Mundo Rural


Hipólito Contreras


Las organizaciones campesinas se mueven

Cuando los grupos sociales deciden moverse no es por gusto  o placer  sino  por necesidad, porque  piden ser escuchados, piden respuestas a una serie de demandas.


Esto es  justamente  lo que está pasando con las organizaciones campesinas del  estado y el  país, se están moviendo, se están manifestando.


Por una  parte  fue  la  Confederación Nacional  Campesina la que   el  30  y  31 de enero se  manifestaron en   la  capital  del país  y en todos  los estados, tomaron simbólicamente las delegaciones de  la  Secretaría de  Agricultura en donde exigieron   la aplicación ya de  los  recursos aprobados  este año para el  campo nacional y que se simplifiquen las reglas de operación.


El Barzón,  un fuerte  organización campesina, ha  iniciado ya  movilizaciones en todos  los estados,    tomó puentes fronterizos para exigir se suspenda  e  ingreso a territorio nacional de productos   procedentes  de Estados  Unidos  y  Canadá por el daño que  provoca a los productos   nacionales.


Esta organización  combativa  tiene programada  una movilización  nacional para el  16 de este mes de febrero en todo el país.  En la  capital del país concentrará maquinaria agrícola y animales de  trabajo.


El Barzón exige reducción al  precio del diesel, gasolina  y  fertilizantes, que   se  flexibilicen  las reglas de operación para que   los productores, sobre todo los menores,  tengan acceso a los  recursos.


Esta  movilización del  Barzón  recuerda las que  protagonizó en los años  noventa   para exigir respuesta  al problema de cartera vencida, situación que  hoy se  repite, los productores  hoy tienen deudas pero con los agiotistas o prestamistas porque los bancos dejaron de prestarles.


Una cosa que molesta a las organizaciones campesinas del país es el  burocratismo en el   gobierno,  las complicadas reglas de operación,  lo tardado que llevan  los trámites para que los recursos  caminen.  La  CNC   ha denunciado  que por ejemplo el año anterior  el presupuesto se entregó  hasta los últimos tres meses  cuando prácticamente  los ciclos agrícolas  habían  terminado.


El gobierno federal   quiere hacer creer que es  buen administrador cuando    recurre a los subejercicios, la realidad es  todo  lo contrario, complica    la situación en el campo,  impide que millones de productores organizados  ejecuten proyectos.


El  Tratado de Libre  Comercio sólo  vino a facilitar para que  los  productos del  exterior invadieran el mercado mexicano, por  eso hoy  en  la mesa de  millones de mexicanos  la mayor  parte de los alimentos  vienen  de fuera, por ejemplo, la leche, el maíz, el trigo, la cebada, etc.,  lo que está llevando  a una peligrosa dependencia alimentaria.


Para evitar que las cosas se  compliquen en las próximas semanas y meses  el gobierno deberá atender  las demandas de las  organizaciones  campesinas del país,  no se trata que las escuche,  no se  trata de se instalen mesas de diálogo, se trata de que se den respuestas concretas  a problemas concretos.


Los ánimos se calientan, esto es verdad, las voces  suben de tono,  los productores exigen soluciones.  No,  que  no  salga   el señor  Secretario de Agricultura de que el gobierno federal  es respetuoso de  los grupos  y en este caso de los  productores del país, de que los sabe escuchar, que entiende  y comprende  muy bien lo que  plantean, ellos quieren  soluciones,  ellos  quieren que el gobierno federal se ponga la pilas  y avance a las soluciones de fondo.


Los productores le piden al gobierno  federal que le apueste al campo, que  le invierta, que  le ponga atención, que privilegie  la  producción nacional en lugar de las importaciones,  que  incremente  la infraestructura, más presas, más  obras  de retención de  agua, más maquinaria  y equipos, más financiamiento.


Los productores le piden al gobierno federal un  banco agrícola  que  preste  dinero a tasas preferenciales, un banco moderno pero que  responda  a las necesidades de los productores organizados, si   los bancos comerciales  no  quieren  invertir  en el campo,  no importa, el  Estado debe tomar control  y  compromiso de financiamiento al sector agropecuario nacional.


Los productores piden una aseguradora nacional que los proteja realmente  cuando se presentan siniestros naturales  que acaban con sus  cosechas, no es suficiente que exista una programa  de contingencias naturales, se necesita  un aseguradora  gubernamental.


Hoy las preocupaciones de los productores  del país   son los altos costos de producción,  el limitado y  caro  financiamiento,  la invasión de productos   extranjeros, el bajo  precio de  los productos nacionales, la escasa   mecanización y lento crecimiento de la infraestructura  agropecuaria, a todo esto se suma el  burocratismo  gubernamental.


Por eso  las organizaciones  de productores se mueven por todo el país, no es por  gusto de molestar  y tomar las calles, los mueve la necesidad  y la realidad que vive  el campo nacional,  ellos se empiezan a ver presionados con tantas alzas, con  la disminución y hasta desaparición de  subsidios federales.


Hay que  entender  la magnitud de la  inconformidad  campesina, no  se trata de  pequeños grupos,   sino  de organizaciones que  con muchos esfuerzos y costos se trasladan a las capitales de  los estado  y  del país  para expresar  su inconformidad.


El  gobierno  federal no  debe minimizar   este movimiento porque   es real, existe, está presente, las demandas son  genuinas y justificadas, como  dicen  por ahí, no debe  buscarle tres pies  al gato, la advertencia es real.


Veintisiete años de  gobiernos  neoliberales, estos son los  resultados en el campo y en todos los sectores, las  políticas  no funcionan,  no  resuelven los problemas, los complican, en este caso el campo nacional produce cada vez menos, la gente emigra, se va, la dependencia alimentaria crece, las cifras no mienten, incluso las oficiales, las importaciones crecen cada año.

 

Las  movilizaciones campesinas están ahí, más mentiras sólo complicarían las cosas.

 



 
 

 

 
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