Mundo Rural


Hipólito Contreras


Proyectos silenciosos


La capital poblana crece sin freno alguno, sin control, sin planeación, crece como pulpo por todas direcciones, crece como río que se ha salido de su cauce arrastrando todo lo que encuentra, crece sin rumbo sobre ejidos y comunidades.


Hacia el norte la ciudad va rumbo a la Malinche, por el sur se propone consumir todas las tierras de la zona de Valsequillo. Esta zona se está súper poblando, en los últimos diez años el crecimiento urbano ha rebasado ya la junta auxiliar de Santo Tomás Hueyotlipan, la vieja carretera se está ampliando a cuatro carriles para generar infraestructura urbana sobre terrenos que eran de cultivo.


La ciudad crece de dos formas: mediante la lotificación que hacen los mismos ejidatarios al vender su tierra para dar paso a nuevas colonias, los letreros, la mantas, así lo dicen, y mediante proyectos urbanos ya sea promovidos por instituciones de vivienda, por el gobierno federal, estatal y municipal que establecen reservas territoriales, y empresas nacionales  y extranjeras dedicadas a la construcción de fraccionamientos de lujo.


De esta forma la gran ciudad capital crece como río desbocado por todos lados, llevándose todo a su paso: terrenos agrícolas, reservas de bosque, de agua, flora y fauna. En adelante la infraestructura urbana generará toda clase de problemas: basura en abundancia, fauna nociva, contaminación del agua, más calor generado por miles de toneladas de cemento, menos recargas a los acuíferos, mayor inseguridad social, más delincuencia, más contaminación, mayor demanda de servicios, freno total a la producción agropecuaria, migración campesina, etc.


Existe, sí, la normatividad, las leyes en materia ambiental, el uso del suelo, entre otros requisitos para que toda nueva construcción  sea permitida: vivienda, comercio, industria, etc. Existe un estudio que se llama impacto ambiental al que debe sujetarse toda construcción de cualquier tipo, el propósito de esta medida es supuestamente evitar que la obra cauce daño el medio ambiente.


Lamentablemente esto sólo está escrito en la ley, y las leyes en México se hicieron para todo menos para que se respeten y se apliquen. Veamos entonces cómo es que se permitió la construcción de fraccionamientos en zonas que deberían ser reservas forestales, pulmones para la ciudad, esto además de que  autorizaron permisos para construir en zonas agrícolas.


Ahí están por ejemplo las más de mil hectáreas que formaban parte del ejido de San Andrés Cholula y Momoxpan, sobre ellas se construyó una gigantesca plancha urbana donde hoy se ubica lo más light del gran comercio. Aquí cientos de campesinos fueron echados al olvido, se convirtieron en albañiles y jardineros en sus propias tierras.


Esos proyectos silenciosos de los que hablo se refieren a las ricas tierras  que aún le quedan  al municipio y que aún son bosques y tierras agrícolas. Ahí, en la zona de la Malinche y Valsequillo las grandes empresas, personajes políticos y de otro tipo, están comprando tierra en grandes cantidades y a bajos precios.


Ejidatarios de la zona de la Maliche y Valsequillo denuncian ya las presiones de que son objeto para que vendan su tierra, muchos ya han vendido, otros son sorprendidos mediante maniobras legaloides para que las empresas o grupos de empresarios se queden con las tierras, aseguran que cientos de hectáreas están siendo cercadas por los que se dicen ser los nuevos dueños, esto está llevando a litigios de tierras.


Ejidatarios de San Andrés Azumiatla y Guadalupe Tecola afirman que el proyecto de rescate de la presa contempla también un proyecto ecoturístico en una superficie de diez mil hectáreas en su mayoría ejidales.


Los ejidatarios piden información al gobierno del estado y municipal sobre este proyecto en el que piden ser incluidos. Lamentablemente no serán incluidos sino eliminados, las grandes empresas no quieren nada con campesinos, sólo sus tierras, una vez que las tienen en sus manos cuando mucho los contratarán temporalmente de albañiles.


Por la zona oriente de la capital, allá por Flor del Bosque, cientos de hectáreas de bosque están siendo ya tomadas por empresas para construir fraccionamientos, los permisos de construcción y el cambio de uso del suelo son superados fácilmente por las empresas, con dinero todo lo resuelven,  no tienen mayor problema para el estudio de impacto ambiental, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales no tiene mayor problema para aprobarlo, con dinero todo se puede.


En la zona norte rumbo a la Malinche los empresarios especuladores tienen puestos los ojos en las ricas tierras para proyectos diversos. Los ejidatarios de la Resurrección y Canoa denuncian cercado de tierras con el pretexto de cuidar el bosque y construir zanjas para retener el agua.


Estos son los proyectos silenciosos, los que están ocultos, los que no se hacen públicos, son conocidos sólo en las altas esferas de gobierno. Estos son los proyectos que algunos medios callan porque sencillamente les conviene.


Son proyectos del modelo neoliberal en los que los intereses de los grupos empresariales del país y extranjeros son debidamente protegidos, las leyes, las dependencias de los tres niveles están para servirlos, y parecen decirles: “¿Quieren tierras señores empresarios? Ustedes nada más digan cuántas hectáreas y en dónde”.




 
 

 

 
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