¡PURO CAMOTE!


Fernando Zulbarán y Rojas

11/05/2010

El quinto partido


Llegamos al día “D”. La caja de Pandora está por abrirse. Las miradas, reflectores, la atención del mundo completo está aquí, en Sudáfrica 2010, en Soccer City de Johannesburgo, donde las calles ahora son un desierto y en unas horas un festín; lugar en donde el rugir del rey de la selva no se escuchará por ningún rincón del continente africano, pues este mes todo el planeta rugirá una sola palabra: “¡gol!”, y en nuestros corazones y gargantas, el “¡sí se puede!”.


Este día todo México se paraliza, nada se moverá durante dos horas y lo único que tendrá movimiento serán los ojos de millones de aztecas que queremos ver a nuestra selección triunfar. ¡Vamos verdes, vamos México!

 

José Luis Urreta

 

Después de cuatro largos años la Copa del Mundo ha comenzado o, dicho en otras palabras, hoy debuta nuestra Selección Mexicana contra la anfitriona Sudáfrica. Aún recuerdo aquel 4 de diciembre cuando nos sonrió el destino y nos tocó jugar el partido inaugural. Yo venía en la carretera escuchando el sorteo por la radio, cuando de pronto anunciaron a México como primer rival de Sudáfrica, exclamé: “¡No ma… Abrimos el Mundial!”. Esa expresión, estoy seguro, la tuvieron todos los mexicanos que seguían en vivo el esperado sorteo.


Después de casi siete meses ese momento ha llegado. Esta última semana he notado en las personas, medios de comunicación, redes sociales, etcétera, un ambiente de ansiedad por que este día llegara, pero sobre todo he percibido una gran vibra positiva en torno a la participación tricolor en la Copa del Mundo, diferente a la esperanza de pasados mundiales. La verdad es que el proceso de clasificación y los malos manejos de la selección nos darían fuertes argumentos para no creer en ella, pero ahora hemos dado vuelta a la página y se ha generado un sentimiento colectivo, ya no de esperanza como en pasados mundiales, sino de convencimiento y confianza en nosotros mismos. Es por eso que este Mundial y este tricolor son tan especiales. Para mí, todo lo que rodea a la Copa del Mundo y al tricolor me genera una emoción palpitante que me pone la piel de gallina, y algo dentro de mí me dice que nuestra hora ha llegado.


Una vez más nuestras expectativas están puestas en el famoso quinto partido, como lo han estado durante las pasadas cuatro copas mundiales. ¿Por qué nos esperanzamos ahora, si antes con mejor equipo no fuimos capaces de alcanzar los cuartos de final? ¿Nos falta capacidad? No creo. En realidad capacidad siempre hemos tenido, y en cualquiera de las cuatro ediciones pudimos haber alcanzado los cuartos, lo que pasa es que nunca el quinto partido representó tanto para nosotros como en este Mundial.


El quinto partido no sólo representa quedar dentro de los primeros ocho lugares mundiales, eso ya lo hemos alcanzado según los rankings de FIFA (controversiales, pero es el ranking oficial a final de cuentas). Lo que verdaderamente significa es el hambre de triunfo que tenemos todos los mexicanos, de demostrarnos a nosotros mismos que pudimos y que en la manera en que confiemos en nuestras capacidades podremos alcanzar lo que nos propongamos. Queremos alzar la mano frente al mundo y decir: “México, presente y arriba”. Ya basta de sentirnos menos que los demás, ya es hora de convencernos que somos iguales en todo el mundo o hasta mejores.


Nunca antes en el país se había querido un cambio social e intelectual tan fuerte, ya estamos hartos de la inseguridad, de los funcionarios públicos chafas, de la corrupción y de mil factores que frenan nuestras ganas de crecer. Lo que no entendemos muchas personas, y me incluyo, es que si en México hay gente preparada, competitiva y ganadora, ¿por qué tenemos un país de mierda?


Creo que esta reflexión contesta el porqué no hemos transcendido en lo futbolístico y llegado a cuartos de final o algo mejor, pues porque nunca lo hemos deseado lograr con esas ganas verdaderas que caracterizan a los grandes equipos a la hora de un partido de instancias finales. Para ganar un partido de ese calibre hay que tener mucha hambre de triunfo, mucho coraje para defender lo que se ha logrado hasta ese momento y concentración total e inteligencia para poder explotar nuestras capacidades en función de alcanzar nuestros objetivos.

 

A nosotros como sociedad también nos ha llegado una nueva oportunidad de pasar al quinto partido. Ya es tiempo de que cada uno de nosotros muestre lo necesario para cambiar este país y tener el que nos merecemos, de buscar día tras día ser mejores personas, hijos, padres, amigos, estudiantes, profesionistas, ciudadanos, gobernantes, etcétera. En el momento que transformemos nuestra manera de pensar y empecemos a demostrar nuestra capacidad, en ese momento nos podremos sentir ganadores nosotros también. Ahora bien, los futbolistas de nuestra selección son parte de la sociedad, por lo tanto están contagiados por ese mismo espíritu ganador y de demostrar que en México se hacen bien las cosas. Es por eso que en este Mundial estoy segurísimo que lograremos llegar al quinto partido y mucho más.

 



 
 

 

 
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