Mundo Rural


Hipólito Contreras

25/05/2009

Decrecimiento

Cuando la economía de un país en lugar de crecer decrece es porque su estructura, programas, políticas, instituciones y gobierno no funcionan.


Es la realidad, los gobiernos neoliberales no han podido sacar al país de las crisis. Miguel de la Madrid empezó con la primera, 27 años después Felipe Calderón está con la enésima crisis.


En estos 27 años de gobiernos neoliberales el país ha sido golpeado por crisis sexenales, los niveles de vida de la mayor parte de la población no ha mejorado. El vasto mundo rural está golpeado en extremo pese a los programas anti pobreza que más bien han sido utilizados para atraer votos a favor del partido en el gobierno.


El mismo gobierno federal está reconociendo que la meta de crecimiento del tres por ciento para este año no sólo no se logrará sino que habrá una caída hasta de un cinco por ciento, otros analistas hablan de que el decrecimiento podría ubicarse en el seis por ciento, lo que se traducirá en más pérdida de empleos y reducción de inversiones.


Hoy es un sector reducido el que está blindado contra las crisis, son los políticos, funcionarios de primer nivel y los grandes empresarios, ellos no tienen el menor problema, al menos eso creen.


Son los grandes grupos de población los que hacen malabares para enfrentar la crisis: los campesinos, obreros, amas de casa, pequeñas, medianas y micro empresas, estudiantes, pequeños y medianos empresarios.


Cada vez más mexicanos se van a la economía informal al no haber ya opciones de empleo. En este país se necesitan crear por lo menos un millón de empleos anuales para captar a los jóvenes que llegan a la edad laboral, pero en lugar de que se creen esas fuentes de trabajo se pierden, se habla de 250 mil empleos perdidos por cada punto porcentual menos.


Para acabarla de amolar la llamada influenza humana, sin que se llegara a una pandemia o epidemia, el gobierno federal tomó medidas que dañaron más la economía, sectores como el turismo y la porcicultura resultaron muy dañados, el pueblo se asustó tanto que hasta dejó de consumir carne de cerdo.


Comenté en este espacio que si la cosa era seria había que tomar medidas para proteger a la población, tomando en cuenta problema graves de salud pública que se han presentado como fue el cólera en los años noventa, aquello sí fue grave porque mató cientos de mexicanos sobre todo de escasos recursos, por supuesto, fue una enfermedad de la pobreza.


Hoy la famosa influenza humana, primero llamada porcina, así como llegó se fue, fueron más los daños económicos los que dejó que enfermos y supuestos muertos que nunca se vieron.


Pero volvamos al tema del decrecimiento. Este sí es serio y requiere medidas que el gobierno ya no puede aplicar. Ya aplicó el programa a favor de la economía familiar y el empleo, no funcionó, ya le aprobaron su reforma energética, hacendaria, y tampoco funcionó.


El gobierno ya no tiene nada que reformar, en medio de esas reformas se le vino la crisis que hoy enfrentamos la mayoría de los mexicanos, ahora sólo busca crear nuevos impuestos para captar más recursos, pero esto ya no funciona, porque no es una forma para fortalecer la economía, más bien la golpea, pero sobre todo a los grandes sectores de población.


En esta crisis lo primero que hace el gobierno es recortar presupuestos, menos para el campo, salud, educación, servicios, etc., habrá menos obra pública, los recursos tardarán más en bajar, la gente se defenderá como pueda, ya no espera soluciones del gobierno, ya no espera empleo, ni créditos, ni apoyos, el gobierno ya no puede, el narcotráfico y la crisis lo tienen en graves problemas.


No es que se hable de convulsiones sociales, de reacciones sociales, de rebeliones sociales, nadie las desea, nadie las quiere, pero llegan, llegan cuando las condiciones se crean, cuando se da el caldo de cultivo, cuando el gobierno demuestra ineficiencia y no es capaz de enderezar las cosas.


No se sabe realmente lo que suceda por allá, por el norte, por el sur, por el oriente y poniente, las sociedades, los grupos se mueven, no es que quieran alborotar el gallinero, pero los empujan, la realidad los mueve.


Hay muchos miles de campesinos que se mueven en la zonas altas, ellos quisieran ponerse a trabajar, quieren créditos, tecnología, apoyos, quieren producir, quieren escuela para sus hijos, quieren vivir mejor, pero cuando van a las instituciones les dicen que no hay, que se esperen, que aguanten.


Hay dos caminos: la vía electoral para que el país se transforme, o la violenta si se cierran todas las puertas. Algunos coinciden que aun con todas las crisis no existen condiciones para actos violentos aun cuando un ciclo histórico está por cumplirse, el 2010.


Pero si un gobierno, un modelo económico, va de fracaso en fracaso, si el narcotráfico ha eliminado más de diez mil vidas en menos de treinta meses de gobierno, si cada vez aparece en las esferas de gobierno, si el desempleo galopa por todo el país, si la pobreza vapulea a por lo menos a sesenta millones de mexicanos, ¿ qué sigue?


Los Estados ineficientes se desmoronan como ídolos de barro cuando sus estructuras son débiles, cuando los gobiernos son torpes para ejercer acciones y tomar grandes decisiones. En estos casos, los pueblos terminan por derrumbar a sus gobiernos por más que este tenga el poder y la fuerza, veamos por ejemplo lo que pasó con la dinastía Somoza en Nicaragua.


No hay mal que dure cien años ni pueblo que lo aguante, dice el dicho popular. ¿ Quién va a aguantar tanto golpe o tanta crisis? Los ríos cuando crecen, se desbordan y arrasan con todo y no hay quien los pare.

 



 
 

 

 
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