Mundo Rural


Hipólito Contreras


204 mil millones  para el campo, pero ¿Cuándo y Cuánto llega al sector?


Como se sabe,  la  Cámara de Diputados  aprobó  un presupuesto de 204  mil  millones de  pesos  para aplicarse al campo mexicano  en este  2008,  voces oficialistas afirman  que es  un recurso histórico  nunca  antes  concedido  para   el sector  agropecuario.


Se recordará que el  gobierno federal  propuso  un presupuesto de  183  mil  millones de pesos, 21  mil  millones de pesos menos a lo aprobado  por  los legisladores federales, los que se supone, escucharon las demandas de las organizaciones campesinas, entre ellas  la CNC.


De esos  2004  mil millones de  pesos, sesenta y cinco  mil  millones  manejará   la  Secretaría de  Agricultura, de modo que quedan 165  mil  millones de pesos,  los que  supuestamente  se  aplicarán en el  campo.


De esos 165  mil  millones de pesos ¿ cuánto será  para gasto corriente  o  administrativo?, es decir, sueldo de altos  funcionarios, así como para  los mandos medios hasta llegar a la  burocracia.


La  SAGARPA   tiene  aún como  treinta  y tantos  mil trabajadores sindicalizados  y posiblemente  unos quince mil  o más de confianza. Las  demás dependencias   ligadas al campo   tienen  también decenas de  miles de   trabajadores  y funcionarios.  Todos   dependen del mismo  presupuesto.


De modo que ¿ cuánto en  realidad  quedará de  recursos para  invertirlo en el  campo? ¿cuánto  para infraestructura  agropecuaria? ¿cuánto  para proyectos productivos? ¿cuánto para mecanización? ¿cuánto  para sanidad  animal  y vegetal? ¿cuánto para  investigación? ¿cuánto  para capacitación y asistencia  técnica?


En términos  globales   los  204   mil  millones de pesos  se escucha  como  una  cantidad  fuerte para el  campo, pero  ya de manera específica, las cosas  ya  no son como las pintan.


En estos recursos   están contemplados  los que aplica   el FIRA,  FIRCO,   los destinados al Procampo,   Financiera  Rural,   los Programas de  SEDESOL,  Reforma  Agraria y de  las demás  instituciones  que inciden en el  campo, así como  los gobiernos  de  los  estados.


Se  trata de  una sola  gran bolsa  para el campo  pero distribuida en   otras  bolsas de menor tamaño manejadas  por las diversas  instituciones que  desarrollan programas  en el sector.


Los  recursos  federales  y estatales están diseminados  o distribuidos en muchas  partes  y cada parte  los   aplica de acuerdo a la normatividad  vigente.  Aquí es donde entran las llamadas Reglas de Operación que tanto han cuestionado las organizaciones campesinas, las que  denuncian la complicación de las mismas para tener acceso a los  recursos  federales.


El  dinero  para  promover el desarrollo agropecuario, forestal  y pesquero  del  país está, digamos, en diferentes bancos, o más bien, en uno solo que se  llama  Secretaría de Hacienda, institución que  los administra  y  distribuye, cada   institución aplica las normas  establecidas  para su aplicación.


Es   por supuesto,  toda una maraña  burocrática,   es  una complicada  red de normas para que al final se puedan liberar recursos  que incidan en el desarrollo rural.


Así las  cosas, para  que  un productor  o  grupo de productores tengan acceso a  los recursos autorizados  para el  sector rural  tendrán que dar  unas cuantas  vueltas  durante  un determinado tiempo para que al final les digan  si cumplen  o no  con los requisitos, digamos que  si la petición o solicitud  la hicieron en  el mes de enero, es probable que por el mes de octubre puedan pasar por su  cheque  si es que  el proyecto presentado recibe  el visto  bueno, si  lo consideran rentable y financiable.


Ese es precisamente  uno de  los grandes problemas que enfrentan los productores  del país, la  lentitud con que llegan los  recursos y aprobación  de  los proyectos. El presupuesto  lo aprueban los diputados en diciembre pero se aplica diez meses después cuando ha pasado  el proceso de   producción-cosecha, esto  obliga a miles  de  productores a  pedir prestado para  comprar  los insumos.


Quizás  me  equivoco y  sucede  todo  lo contrario a  lo que afirmo, lo que significaría que  los recursos son distribuidos  de manera ágil desde el mes de  febrero o marzo cuando inicia el  ciclo agrícola,  lo que permita a productores realizar  los trabajos de preparación en espera de  las primeras  lluvias.


Quizás me  equivoco  y  los recursos llegan en forma oportuna, lo  que  significa que todas  las acciones están simplificadas,  lo que permite a los productores acceder en  forma  rápida al  presupuesto.


Quizás me equivoco y en el FIRA, Financiera  Rural, SAGARPA, SEDESOL,  Reforma Agraria y en todas las dependencias del sector existe otra  visión sobre  desarrollo agropecuario  y  rural, por  lo que realizan un gran esfuerzo por  fortalecer y potencializar  el sector.


Sin embargo, la  realidad  está ahí,  no se  puede ocultar, la realidad  que viven los productores  y  todos los actores del mundo rural hace  añicos   los discursos sin fundamentos, el  optimismo y las cuentas alegres de funcionarios  y   políticos.


Quizás me equivoque en lo que afirmo, pero la realidad está ahí, es palpable  y comprobable, está ahí a la vista de todos.


Es cierto, hay una bolsa  agropecuaria de  204 mil  millones de pesos,  que bien aplicada impulsaría mucho al campo nacional,  sin embargo,  muchos  miles de productores  no la  ven, no  saben en dónde está ni cómo se aplica, las reglas  no  las pusieron ellos,  son  decisiones   y criterios tomados en las alturas del  poder  y en donde ellos  no participan.




 
 

 

 
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