de los edificios, miles de claveles que eran lanzados por las mujeres y los niños.


Aplausos y gritos de “viva México” atronaban el espacio. Cuando el enorme lienzo llegaba al zócalo, la muchedumbre era incontenible y el repicar de las sonoras campanas de la catedral “ponía los pelos de punta”. El canto del Himno Nacional, hizo estremecer a todos y los gritos y aplausos arreciaron y muchos derramaron lágrimas. Un viejo reportero de La Voz de Puebla, vespertino de esta capital ya desaparecidos (periódico y reportero) el señor Corona y Gastaca (Coronita) que nos contó la historia, terminó su relato con lágrimas en los ojos.


Al año siguiente, en 1937, el homenaje a la bandera se hizo en otras ciudades del país, entre ellas en León, Guanajuato.


En 1938, tomó la idea la Unión Nacional Sinarquista, organización político religiosa, nacida precisamente en Guanajuato, que adquirió gran fuerza en todo el Bajío y la extendió a gran parte del país.


Casi al final de su mandato, el gobierno del general Cárdenas, oficializó la celebración y desde entonces el 24 de febrero, la Bandera Nacional recibe el homenaje de todos los mexicanos.


Aquí en Puebla, hubo un solemne acto presidido por el gobernador Mario Marín Torres, quien estuvo acompañado de los nuevos secretarios de Gobernación, Valentín Meneses y de Comunicaciones y Transportes ingeniero Castillo, así como de los titulares de los poderes Legislativo y Judicial, Humberto Aguilar y magistrado León Dumit. De la presidenta municipal, Blanca Alcalá y de representantes de la XXV Zona Militar.

 

El acto fue en el boulevard 5 de Mayo y 19 Norte y el orador oficial el profesor Wenceslao Herrera Coyac, subsecretario de Educación, quien pronunció un buen discurso para la ocasión

 



 
 

 

 
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