Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

29/07/2009

Julio Glockner y su importancia en la historia


El mes pasado (junio) se cumplieron cien años del nacimiento del doctor Julio Glockner Lozada, un personaje relevante de la historia liberal de Puebla.


Por desgracia, solo fue recordado por un pequeño grupo de familiares y amigos, pese a la importancia que dicho personaje representó en el movimiento de Reforma Universitaria de 1961 en la UAP , que constituyó el fin de una era no solo conservadora, sino francamente retardataria, que durante décadas había mantenido a la entidad, en una inmovilidad desesperante.


El movimiento estudiantil del 61 no hubiera podido realizarse si al frente de él no se coloca un hombre decidido, de firmes convicciones liberales, sin miedo al qué dirán (que durante décadas paralizó a miles de poblanos valiosos) o se hubiera retrasado varios años.


Los momentos importantes de la historia, suelen contar con grandes hombres: Julio Glockner fue el hombre importante de Puebla, de la Universidad Autónoma de Puebla, en la segunda mitad del siglo XX.


La Universidad poblana (entonces era la única) era gobernada por una camarilla de ultraderecha, que obedecía órdenes del arzobispo de entonces, Octaviano Márquez y Toriz.


El gobierno ultraderechista de la UAP , ahogaba a maestros y estudiantes liberales o con inteligencia suficiente para no circunscribirse a los dictados del “señor arzobispo” y en 1961, cuando el avilacamachismo que imperó desde la década de los treinta, se había debilitado, estalló la “revolución” al interior de la máxima casa de estudios.


Fue un movimiento liberal, que nadie se atrevía a encabezar. Entre los muchos maestros liberales, había gente capaz, pero frenados por el miedo a la crítica social, al qué dirán. Se necesitaba un hombre de la mentalidad y con las agallas de Julio Glockner Lozada, oaxaqueño radicado en Puebla desde hacía muchos años, para enfrentar lo que viniera.


Y lo que vino fue realmente estremecedor para una sociedad conservadora, como la poblana.


La población se dividió en dos grandes bandos: el de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, encabezada por el excelentísimo y reverentísimo señor Arzobispo de Puebla, don Octaviano Márquez y Toriz y por los grupos empresariales capitaneados por don Abelardo Sánchez, por un lado y por el otro maestros y estudiantes de la UAP , grupos masónicos y liberales, maestros del sistema oficial de enseñanza, grupos de profesionistas y militantes de partidos políticos progresistas.


La lucha fue difícil, desgastante y duró varios años.


Los liberales fueron tachados de “comunistas”, que era como decir ahora “narcos” y fueron satanizados por la Santa Iglesia.


La sociedad se dividió en dos y pese a su menor número, ganó la corriente liberal progresista. Fue en 1972 cuando el triunfo se afianzó y los conservadores salieron de la UAP para conformar su propia universidad.

 

La importancia del doctor Glockner


La presencia del doctor Glockner como cabeza del movimiento liberal universitario fue tal, que sin él, los cambios hubieran tenido que esperar varios años para realizarse.


Y no porque no hubiera gente capaz en la UAP , sino porque el peso del conservadurismo en la sociedad poblana era tal, que se requería de un hombre con la mentalidad de Julio Glockner, para romperlo.


Desde luego que al lado de quien fuera líder del movimiento universitario del 61, había hombres valiosos, liberales también, tanto dentro como fuera de la UAP , uno de ellos fue el periodista Manuel Sánchez Pontón, que convirtió al periódico La Opinión , en vocero del grupo liberal progresista. Sin un medio de comunicación, hubiera sido mucho más difícil vencer al conservadurismo, muy arraigado en las instituciones y en la mentalidad de los poblanos.


El movimiento universitario del 61, que encabezó en sus inicios como rector “de facto” el doctor Julio Glockner Lozada, no solo tuvo importancia para la Universidad Autónoma de Puebla, sino para toda la sociedad poblana. Fue el inicio de un despegue cultural, educativo, económico y social, que aun no termina.


La anquilosada sociedad poblana de la primera mitad del siglo XX, dio paso a la modernidad. Los gobiernos que siguieron al del general Antonio Nava Castillo, derrocado en 1964, tuvieron que entender que Puebla ya no era la ciudad recoleta y colonial de antaño, sino una bella ciudad colonial, sí, pero poblada por gente abierta, de espíritu progresista.

 

Los cien años del doctor Julio Glockner Lozada, merecen ser celebrados en grande, sobre todo por la Universidad Autónoma de Puebla, por los grupos progresistas de la entidad, por las agrupaciones liberales y masónicas. Está bien que familiares y amigos lo recuerden con cariño en su centenario, pero Glockner Lozada, no pertenece a un pequeño grupo, fue líder en momentos sumamente difíciles, de estudiantes y catedráticos universitarios, de maestros de escuela, de profesionistas, de todo hombre y mujer amante de la libertad de pensar y de hacer. Fue en su momento, uno de los hombres más importantes de Puebla en la segunda mitad del siglo XX.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas