Mundo Rural


Hipólito Contreras

23/11/2009

Migración


Siempre los grupos humanos se mueven hacia donde ven mejores condiciones de vida ( o creen que es así). No hace más de cincuenta años (para no ir tan lejos), la población en su mayoría estaba en las comunidades, hoy en mayor proporción está en los centros urbanos, en las grandes ciudades.


El fenómeno social se invirtió como consecuencia de los patrones culturales, tecnológicos, sociales, políticos y económicos. Hoy en pleno siglo XXI los grupos humanos se concentran en los centros urbanos.


¿ Esto es normal? ¿ así tenía que como consecuencia de la llamada modernización y el crecimiento demográfico? ¿era inevitable ante los cambios tecnológicos, económicos y políticos? ¿lo tenemos que ver como un proceso natural de los humanos?


Cualquiera que sea la respuesta, la realidad nos dice que vamos mal, vamos mal con la política que se aplica, la tecnología se desarrolla pero no resuelve la crisis económica y social, la contaminación crece.


Hoy oleadas campesinas o rurales llegan cada año a los centros urbanos, las grandes ciudades son como poderosos imanes que atrapan a las familias rurales para llevarlas a las planchas de cemento.


La ciudad de Puebla por ejemplo en 1970 no pasaba de 500 mil habitantes, hoy no se sabe si tiene tres millones o más, miles de hectáreas fueron ocupadas por las migraciones campesinas y los que salieron huyendo del Distrito Federal, el Estado de México, Tabasco, Oaxaca, Veracruz y otros estados.


Puebla capital está destinada a convertirse en una metrópoli en pocos años, con ocho o diez millones de habitantes, todos los municipios vecinos se le están uniendo de manera constante.


El gobierno sabe perfectamente lo que está ocurriendo, pero lejos de modificar las políticas para frenar la ola migratoria, las impulsa. Los gobiernos hoy impulsan el crecimiento de las ciudades, en ellas gastan la mayor parte de los presupuestos, más vialidades, más unidades habitacionales y fraccionamientos, más facilidades para que las grandes tiendas e industrias se instalen.


El gobierno dice que está impulsando el crecimiento económico y mejorando los niveles de vida de la población, la realidad muestra que lo que se está haciendo es construir monstruos urbanos devoradores y depredadores de todo, están agotando las reservas de agua y eliminando recursos naturales, están acabando valores y desintegrando familias, están contaminando todo, están modificando el clima.


Hoy la proporción avanza entre población urbana y rural. Si Puebla tiene una población aproximada de 5.6 o 5.7 millones de habitantes. (Coespo debe tener datos más precisos), no es nada extraño que en Puebla capital y en las otras nueves ciudades más grandes se concentre el setenta y cinco por ciento o más de la población total, y con una tendencia constante en ese crecimiento de población urbana.


El campo se está despoblando, el sector primario en donde se deben generar los alimentos tiene cada vez menos gente. Cada vez más consumimos alimentos de importación porque aquí cada vez se produce menos, la población es más consumidora que productora, cada vez más dependemos de los que producen.


El gobierno federal y los gobiernos estatales, saben muy bien hacia dónde vamos, pero siguen estimulando ese crecimiento urbano desordenado y aniquilador.

 

El gobierno ya no habla de planificación familiar o control natal, la visión es comercial, tengan más hijos, parece decir, para ampliar la capacidad de mercados, multiplíquense para vender más.

 



 
 

 

 
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