¡PURO CAMOTE!


Fernando Zulbarán y Rojas


La irregularidad, ¿ahora una constante?


La irregularidad que vive el fútbol mexicano desde que la competición se cambió a una disputa de dos torneos, Apertura y Clausura, antes Invierno y Verano respectivamente ha sido una constante pues se viven altibajos en los equipos que provoca un desconcierto en la liga.


Claro ejemplo de ello lo podemos ver en el actual torneo, en los partidos que se desarrollaron este fin de semana en donde por un lado Chivas siendo líder general enfrentó a un América que está en el fondo de la tabla y a pesar de haber un abismo entre ambos el marcador señaló una diferencia de un gol a favor de los locales.


Guadalajara ha venido desempeñando el mejor fútbol de conjunto e individual, cosechando una temporada de logros y records como lo hicieron sus planteles similares de la época del campeonísimo. Tenía a los de Coapa a su merced, era un partido para que Omar Bravo celebrara su centésimo gol en la liga con la camiseta rayada pero los tapatíos no supieron cómo manejar esa ventaja y terminaron complicándose el partido y dejando a un lado la oportunidad de humillar a su archirrival.


Por otro lado América está teniendo la peor temporada de su historia, están al fondo de la tabla general sin posibilidades de ocupar puestos de reclasificación, mucho menos de liguilla y con un plantel lleno de figuras que no sienten la camisa y causa de ello provoca el desmoronamiento que terminará con la caída del Águila desde la directiva.


Ahora bien hablemos del descenso que más que una irregularidad es una injusticia ya que el reglamento de la Federación Mexicana de Fútbol contempla el descenso del peor equipo cada dos torneos, contando el porcentaje de partidos ganados y jugados de los últimos seis torneos. Esta disposición pretende evitar que los grandes equipos desciendan, castiga a los equipos por malas temporadas anteriores y obliga a los equipos recién ascendidos a cosechar puntos tan pronto como sea posible pues su permanencia se ve comprometida desde el inicio de la temporada. Es incomprensible que equipos como Puebla que han demostrado compromiso y entrega estén luchando por el descenso. Si fueran torneos con la forma y estilo de competición europeos, la situación pintaría distinto pues Atlante, Veracruz y América serían los planteles metidos en la zona del descenso y seguros candidatos a descender. Como pueden ver se presenta otra inconsistencia por la situación que vive Atlante, los ribereños son los actuales campeones de la Primera División y actualmente se colocan en el puesto 16 de la tabla general. Pero en el fútbol mexicano la justicia no existe y únicamente desciende un equipo dejando una vacante que ocupará algún calificado para hacerlo de la Primera “A”. Gracias a ello el ciclo obtenido en el máximo circuito es casi nulo.


Estamos a escazas 3 fechas para concluir el Clausura y se viene la liguilla y con ello la reclasificación. Este sistema permite a los 4 equipos mejor posicionados en la tabla general, atrás de los dos primeros lugares de cada sector, disputar su pase a la liguilla. Esto da oportunidad a equipos con mal torneo pero buena suerte de lucha por el título, mientras otros que desempeñaron un torneo aceptable se quedan fuera por las circunstancias de sus respectivos grupos.


La liga nacional es considerada una de las mejores 10 ligas del mundo, cuando antes simplemente era un escalón para jugadores promesa para saltar al extranjero. Actualmente es de las ligas mejores remuneradas y es por ello que los sudamericanos buscan incursionar en ella. Si el reglamento se replanteara y volviera al sistema anterior a los años 70 con una sola ronda y haciendo campeón al que mayor puntos obtenga, podríamos hablar de una justicia deportiva.

 



 
 

 

 
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