Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

25/05/2009

Grave problema político en Izúcar


Diversos sectores del municipio de Izúcar de Matamoros, entre ellos los catorce barrios, que siempre han tenido un peso específico en problemas políticos, iniciaron una rebelión contra el presidente municipal Arturo Herrera Velázquez y su director de seguridad, Carlos Espinosa.


Cientos de vecinos participaron en una manifestación que arrancó del hospital regional “Roberto Cordero” al zócalo, a las 11 horas. Los manifestantes se colocaron enfrente del palacio municipal y una comisión entró para dialogar con el alcalde y otros funcionarios.


A las 14 horas no se había llegado a ningún acuerdo y entonces los descontentos decidieron iniciar medidas de presión. Fueron bloqueadas con combis del transporte público y con camiones recolectores de basura, todas las entradas a la cabecera municipal.


Así quedaron cerradas las carreteras que conducen a Acatlán, a Cuautla, a Chiautla de Tapia, a Puebla y la intermixteca que va a Tehuacán.


En todas las carreteras hubo enormes embotellamientos pues el bloqueo fue levantado hasta pasadas las 18 horas.


Muchos pasajeros de autobuses decidieron llegar a pié arrastrando sus equipajes, pues dentro de los vehículos y en plena carretera, el calor era insoportable.


VIOLENCIA EN EL CENTRO


En el centro de la población, el contingente que se apostó frente al palacio municipal rebasaba el millar de personas. Hubo intentos de entrar por la fuerza y una puerta fue quemada y dos más derribadas.


Llegaron contingentes de la Policía Estatal y formaron una falange con escudos a la entrada de la sede del ayuntamiento, conocida como El Portalillo.


Con frecuencia se hacían sonar las campanas de la iglesia de la Asunción , que está en el centro de la ciudad, para convocar a los ciudadanos.


Poco antes de que fuera levantado el bloqueo a las carreteras, el presidente municipal salió al balcón central del palacio y desde ahí informó a la población que ya habían llegado a un acuerdo, el grupo negociador y las autoridades. La gente reaccionó con violencia y lanzando botellas de plástico y otros objetos contra el alcalde, gritaban: “renuncia”, “renuncia”, “renuncia”.


Se supo que ya se había logrado la renuncia del director de seguridad municipal, Carlos Espinosa, a quien todos acusaban de gran número de arbitrariedades, de prepotencia y de abusos de todo tipo, pero que el profesor Herrera Velázquez, se negaba a dejar la presidencia municipal como le exigían los líderes del movimiento popular que encabezan los catorce barrios.


Todo el comercio del centro tenía cerradas sus puertas y la entrada de vehículos estaba siendo desviada. En los alrededores del parque Pavón, donde está el edificio colonial que fue sede del ayuntamiento hasta hace poco, había pocos vehículos estacionados.


La policía estatal empezó a desalojar a la gente que cerraba la calle que lleva al parque y que es una de las salidas que tiene el centro, para poder sacar al presidente municipal.


Eran las 19.20 horas, cuando la multitud empezó a movilizarse y se daban ordenes a gritos, a los manifestantes, para que rodearan toda la manzana. Entonces se escuchó el estallido de una granada de gases lacrimógenos; una camioneta de la policía estatal repleta de elementos armados con metralletas hizo sonar su sirena y con la torreta encendida arrancó a gran velocidad sin que nadie pudiera detenerla pese a los intentos de varios manifestantes. Inmediatamente atrás, iba una camioneta Nissan de modelo atrasado, color verde, de doble cabina, con policías judiciales en su interior. En el asiento de atrás, sentado en medio de varios policías, iba don Arturo Herrera, el presidente municipal.


Los vehículos salieron a toda velocidad por la calle del Ayuntamiento y siguieron por la Zaragoza rumbo al domicilio particular del alcalde.


En los minutos siguientes estallaron dos granadas más de gases lacrimógenos y mucha gente corría y muchos también, permanecieron en el plantón.

 

DICEN QUE ESTE DIA SERA DECISIVO


La ciudad amaneció tensa. En el zócalo permanecían más de doscientas personas, principalmente de los barrios, como cuidando el palacio municipal, donde decenas de elementos de las policías estatal y municipal, estaban de guardia.


No se esperaban grandes acontecimientos el domingo, solo la permanencia del plantón frente al palacio.


Pero hoy lunes, día del “tianguis” en Izúcar se anunciaban grandes acontecimientos. Para empezar, se decía que habría bloqueo de carreteras desde las primeras horas de la mañana, lo que sería catastrófico desde el punto de vista económico, pues los lunes son los días de más intenso comercio de toda la región.


Los daños a la economía de la zona, serían incalculables pues se impediría la llegada de vendedores y compradores no solo de la región sur, sino de otras entidades como Oaxaca, Morelos, Guerrero, que colindan con Puebla y que tienen a Izúcar como el principal centro para realizar su comercio. Los embotellamientos carreteros serían de pronóstico reservado.


Esto si las negociaciones no avanzan y su avance es muy difícil, pues los negociadores del Gobierno del Estado, se topan con la intransigencia del presidente municipal, que se niega a dejar el puesto y con la de los representantes del movimiento, que tampoco aceptan otra cosa, que no sea su renuncia.

 

Lo que ocurrió en el pasado


No es la primera vez que estalla un movimiento de estos en Izúcar. A finales de los años sesenta, cuando gobernaba al estado el doctor y general Rafael Moreno Valle, un movimiento similar derribó de la presidencia municipal al doctor Manuel Mastache. En esa ocasión fue un movimiento propiciado por políticos locales que tuvo resultados dolorosos e injustos, pues la multitud se fue contra la familia del entonces presidente municipal, agrediendo a esposa e hijas del doctor Mastache que tuvieron que ser salvadas por sus vecinos. La casa y al auto del entonces presidente, fueron incendiados y lo mismo ocurrió con muebles, libros, etc.


En los años ochenta, durante el gobierno del licenciado Guillermo Jiménez Morales, durante una gira que realizó el entonces mandatario, la gente empezó a exigir la salida del presidente municipal, que fue acosado frente al jefe del ejecutivo estatal y tuvo que ser sacado urgentemente del palacio municipal y traído a la ciudad de Puebla.


En el tercer año del gobierno del licenciado Manuel Bartlett Díaz, un movimiento cívico matamorense, se negó a aceptar el resultado de la elección y trató de impedir la toma de posesión del candidato que se daba como triunfador, doctor Cruz Dehesa. Y hubo necesidad de que cientos de policías estatales permanecieran en Izúcar durante meses, para que el nuevo gobierno municipal se asentara.


¿Cómo se resolverá el problema actual?


El país está pasando por una situación sumamente crítica desde el punto de vista económico, político y social. Estamos en plena campaña electoral para renovar al Congreso federal. Izúcar es un municipio importante de Puebla, por lo tanto el gobierno estatal tendrá que aplicarse en encontrar una solución rápida. Si atrás de esto hay actores políticos que a propósito y para fines netamente personales o de grupo alienten la rebelión, deberán ser exhibidos ante la opinión pública, pues ellos sí serían auténticos traidores a su partido, a su municipio, a su estado y al país.


Pero hay que tener en cuenta que en el caso que nos ocupa, hubo errores desde el inicio del proceso para elegir ayuntamiento y como consecuencia de esos errores, el presidente municipal constitucional, está en una cárcel de Estados Unidos y su sustituto, está siendo cuestionado por amplios sectores de la población.

 



 
 

 

 
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