Mundo Rural


Hipólito Contreras


Plan anticrisis ¿dónde?


Es, por supuesto,  en las  familias de bajos  ingresos, sobre todo las que viven en comunidades  rurales y periferias de  los centros urbanos, en donde  más  fuertes pegan  los efectos de  las llamadas crisis económicas  como  la que hoy se hace más que evidente.


De acuerdo  al  Consejo  Nacional  de  Evaluación de  la  Política de Desarrollo  Social (Coneval), en el estado de Puebla  más del  64  por ciento de  la población vive con menos  de tres salarios  mínimos, es decir, menos de  150 pesos.  Si   la  población del estado es  de aproximadamente 5.5  millones,  unos  tres  millones  y medio de  habitantes viven en esas condiciones de  pobreza.


El titular de  esta  institución, Gonzalo  Hernández Licona, advierte que  la crisis económica puede llevar  a mayores  conflictos  sociales, la inequidad  social, dice, es  la causa.  En  México el diez por ciento de la  población  concentra  el  cuarenta  por ciento de  la riqueza.


Otro dato,  la  población con ocho años de escolaridad sólo  obtiene   cuatro  mil pesos mensuales de  ingresos con lo que  no cubre ni el treinta por ciento del costo de  los  productos que  integran la  canasta básica.


Reconoce el  funcionario que en  sólo  un año  el precio de  los  productos  básicos  han aumentado hasta en  un 120  por ciento, lo que  complica las cosas  y el nivel de vida de esos  tres  y medio  millones de poblanos que viven  con   tres salarios  mínimos.


Esta  situación se  ve aún  más complicada  por el retorno de paisanos por  el desempleo  y  la  políticas antimigrantes en  Estados Unidos, se calcula en   veinte  mil  los que  vuelvan a sus comunidades antes de que finalice el  presente año, por esa causa las remesas al estado  han bajado hasta en  un cincuenta  por ciento.


A todo esto  los gobiernos  neoliberales desde  1982  siempre dicen tener  el antídoto, la solución  a las crisis económicas, recordamos los llamados pactos económicos con Miguel de la Madrid,,  después con  Salinas y  Zedillo, a  Fox  lo salva el  boom petrolero. 


Hoy  Calderón Hinojosa  vuelve el país a caer en la crisis  y anuncia  su plan de medidas como es el  aumento del gasto  público para generar empleos, el apoyo a la pequeña  y mediana empresas, la  disminución de  aranceles a la exportaciones, y en general  el  impulso   al crecimiento  y al empleo.


La receta anticrisis es  la misma de  la de hace más de veinte años pero  nada  resuelve, los  que están hundidos en el desempleo, el subempleo  y  la pobreza  siguen  ahí,   los que  reciben tres salarios  mínimo en promedio están en una  situación difícil pues ni el empleo que tienen es seguro y  tampoco les alcanza.


Las medidas económicas no  funcionan  porque  ni se  frena  la escalada de precios, ni se  generan  los empleos necesarios  tanto para los desempleados   como para  los miles  y  miles de jóvenes que con o sin estudios llegan a la edad  laboral.


La escalada de precios   no para,  cada día  los productos  tienen  un precios diferentes, el  mismo gobierno   federal  ajusta  cada semana el precio  de las gasolinas, el diesel y el gas,  lo que desencadena más alzas en precios.


Las  crisis económicas para  las  comunidades son constantes,  permanentes, con sus  precarios  ingresos siempre viven  mal, con limitaciones,    los ciudadanos se enteran por  radio  y televisión de la situación nacional,  sin   embargo,  para ellos  las  cosas  no  cambian, siempre  son las mismas  o peores  porque  las cosas  suben  mientras sus ingresos siguen ahí  estancados.


Lo cierto, lo real, es que  un país  no puede  estar de crisis en crisis y así  pasarse todo el  tiempo,   los gobiernos  no  pueden sólo estar aplicando medidas  para paliar  la situación, aplicando programas sociales  para contener el hambre  y  la miseria en  millones de ciudadanos, tanta inequidad  no puede ser eterna.


Esto es como  una olla de  presión, la  válvula  de seguridad la controla, pero  si  ésta no funciona,  estalla  irremediablemente  producto del  tremendo  calor en su  interior.  Esto mismo puede  suceder   o  sucede con las sociedades,  y  no se  trata de partidos  políticos  o  ideologías, se  trata de que las cosas  caminan  hacia un lado, hacia allá  van, son procesos sociales, las sociedades se mueven, buscan   oxígeno cuando  ven que escasea  o falta.


Dirán allá arriba  los jerarcas  o emperadores,  es que no  pasa nada,  la gente se molesta  por eso, por  lo otro, pero la controlamos con programas, con líderes  movidos desde arriba , y hasta  con presiones  y amenazas, pero no pasa nada.


Bueno, pues entonces, síganle, sigan aplicando el mismo modelo  o sistema  económico  y  político, que  cada vez   hay más pobreza  y desempleo, que cada  vez  hay  más  violencia  y narcotráfico, que  cada vez  la gente muestra  signos de  inconformidad, que  cada  vez  hay  mayor   ingobernabilidad  y  más  movimientos sociales,  no  hay problema, no  pasa nada, si  al  fin ya  saben cómo  controlar las crisis.


Es cierto, estamos en el siglo  XXI,  en un  país más moderno  y  despierto,  con juventudes, sí  manipuladas, controladas por  los medios electrónicos y el sistema, pero, afortunadamente no todos,  hay muchos  jóvenes, pero muchos, que  no lo están, son  gente pensante,  son esos  lo que pueden cambiar  las cosas, esos son  los que tarde o temprano  llevarán a este  país por otro cauce, por  otro  rumbo mejor que el actual.

 



 
 

 

 
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