Mundo Rural


Hipólito Contreras

15/02/2010

¿En dónde está la izquierda?


¿En dónde está esa izquierda que dice defender los intereses y derechos de los campesinos, obreros, estudiantes, mujeres, hombres, niños, de los más marginados del estado y el país?


¿En dónde está la izquierda que dice ser la alternativa, la opción de gobierno? ¿En dónde está la izquierda que dice tener un proyecto político y económico para Puebla?


No dudo que esa izquierda que tiene proyecto para el campo, la educación, salud, comunicaciones, seguridad, etc., existe, está presente, pero no se ve unida, está hecha pedazos en mil grupos, es una izquierda pulverizada.


Incluso, una parte de esa izquierda en lugar de buscar el acercamiento para avanzar, está en estos momentos negociando posiciones con la derecha, con el enemigo de clase, al que tanto ha descalificado, pero al que se une temporalmente supuestamente para vencer al partido en el gobierno.


Nos decía un destacado dirigente de la izquierda en en Puebla que en lugar que la dirigencia nacional y estatal del PRD promueva la integración de una fuerza de izquierda como se hizo en el 2006, los lideres se encuentran entretenidos en concertar una alianza con la derecha, con el Partido Acción Nacional, una alianza incongruente por los principios ideológicos de ambos partidos


Lo que se cuestiona no es que la izquierda no sea opción de gobierno, lo es, lo que se cuestiona es que sus actores estén perdidos en otras tareas, cuando deberían estar al pie del cañón, con la gente del campo, las comunidades, con los trabajadores, en los movimientos sociales, en la formación de cuadros, en el estudio, en el trabajo académico, en la organización, en la capacitación, en la lucha.


Por años esos líderes de izquierda han dedicado su esfuerzo a la lucha interna, a la descalificación, a la busca de cargos, al control de partidos, en especial del PRD, la critica a los gobiernos priistas y panistas, a crear división, a llenar por llenar espacios en los medios de comunicación en donde creen dan lecciones de política y de buen gobierno.


Es preciso que dejen la teoría y vayan a la práctica, es preciso que dejen el discurso y se vayan a demostrar lo que saben en beneficio de los que dicen representar.

 

En la izquierda existen personajes capaces en diversas áreas, pueden desde sus partidos, en especial el PRD, organizar a los grupos para diversas tareas, pueden desde ahí sin ser gobierno impulsar proyectos, proponer acciones, interesar a la gente, atraer ciudadanos, demostrar que son opción, que pueden confiar en ellos, que pueden gobernar mejor.


Mientras esa izquierda que en Puebla está pulverizada, en otras regiones del país crece, gobierna. El PRD gobierna desde hace por lo menos tres lustros la capital del país, la ciudad más grande de México y quizás del mundo, y por lo visto ha gobernado mejor porque sigue ganando los procesos electorales.


Además, el PRD gobierna cuatro entidades: Zacatecas, Guerrero, Michoacán y Baja California Sur, gobernó Tlaxcala, por algo, y con todos los errores, el partido se conserva como tercera fuerza política del país, en la elección federal del 2006 fue la segunda fuerza, a punto estuvo de ser la primera y ganar la presidencia del país.


La izquierda es opción cuando sus dirigentes trabajan, cuando se unifican, cuando forman una fuerza que el pueblo sigue muy de cerca, cuando encabezan movimientos pacíficos y defienden los intereses de los grandes grupos, cuando desde el gobierno impulsan medidas consensuadas que benefician a las mayorías.


Podría no estar de acuerdo con algunas medidas propuestas y aprobadas por el PRD en el Distrito Federal como la ley que permite la interrupción del embarazo a las doce semanas de gestación, pero debe reconocerse que en la capital el partido se ha consolidado.


En Puebla el PRD lucha por entenderse, sus grupos están enfrascados en luchas internas.


La era de las hegemonías partidistas, de los dos partidos dominantes, tiene que llegar a su fin. Es tiempo que una nueva opción política entre en el escenario nacional.

 

El campo mexicano por ejemplo está en espera que una nueva fuerza política lo rescate y lo convierta en prioridad nacional. Los grandes problemas ecológicos requieren una nueva visión de gobierno para solucionarlos.

 

En Puebla se requiere que los actores de la izquierda pongan fin a sus diferencias y busquen a la sociedad, a todos los sectores, en especial los marginados, los que están esperándolos para caminar juntos y enderezar el rumbo.

 



 
 

 

 
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