Mundo Rural


Hipólito Contreras


La política agropecuaria y rural en manos de dos partidos


En este país en donde todo se centraliza, en donde  todo lo decide el grupo en el poder, en donde la democracia no es más el disfraz para que los grupos políticos se den baños de pureza, toda ley  o iniciativa de ley es asunto de dos partidos políticos.


Por supuesto las leyes agrarias, las leyes del campo son propuestas, discutidas y aprobadas por dos partidos, bueno, antes era uno, hoy son dos.


Veamos por ejemplo cómo  la reforma al 27 constitucional en 1992 que dio fin al reparto agrario, la liberación del ejido, el surgimiento de los tribunales agrarios y la Procuraduría Agraria, fue decisión de un partido que aún era mayoritario en el Congreso de la Unión.


Hoy las reformas que se han hecho como la fiscal y la iniciativa de reforma energética, son obra de dos partidos  políticos dominantes en  la Cámara de Diputados.


Las leyes  las deciden dos institutos políticos aliados del gobierno en turno, ya veremos cómo las iniciativas de reforma energética serán aprobadas en el siguiente periodo de sesiones de la Cámara de Diputados, los dos partidos mayoritarios se impondrán, cedieron discutirlas cincuenta días por las presiones del FAP, pero eso en nada cambiará su plan de privatizar PEMEX.


Exactamente sucede lo mismo en el campo, el plan de reformas iniciadas por  la derecha en el poder sigue su curso. Las reformas de 1992 en las que se da el inicio de la desaparición el ejido, hoy continuarán con la desaparición de la Secretaría de la Reforma Agraria, hoy a esa dependencia le han asignado funciones totalmente ajenas a las originales, hoy impulsa proyectos productivos, el trabajo agrario es desarrollado por la Procuraduría Agraria, el Registro Agrario Nacional y los Tribunales Agrarios.


Para la derecha ya no hay necesidad de una Secretaría de la Reforma Agrarias, en un periodo vacacional cualquiera, como es costumbre aprobar leyes, la desparecerán.


Los dos partidos dominantes se podrán contradecir en los medios para tratar de justificar oposición, pero a la hora de proponer y aprobar leyes se vuelven uno, así han aprobado todos los paquetes de reformas en todos los temas.


Otro ejemplo de albazo, pero sobre todo de confabulación en los dos partidos, es  la aprobación primero de la ley de bioseguridad y después de su reglamento, éste último aprobado en plena Semana Santa del presente año. La ley fue aprobada el 14 de diciembre del 2007, en el último día de sesiones de la Cámara.


Los críticos le llamaron “Ley Monsanto” porque más que una ley des bioseguridad parece una ley de fomento a la biotecnología.


El  Régimen de Protección Especial del Maíz, uno de los instrumentos de bioseguridad, busca dar esa protección al país como centro de origen del cultivo más importante en el mundo: el maíz. La contaminación con transgénicos  significaría terminar con el reservorio genético del grano.


El reglamento publicado más que preocuparse por la bioseguridad que requieren las actividades con organismos genéticamente modificados, se dedica a especificar la forma en que se autorizarán éstos sin tomar en cuenta  ninguna de las medidas de bioseguridad previstas.


Esto son sólo algunos ejemplos de cómo las leyes en este país gobernado por la derecha las deciden dos partidos, uno que está en el poder y el otro que la hace de oposición sin serlo.


Lo dos poderosos grupos tienen en sus manos el país, en el Congreso de la Unión tienen suficiente mayoría para tomar decisiones, y aprobar leyes que responden  al mismo proyecto.


En materia agropecuaria y rural los dos partidos  en el poder seguirán decidiendo leyes que responden al proyecto del  sistema o modelo económico que se aplica desde hace veinticinco años.


Los dos partidos seguirán decidiendo el  presupuesto al campo, la forma de aplicarlo a través de las llamadas reglas de operación, en general, seguirán tomando decisiones sobre las políticas del sector agropecuario y rural.


Todo, absolutamente todo lo que se diga respecto al campo desde el mundo oficial viene de los  dos partidos dominantes, del llamado bipartidismo que pretenden ya oficializar igual como en Estados Unidos.


En Puebla y el país esos dos partidos por ejemplo deciden estrategias productivas que aseguran nos convienen: invernaderos, agricultura por contrato, paso a los productos genéticamente modificados, exportación de hortalizas,  valor agregado a los productos, ferias agropecuarias, viajes al extranjero para copiar técnicas, supuestos foros de análisis agropecuario, discursos en  ceremonias para recordar sucesos históricos del campo, etc.


Lo dos partidos en  el poder deciden lo que debe hacerse en el campo, como la desincorporación de tierras ejidales para sumarlas a los desarrollos urbanos, la entrega de equipos, maquinaria agrícola a grupos privilegiados, el pago de tierras ejidales al precio que ellos decidan mediante leyes que también deciden, precios de insumos y productos agropecuarios que el grupo decide, políticas educativas del sector decidido en las cúpulas del poder.


Lo dos partidos en el poder dicen que se sujetan a la legalidad, a las leyes, sí, pero a las leyes que ellos proponen y aprueban.




 
 

 

 
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