¡PURO CAMOTE!


Fernando Zulbarán y Rojas

09/07/2010

Adiós Sudáfrica 2010; hola Brasil 2014


El mes de fútbol se acabó para todos los seguidores del balompié. El torneo más importante del mundo está a dos partidos de esfumarse de África, lugar en donde el Mundial, a mi parecer, dejó mucho qué desear. Un lugar muy lejano, tal y como sucedió en Corea y Japón, donde además de los horarios, donde la pasión y la fiebre por el fútbol no fue explotada y saboreada como en Alemania 2006. Si me equivoco, traten de responder, ¿qué hubo más allá de las vuvuzelas?


Sin ser una Copa del Mundo explosiva, llena de sorpresas, sin altos ni bajos, el torneo nos deja un sabor de boca semiamargo; ¿dónde quedó Messi? ¿Dónde quedó Cristiano Ronaldo? ¿Dónde quedó Milito, Drogba, Rooney, Buffon, Cannavaro, Ribéry, Henry, Yaya Touré, Kaká, Robinho y Lucio? Y así, podemos seguir nombrando figuras internacionales que ni siquiera tuvieron un poco de destello o chispazos como lo hacen en sus respectivos clubes.


Ha sido un Mundial silencioso, algunos dice que es por culpa de la situación electoral del país, otros, la distancia, algunos más le atribuyen a la falta de compromiso de los jugadores con sus selecciones, pero lo cierto es que fue un torneo de bajo nivel competitivo, donde la única selección contundente y alegre al patear la pelota era Alemania.


España no ha sido la explosiva y vertical, no se ha mostrado como la selección que vimos hace un par de años en la Eurocopa. A la Furia Roja no la han dejado jugar, ha perdido a su centro delantero referente y sobre todo, se le han encerrado al grado de desesperarlos y recurrir a un David Villa que se ha crecido, tal y como “El Niño” Torres dio la sorpresa en Austria y Suiza.


Holanda, en cambio, ha sido fiel a su estilo de juego; cargando el peso de “La Naranja Mecánica” en Wesley Sneijder para circular el balón, la destrucción del juego en Mark van Bommel, el constructor Dirk Kuyt, el desequilibrante Arjen Robben y el caza goles Robin van Persie. Dos de ellos jugaron para el Madrid donde salieron lastimados y humillados, y ahora seguramente cobrarán su revancha tal y como lo hicieron llegando a la final de la Champions. Otros dos, destructores, son Giovanni van Bronckhorst y Van Bommel —ambos militaron en el Barcelona— y conocen perfectamente el andar de Xavi e Iniesta; además, habrá que hacer notar que Van Bommel irá a cortarle las piernas al cerebro catalán, con quien jamás tuvo una buena relación en el club blaugrana. Esperen, sin duda, una gran cantidad de patadas.


Para los españoles, no les queda más que esperar que el mister Del Bosque haga un buen planteamiento táctico, que analice y estudie perfecto el talón de Aquiles de los naranjas, que es su defensa central, donde seguramente tendrá la responsabilidad Torres para ser el encargado de liquidarlos junto con Villa.


Será una final candente, que desbordará tanto juego que tendremos para saciarnos en exceso, el balón correrá por las bandas, por el centro, visitará una y otra portería constantemente, será un vaivén durante 90 minutos o más.


Johannesburgo se convertirá en el edén del fútbol, verá por tercera vez en la historia de los mundiales un nuevo campeón del mundo, y mañana le toca a Paul, el pulpo, dar su pronóstico. Yo voy con Holanda.

 

Habrá que hacer nuevamente la cuenta regresiva a partir del lunes, 1460 días para Brasil 2014. Mientras, vayamos pensando en la Copa América de Argentina 2011.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas