¡PURO CAMOTE!


Fernando Zulbarán y Rojas

12/11/2010

El protagonismo de Chelís


Nuevamente José Luis Sánchez Solá acaparó las cámaras al otorgar una entrevista en la que acusa al equipo de verse sin alma, sin objetivo y sin garra.


Culpa el entorno que rodea a los jugadores de La Franja, a los directivos, al gobierno, a todos, incluso dice que tiene un poco de responsabilidad en lo sucedido.


Tanto habló de su amor al Puebla, de tener tatuado en el corazón los colores del equipo, de desvivirse por sus jugadores, de siempre protegerlos y a la hora de los cañonazos se bajó del barco y prefirió salir por la puerta de atrás, dejando huérfanos a los Chelís’ Boys, justificando su huída por diferencias con Ricardo Henaine Mezher.


Lo cierto es que en el fútbol ya no hay amor por la playera, ya todo es negocio y dinero, beneficios personales, y lo principal es buscar llenar la cartera, entre traspasos de jugadores en donde las comisiones son por arriba de los 200 mil dólares, o por patrocinios, anuncios y todo tipo de marketing que es consecuencia del protagonismo de los equipos.


Haber abandonado el Cuauhtémoc, dejado sin identidad a un equipo que ya había tomado totalmente la chelismanía influyó mucho en el ánimo de los jugadores. Siguió opinando extracancha, dejando mensajes en su cuenta de Twitter y aprovechando ese sitio que le dieron los Camoteros para continuar estando en los reflectores.


Ahora se va a Estudiantes, teniendo su segunda oportunidad como entrenador profesional; se va a un equipo que peleará el no descenso directamente con Puebla, donde se reencontrará con Zamogilny y donde veremos la capacidad de Sánchez Solá para funcionar en una institución donde no podrá imponer sus caprichos, berrinches, deseos ni sus arrebatos.


Llega con la familia Leaño que, si bien recuerdan, cesó a José Luis Trejo por no haber sustituido a Juan Carlos Leaño en el minuto 65 del duelo contra Toluca del Apertura 2008; la misma suerte corrió Rubén Omar Romano al querer dejar en el banquillo al hijo del dueño.


Aquí no van a estar sus cuates ni va a tener el control deportivo ni administrativo de la escuadra como lo hacía en Puebla; en Guadalajara tendrá que demostrar que es un buen entrenador fuera de todo el show y las especulaciones a su alrededor, tendrá que dar la cara con resultados y no declaraciones polémicas, deberá mantener un vestidor ordenado y saberse subordinado de quienes lo contrataron sin sentirse, como lo era en la Angelópolis, el amo y señor del cuadro blanquiazul.

 

Allá no podrá decir que su patrón es el gobernador, se acabaron las publicidades para los partidos políticos, se acabaron las modas de Chelís, se acabó la figura pública de Sánchez Solá en Puebla, porque para la mayoría de los aficionados Chelís tenía que regresar al banquillo camotero, era el héroe de los fanáticos angelopolitanos, era simplemente Chelís, el poblano a quien más admiración y cariño le rendían.

 



 
 

 

 
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