Mundo Rural


Hipólito Contreras


Agricultura  por Contrato  ¿la opción?


Desde  la pasada administración se  empezó a impulsar a los productores para acercarlos con  los consumidores y acordar o firmar contratos de comercialización  y con ello asegurar  la  venta de las cosechas.


Esta  política parte de  la  necesidad imperiosa de comercializar  los  productos del campo, asegurar el mercado. Se ha dicho que este es el  principal problema del sector,  la comercialización.  Se ha dicho que el productor  no organizado  vende  muy barato  sus  granos  y que aun muchos caen en  manos de los   intermediarios.


La agricultura  por contrato impulsada desde  el gobierno apenas empieza,  en Puebla   sólo  se  aplica en algunos  productos, concretamente maíz  blanco  y  amarillo, jamaica, tuna,  nopal , cebada, algunas verduras,  entre  otros.


La agricultura  por  contrato como se propone desde el gobierno  tiene una característica fundamental:  volumen  y  calidad, sin  esto no  es  posible firmar  contrato alguno.


Por  lo  general se  trata de  grandes compradores o comercializadores,  ellos  compran volumen  y  calidad, son en  realidad  grandes intermediarios, agroidustriales  que procesan y comercializan la materia prima.


Uno de estos compradores son por ejemplo  los avicultores  y porcicultores de  la  región de Tecamachalco  y  Tehuacán, los que ocupan  el cuarto  y quinto  lugar en producción nacional,  para sostenerse requieren de   grandes  volúmenes de materia prima, maíz y sorgo  para alimentar a sus  millones de aves  y  cerdos.


Por  supuesto que  la producción de maíz  y sorgo  no  cubre  la demanda de los industriales, las aproximadamente  novecientas  mil o el  millón de toneladas de maíz  blanco  que se producen en Puebla se aplican principalmente  para consumo  humano, el maíz amarillo  que  necesita la industria se produce en pequeña escala.


Cuando  los productores crean  su propia industria en  una cadena productiva, ellos mismos  procesan  su producción, como es el caso de la jamaica   en Chiautla de Tapia  y   lo empiezan a  lograr los  productores de  tuna  y nopal en la  zona de  Acatzingo y los cebaderos en  la  región de Lara  Grajales, los que además del contrato que  tienen  con la empresa que les compra  su cosecha, intentan procesarla para la elaboración de otros  productos.


En Metepec Atlixco  se  reunieron    la semana anterior  los  productores de maíz  integrados en  el  Consejo  Estatal, el motivo,  seguir  preparando estrategias  y pedir  más apoyo oficial para enfrentar el  Tratado Comercial con Estados  Unidos  y Canadá a partir de enero.


Jorge García de  la Cadena  Romero, presidente de   la  Asociación de Avicultores, informó que   la industria privilegiará los productos poblanos, por  lo que compraría todo el maíz amarillo que le vendieran  los  productores,  queremos, dijo, que sean más  de las sesenta  mil toneladas   que  hoy se tienen pactadas.


Ese es el  problema de    los   pequeños productores  del estado  de Puebla, producen pero  no  volúmenes,   cuando  la industria   acepta firmar  contratos de  compra  pide  volúmenes permanentes  y  calidad. Por  ejemplo, las tiendas  departamentales piden suficientes cajas de jitomate  ,  aguacate,  cebolla, cilantro,  papaya, etc.,  cada determinado  tiempo, además de  calidad  en los  productos.


Si  los grandes comparadores no  reciben  el volumen que demandan  recurren a las  importaciones, esto es  muy común con diversos productos. El país  tiene  capacidad  para  satisfacer  su demanda de  alimentos  pero al  no  cubrirse   los  comercializadores  recurren a las  importaciones, y en muchos casos, por  convenirles, de todas formas .realizan importaciones aun  con  suficiente existencia de producción nacional  como por ejemplo  café  y  azúcar.


Las sesenta  mil  toneladas de maíz amarillo que   los productores le venden a  la  industria avícola,  no  representa  ni el  diez por ciento de las necesidades de  la misma, su demanda anda por  el millón de toneladas anuales, de  modo  que  más de  un noventa  por ciento  es de  importación.


El sistema de agricultura por contrato es bueno  si  beneficiara a  los  pequeños productores  porque asegura  la comercialización de  los  productos,  los  productores  no tienen que andar  buscando compradores ni regalando  sus productos, el  problema es que   no  pueden estar  en los  grandes  mercados porque su  producción  no  responde   a las demandas comerciales.


Es sólo en el  sector  de hortalizas  y legumbres en donde un   grupo de  productores  poblanos está  más  o menos en condiciones de  satisfacer   la demanda  de los  grandes compradores, en  los demás   grupos  no  existe   capacidad.


A los  productores  les dicen que deben pensar con mentalidad empresarial y que produzcan  volúmenes  y  calidad  para el mercado,  sin  embargo, con los  programas federales y estatales  y con la  política  global que se  aplica  al campo,  no es  posible  que  los pequeños se conviertan  en grandes productores, seguirán siendo pequeños  en un mercado  voraz que distribuye  y comercializa a elevados precios  miles  y  miles de  toneladas anuales, es  un mercado que nunca se llenará., entre más  recibe más  quiere.


La agricultura  por contrato  no es  por tanto  un sistema que beneficie a  los pequeños  productores, porque  en este modelo  los grande compradores  o comercializadores  buscan a los grandes productores o  a  los que se integran en bloques para  comercializar.


Los pequeños productores comercializan en los  pequeños mercados, en el mercado interno,  ahí ellos pueden competir.  Por ejemplo,  los maiceros  podrían muy  bien  firmar contratos con los industriales de la  masa  y  la  tortilla,  los que  podrían adquirir   parte de la producción, pero  llenar  las bodegas de los  grandes  industriales no está en sus manos,  al menos con  está  política   en el campo no  es posible.




 
 

 

 
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