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Invitado Especal
La Quintacolumna


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Partidos políticos en crisis

Los procesos internos de los partidos políticos, para elegir candidatos a las diputaciones y a las presidencias municipales de la entidad, han puesto de manifiesto la profunda crisis que confrontan, crisis que no es derivada, como muchos se empeñan en hacer creer, de su crecimiento. Los partidos no están creciendo, están decreciendo en todos los ordenes.


La crisis que confrontan el PRI, el PAN y el PRD, las tres principales fuerzas políticas del país, se debe a su descomposición interna: sus militantes han perdido el rumbo, carecen de ideología (salvo excepciones que confirman la regla) van tras el dinero y el poder por el poder mismo, con una obseción enfermiza. Se han llenado de oportunistas, a quienes lo mismo les da «Chana que Juana», con tal de obtener una candidatura y de ser posible un puesto de elección popular, que les permita un rápido enriquecimiento, que parece ser el principal objetivo de los «nuevos políticos».


Si usted se fija bien, pocos, pero muy pocos, son los aspirantes que tienen un proyecto que ofrecer a la ciudadanía, un proyecto de mejoramiento social, de mejoramiento económico para su comunidad. La mayor parte de quienes aspiran a puestos de diputados o de presidentes municipales, son intelectualmente mediocres, están desinformados, no saben ni siquiera cual podría ser una prioridad para sus posibles electores.


Desde que el gobierno destina una millonada para los partidos políticos, sus dirigentes no se ocupan ya de trabajar en la formación de cuadros ideologicamente bien cimentados, de crear infraestructura partidista, de formar militantes con un criterio histórico bien definido.


Un candidato del PAN a la presidencia de un importante municipio, era meses antes, diputado del PRD; el PRI, anduvo coqueteando con un futbolista famoso, para que fuera su candidato a la presidencia municipal de la capital, cuando hace poco había sido diputado federal del PAN, partido al que había abandonado; el PRD, lanza como candidato a diputado local por Huauchinango, a un ex diputado federal del PRI.


¿CUALES SON LAS CONSECUENCIAS DE ESTO?

Con todo esto, ¿porqué nos vamos a espantar de que haya grupos panistas que acusen a su partido de haber impuesto la candidatura de Antonio Sánchez Díaz de Rivera, para la presidencia municipal de Puebla? ¿Porqué vamos a sorprendernos de que grupos de priístas enojados pateen las puertas de la sede estatal de su partido y se apoderen de las oficinas para reclamar por lo que consideran imposición de candidatos? ¿Porqué vamos a razgarnos las vestiduras porque diez o doce grupos perredistas, peleados entre sí durante años, se unan para exigir que quien ha controlado todo en ese partido, deje de imponer candidatos y sean los militantes quienes elijan a los que deban abanderar a su partido en esta lucha electoral?.


La política por dentro, siempre ha sido sucia y decepcionante, pero desde la aparición en el esenacio político de México de Vicente Fox, el primer panista que ha ocupado la presidencia de la república, todo ha salido a flote y lo que olía mal, ahora apesta.


No estamos descubriendo el hilo negro y además, lo hemos venido diciendo desde hace más de seis años: Vicente Fox, sin oficio político, lo empezó a descomponer todo desde el momento en que rompió los tiempos al lanzarse como pre candidato a la presidencia, cuando faltaban cuatro años para las elecciones; siendo presidente, abre la carrera para sucederlo al segundo año de su gestión (la ahora secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota, afirmó que haber adelantado la carrera presidencial, había sido una perversidad). Ni el gobierno de la república, ni los gobiernos de los estados y de los municipios, podían trabajar en serio por el bien de la nación, en constante agitación política. Los tiempos políticos tenían su razón de ser, no fueron producto de caprichos, sino de conocimiento de la historia del país y del caracter de los mexicanos.


El que Vicente Fox, hubiera llegado a la Presidencia, acabó con el cuadro. Todo mexicano que supiera leer y escribir y tuviera idea de las cuatro operaciones fundamentales, se sintió capaz de dirigir a la nación. Los militantes de todos los partidos se sintieron prospectos de diputados y presidentes municipales. Por eso ahora cuando los partidos lanzan sus convocatorias, todos se forman, todos quieren ser y lo peor, todos creen que deben ser.


EL ANTECEDENTE TECNOCRATICO
Antes que Fox, hubo tres gobiernos priístas de tecnócratas: jóvenes que habían hecho posgrados en universidades gringas y que regresaron al país cargados de títulos y con ganas de cambiarlo todo, pues pese a sus maestrías y doctorados, eran ignorantes de la historia patria. Ellos iniciaron el proceso de descomposición nacional, pues aprovechándose del sometimiento absoluto de los priístas a la autoridad presidencial, impusieron un sistema económico totalmente contrario al interés nacional y a lo que establecen los postulados del Partido Revolucionario Institucional.


Hablaron mucho de democracia, pero ejercieron un autoritarismo mucho más duro al de sus antecesores priístas y la corrupción en esos gobiernos, se disparó al mil por ciento.


Finalmente, decidieron entregar el poder de la república al partido conservador, con el que se identificaban ideologicamente y el elegido para ello, fue el exitoso vendedor de Cocacola, que gobernó a dúo con la señora Marta.


Ahora enfrentamos una crisis política, económica y social que parece no tener salida. El segundo gobierno panista, anda hecho bolas con el asunto del empresario Ye Gon, mexicano de origen chino, que ha venido a poner en evidencia el pobre conocimiento de nuestro sistema legal que tienen los miembros del gabinete y el mismo presidente y la poca habilidad política para el manejo de asuntos delicados como ese. Lo que está pasando en Puebla en los partidos políticos, es consecuencia de esa crisis nacional que, por lo visto, no tiene para cuando acabarse.

 


 

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