Mundo Rural


Hipólito Contreras

14/09/2009

¿Desaparecen Reforma Agraria y Turismo porque lo dice el presidente?


Está en el paquete de medidas anunciadas por el gobierno federal la semana pasada la desaparición de tres Secretarías de Estado: Función Pública, Reforma Agraria y Turismo.


Por su impacto en el medio rural y en la economía nacional, quiero referirme a las dos últimas.


Es cierto que en este gobierno se inventan dependencias supuestamente para proporcionar mejor servicios o porque son muy necesarias, así surgió por ejemplo la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales en la pasada administración, o la Secretaría de Desarrollo Social en tiempos de Salinas, la Secretaría de la Función Pública es de reciente creación, y es una de las que desaparecen.


La Secretaría de la Reforma Agraria tiene sus antecedentes en el Gobierno de Cárdenas con el Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización, su función principal, llevar adelante el reparto agrario y que fue el logro fundamental del movimiento armado de 1910.


La Reforma Agraria llegó a convertirse en el símbolo de los campesinos del país, Reforma Agraria y campesinos se volvieron uno solo, la dependencia fue el producto de un movimiento histórico, el resultado de una larga lucha para hacer posible dotar de tierra a millones de hombres del campo.


En el gobierno de Salinas, ya en pleno gobierno neoliberal, se aprueban reformas constitucionales, se reforma el 27 constitucional, por decreto se declara concluido el reparto agrario.


La figura del ejido es modificada, se establece que el ejidatario podrá llegar al dominio total de su tierra, es decir, al cambio de régimen y pasar de ejidatario a pequeño propietario por acuerdo de asamblea. Se crea la Procuraduría Agraria y los Tribunales Agrarios.


Estas reformas dieron paso a la posibilidad de desaparición del ejido y con ello al mercado de la tierra, al acaparamiento de tierra.


Quince años después de esas reformas el gobierno federal declara la desaparición de la Secretaría de la Reforma Agraria por no considerarla prioritaria y para ahorrarse recursos.


En un gobierno identificado con el campo, con la producción, con el impulso a las tareas agropecuarias y forestales, con la protección de los recursos naturales, con el mejoramiento del nivel de vida de los actores rurales, con la estabilidad social, con la seguridad alimentaria, con la protección de costumbres y tradiciones, en un gobierno aliado del campo, la Secretaría de la Reforma Agraria no se va, se transforma, se convierte en un brazo fuerte para impulsar el sector.


Queda en manos del poder legislativo aprobar o desaprobar la iniciativa presidencial. En los gobiernos priístas las iniciativas del presidente eran automáticamente aprobadas, pasaban al pleno de la Cámara como mero trámite, eran decisiones tomadas por el presidente, vamos a ver ahora que sucede, el PRI tiene mayoría simple, no total, requiere del voto de otros partidos para lograr mayoría absoluta.


Además, habrá, que ver si los legisladores priístas no se echan para atrás y le dicen sí al señor presidente, ya ha ocurrido en otras reformas, por esos muchos afirman que PRI y PAN son casi los mismo.


La Secretaría de Turismo sencillamente no debe desaparecer porque es la que maneja el segundo recurso más importante del país: la riqueza turística, que es enorme, aquí hay un potencial sin precedentes. Se considera una locura desaparecer un sector estratégico generador de empleos y fuertemente vinculado al sector rural.


Vamos a ver si a los diputados priístas no les tiemblan las manos y las piernas para decirle al señor presidente que sus reformas sencillamente no pasan.


El grupo que gobierna el país ahorraría muchos más miles de millones de pesos si se tomaran medidas como la reducción de sueldos de por lo menos un cincuenta por ciento en todos los funcionarios de primero y segundo nivel de los tres niveles de gobierno, incluyendo diputados y senadores, y el poder judicial, así como los altos mandos del ejército, ubicar a todo a todos los evasores de impuestos, especialmente los grandes, eliminar privilegios, lujos, viajes, etc., reducir a la mitad por lo menos los recursos que se dan a los partidos políticos y a los órganos electorales, los procesos electorales son muy costosos y de baja participación. Esas medidas sí serían muy buenas y aplaudidas.

 

Por supuesto que el grupo en el poder no las aplicará, porque ¡cómo van a vivir con limitaciones!, para nada, por eso para ellos lo más razonable y fácil es cargarle más impuestos a la población. Vamos a ver cómo se las gastan los señores diputados.

 



 
 

 

 
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